Muchas rarezas en la victoria del Inter

El equipo de Antonio Conte perdía 0-2 como local ante el cuasi colista de la Serie A Italiana y logró remontar. Pero hubo otros aspectos inesperados en ese partido, empezando por algunos relacionados con Alexis Sánchez y Arturo Vidal.

Por JULIO SALVIAT

Ya era raro que Alexis Sánchez y Arturo Vidal comenzaran juntos, como titulares, en un partido del Inter: esa fórmula nunca le ha gustado al entrenador Antonio Conte. Y menos después de alguna visita de los chilenos a su país para disputar encuentros por las Clasificatorias porque “me los devuelven lesionados”.

Pero así fue. Contrariando todos los anuncios, aparecieron en el estadio Giuseppe Meazza con la camiseta negriazul y con la mancha roja en el pómulo para contribuir a la campaña contra la violencia de género.

Al cuarto de hora de juego del segundo tiempo, el entrenador tiene que haber estado muy arrepentido por la decisión: su equipo perdía por dos a cero, Vidal seguía desarmando juego y Alexis no agarraba una como atacante central.

Lo raro es que, de pronto, ambos se iluminaron. La salida de un volante le permitió a Sánchez dedicarse a labores creativas y Arturo se le acercó para contribuir a esa misión. Y en cuestión de minutos, Alexis había convertido un gol y regalado otro a Lukaku.

Resultado: después de mucho tiempo, el tocopillano pasó a ser una figura elogiada cuando todo hacía prever que nuevamente sería condenado por los hinchas y zarandeado por la prensa. Y algo parecido sucedió con Vidal: en el balance, los italianos consideraron que su actuación había sido satisfactoria.

Raro fue que el Inter volcara un marcador adverso. La costumbre es que parta ganando y le empaten o mantenga la ventaja. Pero no le había sucedido remar con tanta corriente en contra y terminar victorioso. El propio Lukaku, de penal, convirtió el tercero, y Lautaro Martínez, que curiosamente no reemplazó a Alexis sino a otro, anotó el cuarto.

Otro aspecto inesperado es que ambos equipos remataron la misma cantidad de veces al arco: trece. Pero el que siempre estuvo más cerca de anotar fue el visitante, que dio con el marco seis veces, contra cuatro del Inter.

Sorprendente resultó también la actuación de la defensa interista. Con tres centrales que se peleaban el trono de los troncos, el Torino se acercaba al arquero local cada vez que se lo proponía. Ahí hay una tarea urgente para el entrenador: cómo hacer para que no se les note tanto lo malos que son.

Para los apuntes de las curiosidades, dos perlitas más: primera, pese a todo su dominio, el Inter solamente se procuró un solitario tiro de esquina; segunda, cuando se le venía la noche sacó el garrote y terminó el partido con 20 faltas contra las 14 de su adversario.

Visto así, calidad para campeón no tiene.

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