¿Le parece conocido? Las orcas mantienen a sus hijos hasta adultos

Una nueva investigación determinó que la conducta condiciona que las hembras no puedan tener más crías.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: ARCHIVO

Hace veinte años, en aguas de la costa del Estado de Washington y la Columbia Británica, una orca hembra adulta (apodada K16) dio a luz a un hijo, K35.

Michael Weiss, director de investigación del Centro de Investigación de Ballenas de Friday Harbor (Washington), afirma que “estos dos animales mantienen hasta hoy una relación social muy estrecha. Pasan mucho tiempo juntos, tocándose y flotando en la superficie, y compartiendo comida”.

Y explica: “Los machos de orca son enormes, al igual que su apetito. Además, no maniobran en el agua tan bien como las hembras, lo que puede dificultarles la captura de presas. Todo esto significa que un macho como K35 necesita ayuda para conseguir suficiente comida. Así que su madre a menudo se sumerge, atrapa un salmón, lo sube a la superficie, muerde la mitad y deja el resto para su hijo. Así comparte una enorme cantidad de comida”.

Lo sorprendente es que, debido a esa conducta, desde que K35 nació, su madre nunca ha tenido otra cría, lo que contrasta con otras hembras de ballenas y delfines.

“Algunas ballenas empezaron a reproducirse a la misma edad más o menos al mismo tiempo, y tuvieron hijas. Y han tenido tres o cuatro crías”, apunta Weiss.

En un artículo publicado en la revista Current Biology, Weiss y sus colegas analizan cuatro décadas de registros del ciclo vital de las orcas residentes del sur en el noroeste del Pacífico.

La tendencia era clara: las madres orcas pagan un costo enorme por cuidar de sus hijos: tener menos crías. Y lo hacen durante toda la vida de su hijo y nunca dejan realmente de pagar ese precio para mantener a sus hijos vivos”.

De hecho, cuando una madre muere, su hijo suele perecer en uno o dos años. “Creemos que se debe en gran parte a que ven reducida enormemente la cantidad de comida que reciben”, explica Weiss.

“K35 es ahora uno de nuestros machos más grandes de la población. Ha crecido grande y sano y tiene buen aspecto. Sinceramente, no me sorprendería que algunos de las próximas crías que salgan de la población sean suyas”, dice Weiss.

El resultado es que su madre se convertiría en abuela varias veces. Sus genes acabarían en un montón de “terneros”. Y como nacerían en otras manadas, no tendría que dedicar ningún esfuerzo a criarlos.