México: suspenden rescate de los diez mineros atrapados en una mina de carbón

Después de ocho días de ocurrida la tragedia en la localidad de Sabinas, en el estado norteño de Coahuila, la desesperación cunde entre los familiares de los trabajadores sepultados.

“Están esperando mucho tiempo”, señaló uno de los familiares de los mineros atrapados desde hace ya ocho días en una mina de carbón, en el municipio de Sabinas, en el estado de Coahuila, al norte de México. Y ello porque la desesperación se apodera de los cercanos a los trabajadores sepultados al ver que las labores de rescate no sólo no han tenido resultados, sino que, además, fueron suspendidos.

La explicación que dieron los responsables de las tareas de rescate es que han encontrado innumerables obstáculos en su afán por llegar a la galería donde se supone se encuentran los mineros, de quienes tampoco se sabe en qué condiciones se encuentran.

La tragedia se produjo al derrumbarse un área contigua de una vieja mina que estaba llena de agua, lo que provocó una fuerte inundación en tres de los pozos de la instalación de unos 60 metros de profundidad.

En la mina trabajaban 15 mineros, pero sólo cinco de ellos lograron escapar tras el derrumbe, y su situación dejó al descubierto que laboraban sin las medidas de seguridad pertinentes, ni la supervisión de las autoridades.

Según las informaciones oficiales provistas por la Secretaría de la Defensa Nacional, dos buzos militares, tres rescatistas civiles y tres elementos militares del Equipo de Respuesta Inmediata a Emergencias o Desastres lograron retirar del pozo 13 polines de madera y 15 metros de manguera flexible, pero a pesar que el fondo del pozo se encontró despejado, las entradas hacia las cuatro galerías de la mina “están bloqueadas por pilotes de madera”.

Este jueves, las autoridades anunciaron que continuarán con el bombeo de agua de los pozos para liberar las galerías e iniciar las labores de rescate.

Una de las aristas más llamativas del caso es la que tiene relación con uno de los mineros, Jaime Montelongo, de 61 años, quien, al producirse el derrumbe, en lugar de escapar resolvió bajar a buscar a sus compañeros, pero no volvió a salir.

Según cuentan sus familiares, Montelongo se vio obligado a volver a trabajar en la mina porque luego de trabajar por más de 50 años como minero, su escuálida pensión no le alcanzaba para cubrir sus necesidades mínimas.

La tragedia de Sabinas ha vuelto a poner en el tapete las críticas sobre las condiciones en que trabajan muchos mineros en México, sin medidas de seguridad como salidas de emergencia, equipos, sistemas de ventilación, etc.