Fútbol y pandemia

Los entrenadores cuestionados a los cuales salvó la pandemia

A propósito de que está por volver la competencia, debemos recordar que, cuando ésta se suspendió, había algunos técnicos muy cuestionados. Habrá que ver qué ocurre con ellos cuando la actividad finalmente se reanude, como todos esperamos. 

Por GERARDO SILVA

Esta situación es parte de la rutina anual en el fútbol mundial, aunque en algunas ligas se produce más que en otras. Se considera como una reacción oportuna con la finalidad de corregir un error, para enmendar el rumbo hacia el objetivo. Muchas veces no es lo que se desea hacer. Nadie contrata a un entrenador para que fracase y luego despedirlo, pero de todas formas no es algo que llame la atención ni escandalice a nadie. 

Este procedimiento ya forma parte, el fútbol no respeta procesos, aunque los formulen de diversas formas en el discurso previo a la competición. Luego, al rodar el balón, el fútbol es solamente resultado y definitivamente de estos depende la continuidad del técnico.

En Europa, en este aspecto como en muchas otras cosas, nos dan más de algún ejemplo al respecto. Hay mayor respeto por el profesional y tolerancia con el proceso, y cuando todo es insostenible generalmente toman los mejores acuerdos e intentan que esta finalización del vínculo contractual tenga la menor resonancia posible en los medios de comunicación.

No siempre lo logran, por supuesto. En nuestras latitudes, en cambio, se actúa de manera mucho más visceral al respecto. De un día para otro, muchas veces sin un previo análisis concienzudo, se toma esta delicada decisión con la sangre caliente. Previo a esto normalmente cometen el error de ratificar al técnico en su cargo, otorgando un falso y parafernálico voto de confianza y al día siguiente despedirlo. Parece un mal chiste, pero así sucede, «ya está» se hizo.

Pues bien: ¿qué sucede con el técnico saliente con el técnico entrante, con los futbolistas, con los periodistas, con los propios dirigentes, y con los hinchas? Según lo observado, muchas cosas dignas de analizar en profundidad. Por ejemplo, el técnico saliente se encontrará muy triste al ver su proyecto frustrado y con sentimientos encontrados, cuestionándose reiteradamente: ¿en qué fallé?, ¿qué hice?, ¿qué no hice?, ¿que debí hacer? Por otro lado, el técnico entrante estará en un estado de ansiedad máxima, con las motivaciones y preocupaciones propias del acontecimiento. Sus cuestionamientos son: ¿cómo enfrento a este grupo de jugadores?, ¿cómo interactúo con ellos para proponerles mi modelo de juego?, ¿seré bien recibido?, ¿tendrán ellos la disposición que requiero para desarrollar mi proyecto? Mientras tanto, los futbolistas estarán con sentimientos encontrados sintiéndose culpables del truncado proceso anterior, con la sensación de haber fallado y una tremenda incertidumbre. ¿Cuáles serán los cambios que tendremos que enfrentar?, pero, a la vez, con la obligación de mejorar y disponerse con la mejor actitud y disposición ante su nuevo jefe. Los que no estaban jugando con el técnico anterior intentarán demostrar que siempre estuvieron ahí para ofrecer soluciones, y los que estaban jugando intentarán con esfuerzo también ratificar su titularidad. 

Por otro lado, los dirigentes encomendándose a todos los santos para no volver a errar, y expectantes y dispuestos, muchas veces a regañadientes, a entregar el apoyo logístico que muchas veces descuidaron con el técnico anterior. No les queda otra alternativa. «A como dé lugar hay que superar el mal momento». Los periodistas, mientras tanto, se encuentran evaluando, comparando y sacando un montón de conclusiones respecto de los estilos y propuestas futbolísticas, tratando de anticiparse a lo que pueda suceder, profundizando en todos los estamentos del club respecto de este cambio. Los hinchas más fervientes, que cansados de los malos resultados exigieron y aplaudieron el cambio de técnico, se encontrarán incubando el más íntimo deseo de ver ganar nuevamente al equipo de sus amores. 

Lo importante de este incómodo momento es entender que forma parte de la iconografía del fútbol. Conscientes de que no siempre es la solución al conflicto, todos los que pertenecemos a este mundo debemos estar dispuestos a vivenciar y principalmente, con dignidad, aprender de esta singular lección. 

Particularmente, en mi condición de entrenador me tocó reemplazar y ser reemplazado. Inclusive, como dato anecdótico, quiero compartir con ustedes una experiencia vivida: me permití la osadía y la licencia, con la autorización de los directivos, presentar a mi plantel con el técnico que me reemplazaba. Esta situación tan particular pero voluntaria, lejos de hacerme sentir menoscabado en mi calidad de profesional, me permitió aprender, crecer y a la vez sentirme más capacitado, porque acababa de entender que el fútbol posee este tipo de dinámicas y nosotros los técnicos debemos aceptarlas con humildad, y tener la capacidad de reinventarnos.