Los días podrían alargarse con el cambio climático

Científicos advierten que la Tierra no siempre ha rotado sobre su eje en 24 horas: también hemos tenido jornadas más cortas (de hasta 10 horas), pero ahora la tendencia es a la inversa…

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: ARCHIVO

¿Le faltan horas a sus días? ¿Siente que 24 horas se le van volando? Tenga paciencia, porque con el cambio climático los días tenderían a alargarse.

Eso es lo que intenta explicar un grupo de astrofísicos en un artículo publicado en la revista Sciences Advances bajo el título “Why the day is 24 hours long: the history of Earth’s atmospheric thermal tide, composition, and mean temperatura” (Por qué el día dura 24 horas: la historia de la marea térmica atmosférica, la composición y la temperatura media de la Tierra).

Aunque en realidad son aproximadamente 23 horas, 56 minutos y cuatro segundos lo que tarda nuestro planeta en rotar sobre su eje (lo que condiciona los años bisiestos de 366 días), solemos dar por cierto que un día tiene 24 horas.

Pero, ¿qué pasaría si le dijeran que el día no siempre ha durado lo mismo? ¿Por ejemplo, que la duración ha variado a lo largo del tiempo y que lo sigue haciendo?

Antes de que la Luna se formara, hace unos 4.500 millones de años, el día en la Tierra duraba menos de 10 horas. Desde entonces, la atracción gravitacional del satélite natural sobre nuestros océanos ha determinado que la Tierra ha ido ralentizando lo que tarda en rotar sobre su eje. Pero no es solo eso, porque también influye el Sol…

Vamos por parte.

Al atraer a los océanos, la Luna crea protuberancias de marea en lados opuestos del planeta conocidas como mareas altas y bajas. Esto, a su vez, provoca una fricción entre las mareas y el fondo marino, lo que finalmente actúa como una especie de freno gigante a la rotación terrícola.

“Pero el Sol también produce una marea atmosférica con el mismo tipo de protuberancias. La gravedad solar tira de estas protuberancias atmosféricas, produciendo un par en la Tierra. Pero esto, en lugar de ralentizar la rotación de la Tierra, la acelera”, explica Norman Murray, astrofísico del Instituto Canadiense de Astrofísica Teórica (CITA, siglas en inglés ) y autor principal del artículo.

Durante la mayor parte de la historia geológica de nuestro planeta, las mareas lunares “han vencido” a las mareas solares por un factor de 10, lo que desembocó en la disminución de la velocidad de rotación de la Tierra y el alargamiento gradual de los días. Pero en la actualidad este tiempo sigue alargándose a un ritmo de cerca de 1,7 milisegundos cada siglo.

Sin embargo, el estudio de Murray y sus colegas que entre hace aproximadamente unos dos mil a 600 millones de años, una marea atmosférica impulsada por el Sol contrarrestó el efecto de la Luna, manteniendo constante la velocidad de rotación de la Tierra y la duración del día en 19,5 horas. Y eso duró nada menos que unos mil millones de años.

O sea, hasta el momento hemos tenido días de 10 horas, otros tantos de 19,5 horas, y las actuales de 24 horas…

Los científicos consideran, no obstante, que antes las protuberancias atmosféricas eran más grandes, porque la atmósfera era más cálida y porque su resonancia natural, es decir, la frecuencia con la que las ondas se mueven a través de ella, coincidía con la duración del día.

Y es que la atmósfera, como una campana, resuena a una frecuencia determinada por varios factores, entre los que se incluye la temperatura.

En otras palabras, las ondas atraviesan la Tierra a una velocidad determinada por su temperatura.

Cuando la resonancia atmosférica y la duración del día se convirtieron en factores pares (10 y 20), la marea atmosférica se reforzó, las protuberancias se hicieron más grandes y la atracción de las mareas solares se hicieron lo suficientemente fuertes como para contrarrestar las mareas lunares.

Murray explica el fenómeno: “Es como empujar a un niño en un columpio. Si su empuje y el período del vaivén no están sincronizados, no subirá mucho. Pero si están sincronizados y usted empuja justo cuando el columpio se detiene en un extremo del recorrido, el empuje se sumará a la propia inercia del columpio, llegando más lejos y más alto. Eso pasó con la resonancia atmosférica y las mareas en la Tierra”.

Así, los científicos hallaron una posible conexión entre la duración de los días y la historia climática del planeta. Y es que debido a que la resonancia atmosférica cambia con la temperatura, Murray señala que el calentamiento actual de nuestra atmósfera podría tener consecuencias en el desequilibrio de las mareas y, por lo tanto, en la velocidad de rotación de la Tierra.

La conclusión es obvia: “A medida que aumentamos la temperatura de la Tierra con el calentamiento global, también estamos aumentando la frecuencia de resonancia, por lo que es posible que con el paso de los siglos los días tiendan a alargarse”.