A la cárcel médico personal de Piñera por ayudar a torturar presos en dictadura

Se trata de Manfred Jürgensen, a quien se le pudo acusar de haber participado en la muerte del profesor Federico Álvarez Santibáñez. Jürgensen es hermano de Harry, ex intendente, ex diputado y ex convencional de Renovación Nacional.

Por EL ÁGORA / Foto: ARCHIVO

Quien fuera médico personal de Sebastián Piñera Echeñique, Manfred Jürgensen Caesar, fue condenado a ocho años y un día de cárcel por la Corte Suprema, como coautor de la muerte del profesor Federico Álvarez Santibáñez, en 1979.

Jürgensen era un médico colaborador de la policía política que mantuvo la dictadura cívico-militar encabezada por Augusto Pinochet, para torturar y, en muchos casos, eliminar opositores. Manfred es hermano del ex intendente y convencional Harry Jürgensen.

Federico Álvarez Santibáñez era militante del MIR, cuando en 1979 fue detenido por carabineros y entregado a agentes de la Central Nacional de Inteligencia (CNI), comandada por el siniestro ”Mamo” Contreras.

El caso provocó gran impacto, porque el profesor murió mientras era torturado por agentes de la CNI, la policía política de la dictadura. El papel de Manfred Jürgensen consistía en medir el grado de resistencia a la tortura de los prisioneros, y dar el pase para que se le pudiera seguir apremiando.

En querellas por crímenes de lesa humanidad cometidos en dictadura, Manfred Jürgensen fue interrogado por la actual ministra de la Corte Suprema, Ana Chevesic, quien lo dejó en libertad tras interrogarlo.

Posteriormente, en 2016, el ministro en visita Mario Carroza lo condenó como cómplice a tres años y un día de esa entelquia denominada “libertad vigilada”. Jürgensen debía, además, firmar en forma mensual. Este fallo fue revocado por el máximo tribunal a principios de este año, modificando la participación de Jürgensen de colaborador a coautor de la muerte del profesor, al ser la última persona que lo vio con vida.

Nelson Caucoto, abogado de la familia de la víctima, valoró el fallo de la Corte Suprema, asegurando que es importante que estos hechos no queden en impunidad y que el condenado debe ser trasladado al penal Punta Peuco.

“Yo miro con alta fe lo que ha hecho la justicia, no sólo en este caso, sino que en otros, porque en todos los hechos cometidos por el Estado, estos están condenados a la impunidad total, y aquí en Chile, afortunadamente, con el transcurso del tiempo, algunos dirán que es muy tarde, pero se hace justicia, aquí se hizo justicia por una situación muy complicada, muy difícil que en su momento fue muy emblemático. Bienvenida sea esa sentencia, le permite esa conformidad a la familia, de que los hechos no han quedado en la impunidad“, dijo el abogado querellante.

Federico Álvarez, junto a otra persona, fueron detenidos por Carabineros de la sexta comisaría de Recoleta en agosto de 1979 y posteriormente entregados a la CNI, lugar donde fueron torturados y atendidos por tres médicos, siendo el último de ellos Manfred Jürgensen.