Mosa dio un paso más para volver a presidir Blanco y Negro

Leonidas Vial falló en su intento de que el Club Social y Deportivo Colo Colo perdiera sus dos representantes en el directorio de la concesionaria, lo que ciertamente respalda las aspiraciones del ex timonel albo. Para los hinchas del “Cacique”, hartos de la usurpación de que fue objeto su club, cualquier cosa será mejor que seguir siendo dirigidos por personajes turbios y advenedizos, colocolinos de última hora.

Acostumbrado a salirse con la suya en tribunales, que lo limpiaron de toda responsabilidad en el escandaloso Caso Cascadas, Leonidas Vial, uno de los personajes más nefastos y turbios de la escena nacional, sufrió una inesperada derrota en la Cámara de Comercio de Santiago, luego de que el organismo rechazara su demanda en contra del Club Social y Deportivo Colo Colo.

Vial, deseoso de mantener a como dé lugar en la cabeza de Blanco y Negro a Gabriel Ruiz Tagle (otro pájaro de cuentas), había entablado una demanda a través de Rentas ST Ltda. en contra del Club Social y Deportivo Colo Colo para que este perdiera a los dos representantes a los que tiene derecho en el directorio de la Concesionaria.

La jueza árbitro de la Cámara de Comercio de Santiago, Luz María Jordán, sin embargo, falló a favor del Club Social y Deportivo Colo Colo.

Un mínimo reconocimiento para el genuino representante de la historia y tradición alba. Blanco y Negro sólo constituye una tropa de advenedizos y usurpadores.

El objetivo de Vial era obvio: de cara a la próxima junta de accionistas del 30 de abril, impedir por todos los medios de que el ex presidente de Blanco y Negro -Aníbal Mosa- pueda hipotéticamente recuperar el cargo que le birlaron en abril de 2018, con una serie de maniobras bursátiles tan sigilosas como oscuras.

Porque aunque Colo Colo ya no es presidido por Fernando Monsalve, a quien se acusó de estrechar demasiados lazos entre el club y la concesionaria liderada por Mosa, Vial supone que el nuevo timonel albo, Edmundo Valladares, podría ser igualmente favorable al retorno de quien presidió la Concesionaria por dos períodos consecutivos.

Razón: durante su mandato, los socios albos lograron beneficios que jamás antes habían tenido, como una disminución en un 25 por ciento en el precio de las entradas y una rebaja del 38 por ciento en los boletos para los socios en cualquier localidad del Monumental que ellos escogieran.

No sólo eso: Mosa prometió, en su oportunidad, poner en un plazo máximo de cinco años sus acciones a disposición del Club Social y Deportivo, el que, de poder comprarlas, se pondría a un paso de recuperar el club para sus socios e hinchas luego que este fuera declarado en quiebra en forma fraudulenta y poco después fuera usurpado por “generosos” inversionistas que supuestamente llegaban a “salvarlo”.

¿Qué alegaba el turbio Leonidas Vial? Un supuesto pacto entre Aníbal Mosa y el CSD Colo Colo. En otras palabras, y como decían las viejitas, “el diablo vendiendo cruces”.

Tan desatado se muestra Vial acerca del posible retorno de Mosa a la presidencia de la concesionaria, que hace algunos días, y con gran escándalo, lo acusó de “lucrar” a costa de Blanco y Negro. ¿Cómo? Cobrando $ 87.867.000 en intereses por una serie de préstamos que Mosa le habría hecho a Blanco y Negro para tapar diversos hoyos de su ejercicio contable.

Poniendo su mejor cara para tales circunstancias, Vial señaló que “este señor cobró un jugoso interés del 0,6 por ciento por préstamos que nunca conocimos y que nunca fueron registrados en actas”.

Alguien tendría que advertirle a Leonidas Vial que, desde que se implantó en Chile el nefasto y corrupto sistema de Sociedades Anónimas Deportivas, las sinvergüenzuras y negociados en el fútbol han estado a la orden del día.

Y a todo nivel.

En cualquier caso, 88 millones de pesos son una minucia comparados con los 72 millones de dólares que Vial ganó con el turbio Caso Cascadas y que nunca le significaron ni un día de cárcel, como suele ocurrir en este país con los delitos de cuello y corbata.

La Corte Suprema lo exculpó, aduciendo que todo había sido “legal”, lo que confirma también, una vez más, que entre lo legal y lo ético existe un abismo que esta gentuza pije se suele saltar muerta de la risa y convencida de su total y absoluta impunidad.

La esclavitud existió por siglos y era, por cierto, absolutamente legal. Pero, ¿era el tráfico de seres humanos un asunto ético? Naturalmente que los caradura -como Vial- jamás tuvieron la decencia de plantearse siquiera asuntos tan superfluos y banales.

Son 88 millones de pesos también una minucia si los comparamos con la estafa que Blanco y Negro le hizo al Fisco chileno, presentando a las series menores albas como un club aparte, de modo que pudieran acceder al Sistema de Proyectos Deportivos Sujetos a Franquicias Tributarias que contemplaba Chiledeportes (hoy IND).

Poderosas empresas aportaron 1.600 millones de pesos durante varios años para ayudar al financiamiento de las series cadetes albas, a sabiendas de que luego podrían rebajar impuestos hasta por un 60 por ciento. En otras palabras, el Estado resignaba millones en impuestos por ir a engordar un negocio de privados.

Leonidas Vial, un experto en números y accionista principal de Blanco y Negro, ¿nunca se cuestionó de que se estafara al Estado chileno, es decir, a todos nosotros? ¿Nunca se enteró de que el sistema ese se creó para ir en ayuda del deporte aficionado, y no de los clubes profesionales?

Hace algunos días, cuatro ex presidentes de Colo Colo -Alejandro Ascuí, Luis Alberto Simián, Carlos Riutort y Fernando Monsalve-, le enviaron una carta a Gabriel Ruiz Tagle, presidente de Blanco y Negro, para pedirle que retirara la demanda que había interpuesto Leonidas Vial en contra del Club Social y Deportivo para que este perdiera los dos representantes a que tiene derecho por contrato en el directorio de la Concesionaria.

¿Resultado? Ruiz Tagle se mantuvo tan sordo como en su momento se mantuvieron los cardenales Errázuriz y Ezzati respecto de los abusos sexuales cometidos por una legión de curas homosexuales y pedófilos.

No podía esperarse, por lo demás, una conducta distinta de quien volvió a la cabeza de Blanco y Negro gracias precisamente a las maniobras bursátiles que silenciosa y misteriosamente inició Vial para defenestrar a Aníbal Mosa. De alguien que durante más de una década estafó a todos lo habitantes de este país con la colusión del papel tissue, es decir, toallas, servilletas y papel higiénico.

De alguien que, finalmente, en su papel de ministro del Deporte en el primer gobierno de Piñera no dejó tropelía por cometer y a quien, incluso, se le perdieron miles de millones de pesos que el Estado había aportado para la realización en el país de los Juegos Sudamericanos de 2014.

Si esos ex presidentes albos esperaban una conducta distinta de un personaje de esta calaña, significa que, por un incomprensible fenómeno, viven en otro mundo.

Seguramente, Mosa no es el personaje ideal para dirigir los destinos del club más importante de Chile. Se le sabe personalista, escasamente equilibrado y dueño de actitudes que constituyen todo un puzle para quienes le rodean.

Pero al menos fue siempre de Colo Colo (no como otros, diría solapadamente un cahuinero de pura cepa), y no ha corrido (también como otros), el riesgo de vestir un elegante y monono trajecito a rayas.

Fiel a su avasallador estilo, el fallo de la Cámara de Comercio de Santiago debe tener pletórico de expectativas a Mosa acerca de esa Junta de Accionistas programada para el 30 de abril.

Y es que, desde que dejó la testera de la Concesionaria, se ha puesto como única meta volver a presidirla.

Para ello cree contar de partida con los dos votos del Club Social y Deportivo Colo Colo (Edmundo Valladares y Daniel Morón), y recuperar la correlación de fuerzas al interior de Blanco y Negro que le hizo realidad su sueño: otros tres votos que darían un total de cinco. Número que le aseguraría la victoria contra los cuatro que podrían sumar Vial, Ruiz Tagle y Levy.

Durante todo este tiempo, y a golpes de billetera, Mosa ha comprado acciones de la concesionaria por un valor total de 2,5 millones de dólares, pasando de un 29,1 por ciento a un 34,76 de la propiedad del club.

¿Carrera corrida la de Aníbal Mosa?

En ningún caso. No cuando al frente están tipos con el prontuario de Leonidas Vial y Gabriel Ruiz Tagle.