L’Equipe se suma a críticas vertidas por seleccionador de rugby de Chile

El prestigioso diario francés se hace eco de las declaraciones del uruguayo Pablo Lemoine y pide más partidos entre los poderosos y las naciones emergentes.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE F. / Fotos: AGENCIAS

“Desigualdad de oportunidades”, se titula un extenso artículo publicado este jueves por el diario francés L’Equipe -considerado uno de los más prestigiosos del mundo- acerca de las declaraciones del uruguayo Pablo Lemoine sobre la enorme brecha existente entre las naciones líderes del rugby y las demás.

“Cada cuatro años, a la luz de la Copa del Mundo, el debate resurge, pero ‘el circo’, como lo llamó el seleccionador de Chile, el uruguayo Pablo Lemoine, tras la dura derrota de sus jugadores ante Inglaterra (71-0), sigue siendo el mismo, ‘con los payasos a un lado y los grandes en el otro’. Es David contra Goliat, los países pequeños contra las naciones poderosas, salvo que, en la biblia del rugby, David no puede ganar”, consigna la nota.

Lemoine jugó en los equipos franceses Stade Français Paris (2000-2006), Union Sportive Montauban (2006-2008) y Avenir Valencien (2008-2010), y luego de la derrota ante los ingleses criticó que el organigrama de World Rugby deja a las naciones más fuertes del planeta jugando solamente entre ellas.

“Los jugadores tratan de hacer que el show funcione, pero es muy injusto porque no conocen la velocidad del ataque, lo ejecutivo que son los otros equipos y ahí estamos en el medio, tratando de parecernos a algo, pero somos otra cosa. Hace años estamos pidiendo lo mismo: tener la experiencia de jugar contra los grandes”, complementó.

L’Equipe destaca que estos países (Sudáfrica, Inglaterra, Argentina, Australia, Francia, Escocia, Gales, Irlanda, Italia, Escocia y Nueva Zelanda), desde la Copa del Mundo de 2019 han jugado un total de 388 partidos, y que 347 han sido entre ellos; 15 contra Fiyi o Japón y solamente 26 contra los llamados emergentes.

El diario recalca que “por supuesto, existe alguna hazaña ocasional, como en 2015, cuando Japón derrotó a Sudáfrica (34-32), una heroica resistencia como la de los uruguayos el otro día contra Francia (12-27), gigantes que tropiezan como Inglaterra en 2015 o Australia este año, pero desde que existe el Mundial, desde 1987, nunca ha habido un intruso en semifinales. A lo más, y de vez en tanto, uno en cuartos de final (Fiyi en 1987 y 2007; Samoa, en 1991 y 1995)”.

LEMOINE Y SUS DICHOS

Y agrega: “Hoy hablamos de Uruguay, pero ya estábamos allí en 1999. Han pasado más de 20 años y nada ha cambiado. Rumania, Namibia, Samoa y Tonga ya estaban allí, pero ¿han progresado? Al contrario, están retrocediendo. Y el mundo del rugby mundial las describe como naciones emergentes”.

“El fondo del problema es que nos emocionamos tanto y a todos les parece genial que Chile esté jugando su primer Mundial, pero que al mismo tiempo no pase nada. Estamos aquí porque hemos recibido ayuda económica este año (el plan de Alto Rendimiento), pero para que esto sea efectivo, sea eficaz, tiene que mantenerse durante cuatro, ocho, 12 años”, dice Lemoine, quien jugó dos mundiales por Uruguay (1999 y 2003).

La nota de hoy en el diario francés.

El caso de las islas del Pacífico habla por sí solo. En Fiyi, Tonga y Samoa, el rugby tiene más de 100 años de antigüedad, y está tan extendido que, en el Mundial de 2019, el 20% de los jugadores participantes procedían de alguna de estas tres islas. Hoy, sin embargo, sólo Fiyi puede presentar un equipo competitivo, mientras que sus dos vecinos siempre han luchado por mantener a sus jugadores y disputar partidos de alto nivel, señala L’Equipe.

Y agrega que durante años, el ex capitán de Samoa, Dan Leo, fundador de PRPW, una unión de jugadores del Pacífico que es totalmente independiente pues no recibe ninguna subvención de World Rugby, lleva años luchando para que estos tres países (Fiyi, Tonga y Samoa), así como los demás, sean considerados en su justo valor.

Por ejemplo, en el reparto de los ingresos cuando los equipos más pequeños, que rara vez son visitados por los más grandes (Nueva Zelanda ha ido una vez a Samoa en su historia, Inglaterra dos veces a Tonga), reciben una parte justa del dinero de los premios.

“(El estadio londinense de) Twickenham agotó las entradas (82 mil localidades), con una recaudación cercana a los 10 millones de libras, pero ni nuestra federación ni nuestros jugadores se beneficiaron de eso. Cuando los jugadores ingleses recibían una prima de 22 mil libras por partido, los nuestros apenas recibieron 500. No pedimos un reparto al 50%, pero si recibiéramos un 5% o un 10% cada vez, supondría una gran diferencia para nuestros países, que a menudo no tienen ni estadios adecuados para albergar esos partidos”, señala Leo.

En 2020, Brett Gosper, entonces director general de World Rugby, respondió: “Las naciones tienen soberanía sobre sus ingresos. Nosotros no podemos interferir”.