Mauricio Isla está en otra

El futbolista de la Universidad Católica se fue de joda a Colombia mientras su equipo intentaba salir a flote en el Clásico Universitario. “La vida es vivir el momento y hacer de éste lo mejor posible sin saber qué va a pasar después”, escribió el lateral derecho desde Medellín. El jugador, sin embargo, no estaba de vacaciones, sino que suspendido.

Por MATÍAS ALCÁNTARA / Foto: ARCHIVO PHOTOSPORT

Nadie le está exigiendo a Mauricio Isla que se comprometa ciento por ciento con su equipo, porque a esta altura de su carrera seguramente son otras sus prioridades. Sólo se le pide que al menos parezca interesado en ayudar a su club, el mismo que lo vio nacer futbolísticamente. Pero ocurrió todo lo contrario.

Mientras la UC alistaba un partido crucial para salir de un muy mal momento, nada menos que contra su clásico rival, el jugador preparaba las maletas para disfrutar de un fin de semana en Colombia con sus amigos. Justo cuando su desempeño en la cancha alcanzaba el peor momento desde su regreso al país, el futbolista decidió aislarse y viajar a Medellín para salir de joda. Una clara señal de que está en otra, de que no le importa o que le interesa muy poco lo que ocurre con su equipo y con sus compañeros.

Mauricio Isla compartió imágenes de sus «vacaciones» en Colombia.

Cuestionado por la hinchada, jugando con intermitencia en el equipo titular, Isla entregó una pésima señal con su decisión de viajar y disfrutar de la vida cuando lo que su equipo necesitaba era ayuda para empujar el carro. No es que haya hecho algo que vulnere su contrato ni mucho menos, seguramente tenía autorización para ausentarse de San Carlos, pero ir a un viaje de placer en momentos complicados para su club, parece una decisión a lo menos poco atinada.

La expulsión ante O´Higgins gatilló una ola de especulaciones que indicaban que el jugador no quería enfrentar a la U para evitar los insultos de la parcialidad azul, por no elegir esos colores para defender, pese a que antes había manifestado sus deseos de llegar a la Universidad de Chile. Lo que nadie imaginó, sin embargo, es que no sólo estaría fuera del Clásico Universitario, sino que también fuera del país en modo vacaciones.

Los jugadores suspendidos o lesionados no acostumbran a tomarse vacaciones cuando están en esa condición. La mayoría acompaña a sus equipos cuando juegan de local (como ocurrió con Dituro y Kagelmacher en la fecha anterior), o van al lugar de entrenamiento cuando se juega de visita. Isla, de bajo rendimiento, tendría que haber aprovechado su castigo para ir a San Carlos a entrenar con sus compañeros que quedaron fuera de la citación y así intentar subir su nivel. Y en lo posible, ver el partido ante la U con ellos. Jugar ese encuentro a la distancia, vivirlo, sufrirlo, todos como equipo.

Pero no. Prefirió disfrutar de Medellín y fotografiarse con la estatua de Pablo Escobar. Prefirió olvidarse de su realidad y disfrutar junto a tres amigos. Definitivamente, en otra.

Versiones señalan que Isla quiere dejar el club a mitad de año, cuestión que descartó en su momento el presidente del club, Juan Tagle: “Mauricio siempre nos ha señalado, todas las veces que hemos conversado con él, que está con toda su energía puesta en Universidad Católica, con el interés de dejar algo, de dejar huella en este club, el club que lo formó. Él, más que nadie, quisiera ser campeón con Católica. Así lo hemos conversado. Nunca nadie, ni él ni un representante, ni alguien de su entorno, nos ha señalado de algún interés de salir. Lo he visto siempre enfocado, entrenando por retomar el puesto. Como todos los jugadores que pierden la titularidad, su primer objetivo es retomar ese puesto y pelearlo con el resto del plantel”.

¿Enfocado? Claro, en disfrutar la vida. ¿En la UC? Las señales que entrega el propio jugador indican que no, que no está dentro de sus prioridades.