Montillo y Del Pino lideran la nueva apuesta de la U para hacer olvidar su cuasi-descenso…

A ambos refuerzos se suman varias incorporaciones menores de un plantel renovado luego que el equipo de Caputo estuviera al filo del descenso en 2019. El desafío del DT será acertar con la fisonomía de juego que no logró en la temporada anterior.

La nueva U es el concepto que se acuñó a comienzos de los 90 cuando se forjaba el equipo que volvería al título luego de 25 años, con el doctor Orozco y el Lulo Socías a la cabeza. Sin embargo, ello se convirtió en majadera muletilla para designar cualquiera de los últimos proyectos azules para intentar un despegue cada vez más dificultoso, especialmente después de los errores recurrentes en la elección de los técnicos. Ahora, claro, es el turno del segundo ciclo del argentino Hernán Caputo, quien tenía al equipo al filo de descenso cuando la crisis social obligó a suspender los torneos y todo se resolvió por secretaría.

Como sea, los hinchas siempre vuelven a creer y se embarcan en nuevas promesas de gloria y éxitos, incluso cuando se bajan los presupuestos y los clubes pretenden lograr milagros a despecho de los tiempos de ajuste. Según las voces autorizadas, la U acotó su planilla anterior de 750 a casi 500 millones mensuales, gracias a la depuración del modelo y la salida de súper sueldos -Johnny Herrera, por ejemplo- y la reducción de otros -Matías Rodríguez y Jean Beausejour- que ya no hacían eficiente la operación.

En la cancha, la gerencia deportiva liderada por Rodrigo Goldberg y Sergio Vargas le dio el mejor regalo navideño al DT Caputto: le trajo jugadores de cierto nivel que, bien parados en la cancha, debieran reportar beneficios al grupo.  

Ello son el zaguero venezolano Luis del Pino Mago, seleccionado y figura en Palestino; los jóvenes volantes  Fernando Cornejo y Sebastián Galani, ex dupla de Coquimbo; el menudo mediocampista Pablo Aránguiz, proyectado desde Unión Española a Estados Unidos, y especialmente los dos que se integran ahora: el veterano mediocampista Walter Montillo, quien fuera ídolo azul hace 10 años, y el delantero Joaquín Larrivey, argentino proveniente de Cerro Porteño, que no superó los diez goles en los 17 partidos jugados en su equipo anterior.

Entre lo pendiente está la posible llegada del buen lateral izquierdo Erick Wiemberg, de Unión La Calera, para cautelar un puesto siempre vulnerable por las continuas lesiones de Beausejour.

Desde el Zorro Älamos a Caputto

En rigor, los refuerzos propiamente tales son sólo dos -Montillo y Del Pino-, acompañados de ese puñado de incorporaciones interesantes que, al igual que los defenestrados del 2019, asoman como otra apuesta en el carrusel del último tiempo.

Como sea, la gran incógnita sigue estando en el camarín y la prueba inicial será el partido con Unión Española pendiente de la Copa Chile. A despecho de cierto prestigio que obtuvo como ex seleccionador juvenil, y que lo llevó a la U a dirigir el Fútbol Joven, la inexperiencia y falta de recorrido de Caputo en el profesionalismo lo mantienen como un acertijo: el año anterior no logró darle una fisonomía de juego al equipo y, salvo la “pacificación y limpieza” del camarín solicitada por la dirigencia, el DT carece de otro handicap que avale esta nueva aventura al frente de un cuadro que, está claro, ya no admite más equivocaciones ni otorga más tiempo de espera de resultados. Y es que como postulaban desde el Zorro Alamos hasta Arturo Salah, “siempre es más fácil ganar y sumar cuando se juega bien”, una premisa que hace rato no aparece con camiseta azul…