Mosa: el futuro albo luego de su genial jaque mate

Partió comprando acciones, decidió integrar a Harold Mayne Nicholls al directorio de la Concesionaria y le prometió al pueblo colocolino acometer tareas que no pueden seguir esperando. Sólo el futuro dirá si su proyecto es genuino o una simple maniobra para volver a presidir Blanco y Negro, usurpadora del presente y destino de Colo Colo.

Desde que el poder económico, con la anuencia y complicidad del poder político, usurpó a Colo Colo, nunca una elección de Blanco y Negro había tenido más guiños de parte de un sector de la Concesionaria hacia el Club Deportivo y Social, frecuentemente pisoteado por estos pijes de mala ralea.

Se podrá argumentar, no sin razón, que era la única forma que tenía Aníbal Mosa, defenestrado hace un año como producto de oscuras maniobras bursátiles, para volver a ocupar ese sillón tan apetecido por gentuza que, además de no haber formado jamás parte de la historia del club popular, han actuado con la prepotencia habitual de aquellos que, por tener dinero, y harto, parecen convencidos de que poseen un derecho casi divino.

Más allá de su frenética compra de acciones desde que Leonidas Vial urdió un astuto plan para sacarlo, y ubicar nuevamente en la testera a Gabriel Ruiz Tagle, Mosa sabía que necesitaba que los dos representantes del Club Deportivo y Social Colo Colo, esto es, Edmundo Valladares y Daniel Morón, se plegaran a su bloque, única forma de sumar los cinco votos que, al interior de la Concesionaria, le permitirían recuperar el poder.

Para ello, no sólo sostuvo reuniones con el directorio del usurpado Colo Colo, presentándoles un “programa de gobierno” que estos no podrían dejar de ver sólo como mucho más cercano al club y a su historia, sino como la posibilidad cierta de recuperar una grandeza institucional absolutamente extraviada desde que llegó la nefasta y corrupta Sociedad Anónima. No sólo eso: en una movida que no puede definirse sino como “genial”, Mosa convenció al ex presidente de la ANFP, Harold Mayne Nicholls, para que se plegara a este proyecto que, en lo grueso, pretende aumentar la masa societaria entregándoles mayores beneficios, fortalecer las series menores, promover la creación de otras ramas deportivas y hacerle una cirugía mayor a un estadio Monumental que, desde su inauguración, en 1989, la Concesionaria sólo le ha aplicado “manitos de gato” que, sin embargo, tuvieron costos sospechosamente exorbitantes.

Se podrá creer o no en Mayne Nicholls; se podrá ser o no partidario de su accionar y de su gestión; podrá gustar o no su personalidad; pero no cabe duda de que, al interior de este nuevo directorio de la Concesionaria, el ex presidente de la ANFP es el hombre más genuino de fútbol junto con Daniel Morón, legendario arquero del Colo Colo campeón de la Copa Libertadores de 1991.

Es, no cabe duda, un hombre que conoce el terreno que pisa, y que no por nada fue pretendido en su momento por Azul-Azul, la Concesionaria que, transitoriamente, es dueña de los destinos de Universidad de Chile.

El peso específico de Mayne Nicholls es tanto, que se dice que el bloque Vial-Ruiz Tagle tiró la esponja en cuanto se enteró de que este había sido captado por el bloque de Mosa. Situación, además, que marcó una colosal paradoja: el turbio inversionista y el coludido empresario del papel tissue, que habían cumplido un papel fundamental para sacar a Mayne Nicholls de la testera de la ANFP, y con él a Marcelo Bielsa, que nunca estuvo dispuesto a trabajar bajo las órdenes de gangsters, eran ahora aventados de puestos de poder de una Concesionaria que, por incontables razones, marca el período más negro en la rica historia alba.

Como sea, Mosa sería un ingenuo, o derechamente un bobo, si piensa que su gestión no se verá entorpecida por las habituales maniobras turbias de estos delincuentes de cuello y corbata.

La mañana de la Junta de Accionistas, de este lunes, ya tuvo una prueba, cuando por la Casa Alba, utilizada más como centro de eventos que lugar de concentración de los jugadores juveniles provincianos, no aparecieron los “goma” que Vial y Ruiz Tagle designaron para defender sus intereses al interior de Blanco y Negro.

Y es que, más allá de su saludable salida de la Concesionaria, estos personajes siguen teniendo la propiedad de un porcentaje de acciones para nada menor al interior de la Sociedad Anónima, lo que les permite seguir actuando y maquinando.

Recién por la tarde, Alfredo Stöhwing, Diego González, Angel Maulén y Carlos Cortés, como representantes de la “oposición”, se dignaron a concurrir para permitir que Blanco y Negro diera forma a su nuevo directorio.

En el intertanto de esas horas febriles, el cambio de mano de la Concesionaria dio lugar a declaraciones de los derrotados en que se mezclaron, sin ningún asomo de vergüenza, el cinismo, la jocosidad y la abierta mala leche.

Vial, por ejemplo, le deseó la mejor de las gestiones a la nueva mesa de Blanco y Negro, “porque como colocolino (sic), si le va bien a Harold nos irá bien a todos”.

¿Sabrá este pije turbio quién fue David Arellano? ¿Conocerá siquiera una estrofa del himno de Colo Colo? ¿Habrá pisado alguna vez el Nacional o el Monumental antes de que, cual Saulo iluminado por un rayo divino, se percatara de que era acérrimo hincha del club popular?

Ruiz Tagle, por su parte, disfrutando de sus últimas horas como presidente de su juguetito, partió por atacar a Aníbal Mosa, señalando que a este lo acompañará eternamente el estigma de haber dilapidado 10 millones de dólares durante su presidencia. “¿Cómo lo hizo?”, agregó poniendo cara de compungido.

Habría que recordarle al señor Ruiz Tagle que, así como eventualmente Aníbal Mosa mal gastó esa cantidad, tal vez como fruto de la pasión y de esos caros gustitos que suele darse la gente de plata, hay otros que, estafando durante más de una década a todos los chilenos, se echaron al bolsillo mucho más que 10 millones de dólares y no les salió ni por curados.

Simplemente, porque en este país sólo los pobres y los atorrantes pagan con cárcel. La gentuza pije a lo más paga sus multimillonarios latrocinios asistiendo a clases de ética.

Mosa y Mayne Nicholls no pueden bajar la guardia. Porque de seguro Vial y Ruiz Tagle seguirán actuando desde las sombras.

Y porque los antecedentes de algunos de los personajes que instalaron al interior de la Concesionaria para hacer olitas y defender sus intereses dejan por cierto harto que desear.

La designación del señor Angel Maulén, ciertamente no dejó de provocar ruido. En junio de 2016 fue condenado a tres años de presidio y a una multa de 100 millones de pesos por los delitos reiterados de sobornos, en el marco de la investigación del Ministerio Público por irregularidades en la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) para la educación superior.

Maulén, ex dirigente del partido Demócrata Cristiano y ex rector de la callampa Universidad Pedro de Valdivia, como fiel exponente de la sinvergüenzura elegante de este país, se arregló con la Fiscalía, por lo que, aparte de sufrir una pena para la risa, cumple libre como un pajarito.

Como tantos otros empresarios y políticos de este país, de lado y lado, Angel Maulén sigue sin conocer por dentro lo que es una cárcel.

¡Y estando condenado hasta puede ser, sin ningún tipo de cortapisas, dirigente del club deportivo más importante del país!

Maulén (¿o “Maula”?), sin embargo, no está solito en Blanco y Negro. Ocurre que Alfredo Stöhwing enfrenta por estos días una querella por omisión dolosa y negociación incompatible en un Juzgado de Garantía de Santiago.

Como informó el diario La Tercera, Stöhwing era uno de los controladores de la sociedad ASF, dueña del 50% de la Compañía de Seguros General Continental (Inversiones Credere S.A.), encargada de los seguros de viaje en Colo Colo, hecho cuestionado por Aníbal Mosa por un evidente conflicto de interés.

Carlos Cortés, por último, como abogado ha estado siempre defendiendo causas nobles, como a los prohombres implicados en el caso Penta, en el caso Soquimich y a Jaime Orpis, ex senador de la UDI especialista en poner la mano cual poruña, como la inmensa mayoría de sus colegas políticos de todas las ideologías y colores.

Una pregunta que se hace imprescindible formular a la gente del fútbol después del delictual paso de Sergio Jadue y sus cómplices activos y pasivos: ¿no será hora, muchachos, de establecer requisitos éticos mínimos para poder ejercer cargos directivos, ya sea en la ANFP o en los clubes?

Como sea, Mosa y Mayne Nicholls tienen una pesada tarea por delante. Aparte de cubrirse las espaldas en forma permanente, cumplir con el programa que posibilitó el apoyo del Club Deportivo y Social para que pudieran volver a sus puestos de privilegio.

La historia dirá si la decisión de integrarlo, y devolverle buena parte de lo que le fue birlado producto de una quiebra tan falsa como ilegal, es una intención genuina o una simple maniobra espuria para seguir manejando a Colo Colo como una empresa fría y sin alma.