Las tonterías de los otros

Resulta sospechoso y hasta chocante que Ian Mac Niven haya esperado su salida de la estructura jerárquica de las selecciones para decir todo lo que se dio el gusto de decir. 

Por SERGIO GILBERT J.

Ian Mac Niven, ex jugador y, hasta hace poco, gerente de las selecciones nacionales de la Federación de Fútbol de Chile, dio esta semana una entrevista al diario El Mercurio donde contó por qué renunció a su puesto: “No quería seguir siendo cómplice de tonteras”, dijo Mac Niven.

Ello, según su relato, en razón de lo que él calificó la “terrible” forma en la cual el ex seleccionador adulto Reinaldo Rueda fue despedido de su cargo y, en general, a la poca consistencia que existe en la casta dirigencial chilena para elaborar planes de desarrollo de la actividad y que ha tenido como efecto claro, la carencia de una política en el trabajo de las selecciones.

Mac Niven, por cierto, tiene razón en su análisis. Es un hecho reconocido y denunciado por todos los medios y en todas las épocas, que la falta de planificación a largo plazo, que imponga inversión de recursos y trabajo, ha sido siempre una carencia de la clase dirigencial chilena. Nadie puede discutir los dichos del ex gerente.

Lo que sí resulta sospechoso y hasta chocante es que Mac Niven haya esperado su salida de la estructura jerárquica de las selecciones para decir todo lo que se dio el gusto de decir en la señalada entrevista.

El ex funcionario estuvo cuatro años en el cargo y bajo tres presidencias de las Federación: la de Arturo Salah, la de Sebastián Moreno y la de Pablo Milad. Durante todo ese período de trabajo, ¿alguien escuchó alguna vez a Mac Niven señalar que se hacían tonterías en la Federación? Más simple aún la pregunta: ¿habló públicamente durante sus cuatro años de gestión de algo que no fuera sobre generalidades? Desafío encontrar en todo este tiempo de labor como gerente de selecciones alguna reflexión profunda o una crítica a lo que sus jefes estaban llevando a cabo.

Y es que Mac Niven, como muchos de los que alcanzan ciertas cuotas de poder, cuidan sus parcelitas y son funcionales a quienes se las han otorgado. Pero cuando las pierden (Mac NIven dice que renunció, pero la verdad parece ser que le pidieron que se fuera) se descargan acusando a los otros, como si él hubiese estado pintado y sin ningún poder.

Mac Niven, en la entrevista, defendió solo un poco a Salah (quien fue el que lo llevó al puesto) diciendo que él sí, al menos tenía un plan de desarrollo pero que no alcanzó a llevar a cabo (curioso porque nadie tuvo acceso profundo a dicho plan). Pero sus otros dos jefes, según Mac Niven, ni siquiera fueron capaces de tener eso. ¿Y lo comenta ahora que se quedó sin el trabajo? ¿Va a decir ahora que él, como gerente de selecciones, no tiene también responsabilidad en lo que critica?

Qué personalidad la de Ian Mac Niven. Se instala como francotirador en contra de la tropa que él integraba con orgullo hasta hace dos meses.

Por gente así en el fútbol es que estamos como estamos (y seguiremos estando).