Milei: la sombra que se cierne sobre Argentina

El candidato ultraderechista de La Libertad Avanza, que se declara liberal y anticorrupción, es el favorito para las elecciones presidenciales del domingo. ¿Quién es y qué busca?

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE (CON INFORMACION DE RT). / Fotos: ARCHIVO y AGENCIAS

El economista Javier Milei se acerca a la cita electoral en Argentina convertido en un líder inesperado y favorito en la carrera presidencial. Una figura emergente de la ultraderecha que tuvo como principales herramientas de propaganda sus controvertidas actitudes y escandalosas declaraciones.

Tan solo en las dos últimas semanas de campaña, Milei incentivó una fuerte devaluación en el mercado cambiario paralelo, al comparar el peso con “excremento” y convocar a la ciudadanía a comprar y ahorrar dólares, lo que le valió fuertes críticas desde todos los sectores e incluso denuncias penales.

Además, durante un par de entrevistas impugnó un impuesto que pagan todas las provincias y lo comparó con una violación a una mujer; al tiempo que propuso un “libre mercado de la adopción”, por lo que varios especialistas tuvieron que aclararle que eso equivalía a la trata de personas, en particular la venta de bebés.

Estos son apenas ejemplos de las interminables polémicas que rodearon una campaña en la que abundaron los insultos y agresiones de Milei a políticos, empresarios, periodistas, defensores de derechos humanos, feministas y a todo aquel que no estuviera de acuerdo con sus postulados.

Javier Milei.

Los escándalos fueron incesantes debido a propuestas como privatizar la salud y la educación, dolarizar la economía, eliminar el Banco Central, liberar la venta de armas, reducir ministerios (entre ellos el de Ciencia y el de la Mujer), suspender las obras públicas, suprimir los programas sociales y privatizar el transporte ferroviario.

Durante su campaña, Milei popularizó una motosierra para simbolizar el drástico recorte del gasto público que promete llevar a cabo en caso de ganar la presidencia.

También generó polémicas al considerar que la justicia social es “una aberración”, por su advertencia de que va a plebiscitar el derecho al aborto con la intención de derogar la legalización que rige desde 2020; y por su negacionismo de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.

El próximo domingo se sabrá el impacto real que cada una de estos planteamientos tuvo en el electorado. La expectativa de Milei es ganar en primera vuelta. Para ello, debería obtener el 45% de los votos o, como alternativa, el 40%, pero con una diferencia de 10 puntos con respecto al segundo lugar.

PERRO CLONADO

Si no lo logra, entonces deberá participar en una segunda vuelta -prevista para el 19 de noviembre- y en la que se enfrentará al ministro de Economía y candidato de la coalición peronista Unión por la Patria, Sergio Massa; o a la abanderada de la alianza conservadora Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich.

Este escenario no estaba previsto hasta que, en agosto pasado, Milei se convirtió en la gran sorpresa de las elecciones primarias de candidatos presidenciales al obtener el primer lugar con el 30 por ciento de los votos y erigirse así, en tiempo récord, en uno de los líderes políticos más importantes de la región.

Así se sumó a poderosos personajes de la ultraderecha a nivel internacional, como sus amigos, los ex presidentes Donald Trump (Estados Unidos) y Jair Bolsonaro (Brasil); el ex candidato presidencial de Chile, José Antonio Kast; y el líder de Vox en España, Santiago Abascal.

El inesperado caudal de apoyo generó un shock en la clase política y en la sociedad, ya que modificó por completo el panorama político al terminar el añejo bipartidismo que había imperado en el país.

Argentina entró así a una nueva y desconocida era de tripartidismo representada por Milei, Massa y Bullrich.

Patricia Bullrich.

Este liderazgo era impensado por parte de un político que hace sólo tres años era considerado apenas como un pintoresco personaje mediático, que era invitado a los programas porque generaba rating gracias a sus gritos, insultos y polémicas, pero nadie esperaba que tuviera una carrera política seria, mucho menos que ganara alguna elección.

Pero, contra todos los pronósticos, Milei ganó en 2021 su primer cargo de elección popular, asumió como diputado nacional, y de a poco, sin que ninguna encuesta o estudio lo anticipara, fue desplazando en intención de voto a las coaliciones que predominaron en la política argentina durante las últimas dos décadas.

Nada horadó su paulatino fortalecimiento. Ni su declarado misticismo, que lo hace estar convencido de que Dios le dio la misión divina de gobernar Argentina. Ni el opaco financiamiento de su partido y de su campaña. Ni su polémica relación con Conan, el perro que quería tanto y que mandó a clonar.

NOVIA ESTRATÉGICA

Milei comenzó a destacar hace cuatro años como un economista mediático que se definía “anarco-capitalista” y “liberal”. A fuerza de descontrol, amenazas e insultos contra periodistas y la clase política tradicional (a la que bautizó como “la casta”), fue ganando cada vez más votantes en un país con una inflación que supera el 100 por ciento y en el que la pobreza ha aumentado en los últimos años.

Gran parte de su popularidad se debe, también, a un innegable carisma que tuvo una especial llegada con jóvenes adolescentes y veinteañeros, quienes siempre han vivido en democracia, y para quienes la última dictadura militar (1976-1983) es solo una historia que les contaban sus papás.

Además, muchos de ellos se sintieron atacados y desplazados por las luchas feministas, que en Argentina tuvieron acelerados avances en los últimos años.

Cuando Milei comenzó a convivir con la fama, quedó en claro que nunca había tenido pareja ni hijos ni quería tenerlos. Tampoco amigos, ya que con las escasas personas con las que algún día sostuvo algún tipo de relación personal, terminó peleado.

Recién durante la campaña presentó a la popular imitadora Fátima Florez como su novia, pero abundaron los rumores de que solo se trató de una estrategia publicitaria.

Sergio Massa.

La visión mística de Milei se combina con cuestiones más terrenales. En concreto, el oscuro y millonario financiamiento que ha recibido y que es controlado por completo por su hermana. Ni un peso entra o sale del partido sin que ella lo decida.

El año pasado, el papel de Karina Milei comenzó a ser cada vez más cuestionado, luego de que estallaran denuncias de que La Libertad Avanza vendía las candidaturas hasta en 50 mil dólares. El escándalo creció y hoy ya hay más casos e investigaciones penales en curso.

Una de las promesas más populares de Milei es la de terminar con “la casta”, como él mismo define a la clase política privilegiada y corrupta. Sin embargo, en turbias negociaciones políticas, terminó aliándose con personajes que representan todo lo que supuestamente defenestraba, sobre todo en las provincias.

El desfile de nombres que lo han financiado o a quienes, de acuerdo con múltiples denuncias, les ha vendido candidaturas, abarcan espectros ideológicos que van desde la ultraderecha hasta el peronismo y fortalecen la tesis de que, quien pague, tiene la puerta abierta en La Libertad Avanza, la nueva fuerza de ultraderecha que alteró por completo la política argentina.