Milad se disparó a los pies

La decisión de suspender arbitrariamente el partido de Colo Colo con Antofagasta en septiembre obliga ahora a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional a postergar encuentros sin que nadie se lo pida. Y con eso está llevando el final del campeonato a una distancia sideral.

Por JULIO SALVIAT

Cuando la Asociación Nacional de Fútbol Profesional suspendió el partido que debían disputar  Colo Colo y Antofagasta el 26 se septiembre en el estadio Monumental, no se dio cuenta de que su presidente se estaba disparando a los pies.

Aunque inicialmente el organismo culpó al Ministerio de Salud, quedó la sensación de que había más interés en favorecer al dueño de casa que en proteger la salud de los jugadores.

Colo Colo había jugado a mitad de semana un partido en Brasil por la Copa Libertadores, lo mismo que Universidad Católica en Colombia. Los cruzados viajaron esa misma noche a Santiago para cumplir su compromiso en el torneo local. No hicieron lo mismo los albos: el plantel durmió allá y viajó al día siguiente. Y sospechosamente apareció un miembro de la delegación, un dirigente, con síntomas de Covid.

Y con ese retardo y ese contagiado Colo Colo consiguió que el partido, que se le presentaba tan difícil después de un viaje agotador, se postergara por decisión del dirigente máximo: Pablo Milad.

El viernes último, la ANFP fue advertida de que tres jugadores de Deporte Iquique y otro de O’Higgins dieron positivo en los controles para detectar el coronavirus.

Y, obligadas por la situación de septiembre, las autoridades futboleras suspendieron los encuentros que, respectivamente, debían disputar con Universidad de Chile en Santiago y Unión La Calera en la Quinta Región.

Aunque parece razonable defender la salud como gran prioridad, el problema es que en este lapso se sentó precedente para este tipo de situaciones. Hubo equipos que debieron jugar partidos por la Copa Libertadores y la Sudamericana con la mitad de sus titulares. Es decir, demostraron que tenían jugadores sanos y afrontaron con ellos sus compromisos.

Una medida similar pudo adoptarse acá, sobre todo pensando que las fechas para el desarrollo del torneo son muy limitadas y que ya hay varios encuentros suspendidos. Universidad Católica tiene pendientes sus duelos con Universidad de Chile, por la fecha 21; Santiago Wanderers, fecha 22, y Palestino, fecha 23. Y a Coquimbo Unido se le postergó el suyo con Deportes Antofagasta, fecha 23, todos por toparse con la Copa Sudamericana.

Todos esos encuentros deberán disputarse antes del 30 de diciembre, y ya tienen horario y fecha definidos. Falta por determinar ahora cuándo se jugarán los suspendidos por la Covid, y se puede suponer  que también quedarán fijados para antes del Año Nuevo.

El problema es qué ocurrirá si se presentan más casos, algo absolutamente probable en vista del ya inevitable rebrote de la pandemia.

El campeonato tiene como fecha límite el 31 de enero del 2021.

Tal vez haya que ir pensando en que terminará justo cuando comiencen las clases del próximo año.