Masters 1000 de Madrid: la corona fue para Andrev Rublev en la, esta vez, «casa embrujada»

El ruso (8º) consiguió su segundo Masters 1000 en un accidentado torneo madrileño, al vencer al canadiense Félix Auger Aliassime (35º), que ganó tres partidos por retiro de sus adversarios.

Por SERGIO RIED / Foto: AGENCIAS

Cuesta llamar Caja Mágica al recinto polideportivo que alberga al torneo de tenis más importante de España. Porque de mágica no tuvo nada esta vez la famosa competencia.

Múltiples retiros por lesión, dolorosas despedidas como la de Rafael Nadal en su adiós al tenis y de su sucesor, el ganador de los dos últimos años, Carlos Alcaraz (3º), caído en cancha ante el ruso Andrey Rublev (8º) y la hazaña del argentino Horacio Zeballos, que se convirtió en el primer y único tenista de su país en ser número uno del mundo en dobles.

Ante tanto suceso anómalo, sacaron provecho el ruso Rublev y el canadiense Félix Auger Aliassime, quien llegó a la final tras haber ganado tres partidos por retiro, ante Jannick Sinner (2º), frente al checo Jacub Mensik (74) y a la sorpresa del campeonato, otro checo, Jiri Leheccka (22º), algo que sólo había sucedido en el US Open de 2016 y benefició a Novak Djokovic.

Con Auger Aliassime, perdedor de ocho finales consecutivas y tres años de angustia, que sólo había jugado dos partidos antes de la final y el ruso Andrey Rublev, que venía en una mala racha desde su expulsión de la cancha a comienzo de año en Dubai, el match decisivo era el menos esperado por la afición madrileña que, como es lógico, deseaba tener en esa instancia a uno de los suyos y un top top ten más atractivo que el díscolo moscovita.

Pero, así las cosas, el lleno total de esta «caja embrujada», se resignó a tener que aplaudir a un ruso y un canadiense.

FINAL ANUNCIADO

Pese a la diferencia de ranking entre Rublev y Aliassime, las cosas comenzaron inclinadas para el lado del norteamericano, que gracias a su notable servicio, ganó el primer set 6-4.

La segunda manga siguió la misma tónica, con el canadiense salvándose de una debacle a punta de «aces», matizados con dobles faltas, hasta llegar al empate a 5 games, donde el moreno de Montreal, fiel a su costumbre de perdedor, entregó la oreja y cedió la etapa por 7-5.

Si hubiera que sacar copia de una situación, ésta sería del segundo set, que fue replicado de manera fiel por ambos jugadores en la etapa decisiva. Uno, el ruso, sólido y seguro desde el fondo, y el de Canadá, sobreviviendo en base a su servicio.

Hasta que se volvió a llegar al empate a 5 y Auger Aliassime, se acordó otra vez de su pasado de perdedor y cedió su saque con una doble falta.

Juego, set y match para Rublev por un nuevo 7-5 y final de la historia de un Masters de Madrid que será recordado como uno de los más decepcionantes y extraños de su existencia.