Marcelo Bielsa en Uruguay: “No tuvieron que convencerme, casi diría que todo lo contrario”

Este miércoles fue presentado como el nuevo técnico de la Celeste. “Una de las cosas que yo consideré mucho es que no iba a tener en ningún otro club de los que a mí pueden ofrecerme un grupo de jugadores como los que Uruguay tiene en este momento”, señaló en la conferencia de prensa.

Por EL ÁGORA / Foto: TWITTER

“El legado de Tabárez no se puede competir ni reproducir, yo haré lo que pueda. Intentaré lo máximo, después veremos”, señaló Marcelo Bielsa, fiel a su estilo, durante la conferencia de prensa tras ser presentado como nuevo técnico de la selección de Uruguay, cuyo primer partido de las Clasificatorias será, justamente, ante La Roja.

Éstas fueron las preguntas y respuestas del ex entrenador de los seleccionados de Argentina y Chile, amén de varios clubes donde dejó su impronta.

Sobre las diferencias de dirigir un club y una selección, indicó que “son muy grandes. Dirigir a un club es un trabajo de intervención constante y a una selección es de reunir rápidamente individualidades de gran nivel. Una de las cosas que yo consideré mucho es que no iba a tener en ningún otro club de los que a mí pueden ofrecerme un grupo de jugadores como los que Uruguay tiene en este momento”.

Sobre las críticas de los algunos entrenadores uruguayos por su designación no se hizo mayor problema.

“De los entrenadores uruguayos lo seguí al tema. Se puso mucho énfasis en Lasarte, para mí es un caballero. No creo que haya dicho nada imprudente. Un día Lasarte dirigía a la Real Sociedad y no sé si yo tenía alguna posibilidad de sucederlo más adelante y fui a ver un partido a San Sebastián y después siempre me reproché esa conducta. Y él nunca me la reclamó. Siempre me pareció un tipo correctísimo. Lo que él dijo no merece ningún reproche ni lo que dijeron ninguno de los otros entrenadores uruguayos, me parece muy legítimo. Hay tantos uruguayos dirigiendo fuera de Uruguay que me parece que no hay nada puesto en tela de juicio. Son mezclas de sentimientos, de pertenencia hacia lo propio que me parece muy justificada”.

Una de las consultas fue ¿cómo potenciar a un futbolista uruguayo?

Bielsa: “Nadie hace mejor a un jugador que no esté en condiciones de serlo. La primera conclusión es que es mucho más importante la materia primera que el entrenador ayude a potenciarla. Cómo se hace para colaborar es que un jugador utilice un porcentaje alto de sus recursos. El entrenamiento es el recurso más efectivo, no el único. Después está poder incidir sobre lo que el jugador piensa. Y después la imagen, el error, el acierto y la copia, es el elemento más importante de todos. La palabra copiar que parece despectiva en el fútbol es indispensable. El fútbol uruguayo no puede copiar porque el joven en formación ama el fútbol, se apasiona e idolatra al jugador que imagina ser, entonces lo copia. En un pueblo se ve claramente porque la sociedad es más chica. Yo iba de vacaciones a un pueblo en Morteros con 10 mil habitantes. Había uno que jugaba bien, le decían la Josefa. Al otro día agarraba la bicicleta y daba la vuelta manzana para verlo salir de la casa, eso es la idolatría. Si no hay referencias de a quién mirar o quién copiar, es muy difícil. La imitación, la copia, la rélica es un elemento clave y necesita de la idolatría. Lo triste es cuando se enamora de Ronaldo o Messi y no se enamora del propio”.

Como en muchas selecciones, el tema del recambio es permanente. Así resumió Bielsa su pensamiento al respecto.

“La condición no es ser joven sino ser el mejor. Los jugadores acceden a un lugar si son mejores que aquellos a los que desplazan. La edad es apenas un condimento que puede ser positivo o negativo. Los procesos generacionales son naturales y se producen un poco más tarde o más temprano, me cuesta mucho aventurar cómo puede darse un ciclo que no comienza y sobre el que no he tomado ninguna medida que pueda influir”.

Sobre su diagnóstico de lo que es la selección uruguaya y del fútbol local.

“El fútbol es la gente y los jugadores y después están los que mediamos entre la gente y los jugadores. Los que mediamos entre la gente y los jugadores somos los entrenadores, periodistas y dirigentes. Esos somos lo peor del fútbol claramente, eso se verifica. El fútbol cada vez tiene más adeptos y cada vez se parece menos a lo que permite que un hincha se enamore del juego. Los resúmenes de tres minutos no son el fútbol ni muchísimo menos. Es como si uno viviera con la esposa solo los sábados a la noche. Si uno vive con la esposa solo los sábados a la noche, no hay matrimonio que fracase, ¿no es cierto? Si uno ve el fútbol en highlight cómo no te va a gustar el fútbol, pero es ser espectador. Ser hincha es otra cosa. Y al fútbol lo mantienen los hinchas y para que el fútbol tenga vigencia hay que evitar destruirlo. Creo que los entrenadores, dirigentes y periodistas hacemos todo lo posible para que el fútbol sea cada vez peor y lo estamos consiguiendo desde mi punto de vista. La expresión más clara es que cada vez hay menos jugadores que valga la pena ver. ¿Por qué? Por los valores exorbitantes que se pagan por los que juegan bien. Ni aún los poderosos como la liga inglesa pueden mantener la tradición y no dejarse absorber por la moda. Hay dos formas de definir al fútbol uruguayo, por los jugadores que juegan fuera de su liga y los que juegan en su liga. Lo que hace grande a un torneo es la calidad de los equipos que participan, entonces si se van los mejores a Europa, los del medio a América del Norte y los buenos pero que no pueden ir a Europa o América del Norte van a los países sudamericanos más desarrollados ya está, de quién es la culpa, de nadie, del mercado. Hay que encuadrar la mirada en ese análisis”.

Finalmente, respondió a cómo hará para convencer a los uruguayos, señalando: “Iguales pero distintos, leí una vez sobre Uruguay y Argentina. Me hace una pregunta que sabe la respuesta. En fútbol y siendo extranjero, la aceptación tiene un solo nombre que es victoria, triunfo. Después habrá más o menos paciencia, según que el que protagoniza la merezca el sentir popular o no. Por supuesto que el rechazo a lo que no es propio, a lo extranjero, es legítimo. Es un sentimiento que consolida la identificación de lo propio. Todo sentimiento que consolida la identificación de lo propio para mí es legítimo. Sobre todo en un país que está futbolizado y que tiene jugadores y entrenadores prestigiosos en todo sentido. La interacción de las personas está vinculada a reconocer en hacer lo que está bien y evitar hacer lo que está mal”.

En cuanto a su primera convocatoria, explicó que “no tengo previsto ningún viaje por el momento. En cuanto a los jugadores uruguayos en estos meses tentativamente he generado tres jugadores por posición o en algunos casos cuatro si lo ameritan. En ese grupo de 33 o 40 jugadores en esta primera experiencia elegiré a aquellos que menos conozca y de los que hay para terminar de conocer a un jugador, es necesario la cercanía de un entrenamiento o ciclo de entrenamientos. Utilizaré estos 9 días de junio para familiarizarme con los que menos conozco y menos he visto. Hay jugadores que, aunque uno no los ha dirigido, se disimula el mano a mano porque son tan frecuentes las veces en que se expone y se puede ver jugar que la profundización del análisis es natural. Otros son menos visibles y seguramente será eso lo que más determine la construcción de la próxima convocatoria. Luego ya la de septiembre era todo o nada, así que se terminan las evaluaciones”.

Finalmente, consultado sobre qué lo hizo tomar la decisión de asumir en la Celeste, Bielsa lo resumió: “No tuvieron que convencerme, casi diría que todo lo contrario”.

Y agregó: “Mi deseo de pertenecer a este proyecto tiene dos extremos muy convincentes para mí: uno es los jugadores que posee Uruguay, a mí me gusta el grupo de jugadores que han representado a Uruguay en los últimos años, y el otro es el destinatario del trabajo de una selección que es el ciudadano de a pie del país del que se trate. En ese sentido a mí me tocó vivir una experiencia casual que tuvo un peso posteriormente decisivo en la toma de decisiones. Los jugadores a mí no me resultan difícil calificarlos porque es mi oficio desde hace 40 años y tenía la certeza de que mi predilección era justificada. En cuanto a la gente, vine a pasar un fin de semana a Montevideo con mi esposa. Nos fuimos quedando, yo estaba sin trabajar y nos quedamos dos meses. Un día le dije a mi esposa que íbamos a Carrasco a pasar el día y volvernos en transporte público con la gente. Cuando se asoma el lunes y termina la recreación. El transporte público estaba repleto, el viaje duró 45 minutos y se produjeron un montón de episodios que pusieron a prueba a los que iban arriba del micro. Nuestras conclusiones fueron de admiración por la generosidad con la que la gente interactuó en ese viaje amontonados, incómodos… El respeto por los niños, mayores, mujeres. Entró una mujer a pedir los boletos y todo funcionó”.