La U ya alcanzó la inmunidad de rebaño

Tras 20 años siendo “vacunados” en el Cesfam de Macul los azules ya se aclimataron al lado triste del superclásico más desigual del mundo. Ahora toda la presión recae en Colo Colo, a cuyos jugadores sus hinchas no les perdonarían que la paternidad no llegara al cuarto de siglo.

Por ELE EME

¿Qué me dice Ud? Desde septiembre de 2001 que la Universidad de Chile no se lleva los tres puntos desde el estadio Monumental ante Colo Colo, su a estas alturas abusivo némesis.

No hay caso. De verdad que no. Le doy dos ejemplos:

1.- La mejor U de todos los tiempos (de todos los tiempos recientes, por lo menos), la de Sampaoli, nunca pudo ganar en “la ruca”. 

Sampaoli celebra el autogol de Osman Molina para un agónico empáteme la U, en 2011.

2.- Ni siquiera el peor Colo Colo de la historia, el del año recién pasado, perdió este largo invicto en casa contra el archirrival.

Es un fenómeno realmente extraño. En su momento Kudelka le diagnosticó a los chunchos un “miedo institucional a Colo Colo”. No creo que vaya por ahí la cosa porque de ser así estaríamos ante el primer caso de “psicopatología corporativa”, trascendiendo el plano meramente individual. De ser así, bastaría con reforzar la seguridad en sí mismos de los que integren la próxima oncena que salte al pasto del David Arellano para dar vuelta la tortilla. Una ridiculez de marca mayor. El fútbol se sigue ganando y perdiendo con los pies.

Frank Kudelka tratando de explicar la prolongada racha de la U sin ganar en Macul.

Pero no todo es tan malo para los universitarios. Estos cuatro lustros masticando la impotencia de no poder doblegar de visita a la escuadra colocolina que se les ponga al frente han generado un efecto positivo para los defensores y seguidores del “Bulla”. Y éste no es otro que no tener nada que perder. Haciendo un parafraseo bastante libre de la famosa arenga de Carlos Dittborn, digamos que los azules hoy sienten que “porque hemos perdido tanto, ya no tenemos nada que perder”.

Al revés, a los que vibran con el “Cacique” se les pone cuesta arriba la pista. Claro pues, porque por una parte el umbral de satisfacción ya no está tan a mano. No es lo mismo ganarle a la “U” (o no perder con ellos) cuando esta racha estaba recién naciendo o cuando se consolidó como una tendencia llamativa que hacerlo ahora, cuando 20, 21 ó 22 años son prácticamente lo mismo.

Carlos Garrido celebra el gol del triunfo en la última victoria azul en el Monumental. Fue 3-2, el 9 de septiembre de 2001.

Distinto sería si lograran llegar a los 25 años manteniendo esta estadística. Si se les cae antes, habría drama en “el popular”. Conozco a sus adherentes. De hecho, yo fui uno de ellos, el 5 de junio de 1991 tipín 9 de la noche. En cambio, para los azules cualquier triunfo de visita en este superclásico es un balde de agua fría para la contra, que tendría que empezar de nuevo la cuenta, con todo lo fastidioso que es empezar de nuevo una empresa que parte, para más recacha, con la vara demasiado alta.

Que la U no le pueda ganar a Colo Colo en el Monumental ha pasado a ser lo normal. 

Por eso las sonrisas de los jugadores en el moderno CDA de La Cisterna a las pocas horas de sufrir una nueva derrota en el Monumental. Ya llegará el momento de revertir la “““maldición”””, como la motejan los periodistas deportivos con su proverbial dramatismo. Como le advirtió a mediados de los ’80 el IRA a Margaret Thatcher tras un fallido atentado en contra de la primera ministra del Reino Unido: “hoy no tuvimos suerte, pero recuerde que sólo necesitamos tener suerte una sola vez”.

Leonardo Gil estirando el invicto de Colo Colo ante la U en el Monumental.

Por eso en el reducto colocolino el triunfo supo más a alivio (por no pasar a la historia como quienes no supieron defender la supremacía como dueños de casa ante la U) que a proeza.

Por eso las pullas por no tener estadio superan con mucho todas las demás fuentes de sorna contra el “chunchaje” disponibles para el pueblo albo. Ni los 25 años que pasaron para que fuera campeón de nuevo. Ni la bajada a los potreros. Ni no tener la Libertadores en sus vitrinas. Ni el penal de Candelo. Ni que hayan pasado 20 años desde la última vez que ganaron en el Monumental.

Diferente sería si fueran 25. Ahí recién habrá alcanzado Colo Colo la primera meta volante camino a una humillación verdadera: un cuarto de siglo sin derrotas de local contra el enemigo número uno. Claro que entonces empezaría de nuevo la angustia de cada futbolista que, con el indio en el pecho, entre a jugar contra Universidad de Chile: “¿seré capaz de mantener esto? ¿Recaerá sobre mí el juicio de la historia por haberlo arruinado todo al no poder ayudar a llegar al simbólico cuarto de siglo de paternidad?” Esa presión no se la doy a nadie. Serán los cinco años más terroríficos de sus vidas.