Las ranas de cristal y un descubrimiento asombroso

La especie, natural de Centroamérica, es capaz de camuflarse de tal manera que parece ocultar su sangre.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC

El biólogo Jesse Delia cuenta que ocurrió en Panamá hace unos años, cuando estaba terminando su trabajo de investigación sobre el comportamiento parental de un tipo de rana de cristal. Llevó al laboratorio un puñado de estas ranas transparentes del tamaño de una moneda para una sesión fotográfica.

Las colocó en una placa de Petri y vio el sistema circulatorio de cada rana a través de su piel translúcida: “Eran rojos por sus glóbulos rojos”.

Pero cuando volvió con la cámara, las ranas estaban durmiendo y la sangre había desaparecido

Era como si las arterias y las venas se hubieran derretido. “Me pareció una locura. Así que grabé un video del corazón de la rana de cristal y se lo envié a mi antiguo colaborador, Carlos Taboada, biólogo de la Universidad de Duke”, cuenta Delia, quien ahora trabaja en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.

Taboada recuerda: “No había color. Ni siquiera se veía la delatora raya roja de un recipiente en el vientre de la rana. Era una locura. Nunca había visto nada igual”.

Tanto Delia como Taboada querían saber adónde había ido a parar toda la sangre roja de las ranas. En un nuevo artículo publicado en la revista Science, Taboada, Delia y sus colaboradores ofrecen una respuesta: “Esconden la mayor parte de sus glóbulos rojos en el hígado”, explican.

Durante el día, mientras duermen sobre las hojas verdes, las ranas de cristal son vulnerables a los depredadores, por lo que consiguen camuflarse volviéndose supertransparentes. Sus hígados, entre otros órganos, están recubiertos de cristales blancos muy reflectantes, y como sus glóbulos rojos transportan muy poco oxígeno, Delia dice que es probable que las ranas tengan “algún proceso alternativo que les permita mantener vivas sus células durante la transparencia”.

Luego, por la noche, cuando las ranas se vuelven activas, se alimentan y aparean, liberan sus glóbulos rojos de nuevo a la circulación. Según Taboada, las ranas “empaquetan aproximadamente el 90% de sus glóbulos rojos en un volumen muy, muy pequeño. Normalmente esas condiciones pueden desencadenar algunos trastornos de coagulación”.

Por lo mismo, los científicos siguen investigando para saber cómo evitan las ranas de cristal una cascada de coagulación sanguínea, lo que podría allanar el camino a nuevos anticoagulantes para seres humanos.