Las piedras que tirará Perú

El viernes 13, en el Estadio Nacional de Santiago, nuestra selección enfrentará a un adversario tradicional y siempre difícil. Estas son las consideraciones que nacen del momento que viven los dirigidos por Ricardo Gareca y los peligros que encierra la confrontación.

Por GERARDO SILVA

Claramente, no es un partido cualquiera. Es un encuentro sumamente complicado y difícil. La selección nacional no vive uno de sus mejores momentos y hay incertidumbre sobre la participación de jugadores históricos que están luchando por lograr su recuperación física, producto de algunas lesiones. Algunos jugadores encienden las alarmas y mantienen preocupado a nuestro técnico nacional, que ha realizado microciclos con jugadores locales en la búsqueda del posible recambio y siempre a la espera de que le lleguen buenas noticias del extranjero.

Este “Clásico del Pacífico” nunca ha sido un partido fácil de sortear. Las dificultades se acrecientan ahora que nuestros vecinos del Perú vienen haciendo un gran trabajo de la mano de Gareca. Recordemos que la última experiencia en la Copa América del 2019, con goles de Flores Yotún y Guerrero, nos propinaron un contundente 3-0  y de paso nos dejaron eliminados en semifinales. 

Ahora, en el nuevo escenario de las Clasificatorias para el Mundial de Qatar 2022, enfrentaremos a un Perú más experimentado, más afiatado en lo táctico, con un grupo conocedor del sistema, plan, organización y el modelo de juego que ha venido aplicando Gareca en este seleccionado. 

Todo esto lo hace un equipo fuerte. El problema de Gareca pasa por consolidar una defensa que tiene una baja sensible: su zaguero central Carlos Zambrano se encuentra suspendido. También hay bajas en el ataque: se observa con problemas físicos a Paolo Guerrero, que hace un buen rato se está recuperando de una dolencia, y Jefferson Farfán, que está sin equipo e inactivo.

Para reemplazar a Zambrano como gran alternativa aparece Miguel Araujo, y en el ataque la mayor sorpresa que se anuncia es la participación de Gianluca Lapadula, un atacante de 30 años, italiano-peruano, aunque en alguna oportunidad se negó a jugar por la selección peruana. Esto ha causado cierta polémica en Perú, pero la necesidad tiene cara de hereje y la Federación peruana de fútbol accedió a considerarlo

Lapadula es un jugador aguerrido, fiero, luchador, potente, de buen juego aéreo y que podría significar el reemplazo natural de Guerrero.

Si esto se concreta, la más probable formación de Perú ante Chile es con Pedro Gallese en el arco; Luis Advíncula como lateral derecho, Miguel Araujo como central por la banda derecha, Luis Abram central por la  izquierda y Miguel Trauco, recuperándose, cerraría la línea de 4; dos volantes de contención, Renato Tapia y Yoshimar Yotún, y un enganche,  Cristian Cuevas; como extremos, Andrés Carrillo y Edison Flores, quedando Gianluca Lapadula, como único referente de área, aunque también asoma con posibilidades el ex azul Raúl Ruidíaz.

En el papel, y por nombres, el 1-4-2-3-1 del tigre Gareca se ve sólido y peligroso; además, el funcionamiento que le ha dado el DT lo convierte en un equipo que maneja muy bien tanto el juego construido como el directo. Es un equipo con personalidad que distribuye muy bien el balón y de rápidas transiciones, que defensivamente maneja relevos y coberturas a la perfección; con un achique oportuno, desde el medio campo son capaces de generar un fútbol fluido y con volumen ofensivo. Quizás el déficit y la gran incógnita es saber cuál va a ser su comportamiento a la hora de terminar los ataques.

Por todas estas razones, Chile necesita más que nunca contar con su mejor gente para dejar en casa los tan necesarios tres puntos. Esperemos que nuestros futbolistas lleguen en las mejores condiciones y que Reinaldo Rueda pueda leer muy bien lo que vendrá a hacer Perú a nuestro Estadio Nacional, y así poder contrarrestar y proponer un juego ofensivo que permita dañar y conseguir nuestro primer triunfo en este largo camino hacia Qatar 2022.