Muere el escritor Milan Kundera a los 94 años

El checo, que alcanzó fama mundial en la segunda mitad del siglo XX con sus principales obras como “La insoportable levedad del ser”, “La broma” y “El libro de la risa y el olvido”, falleció ayer en París.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

Tras una larga vida llena de éxitos comerciales sostenidos por una gran retahíla de libros que reproducían la fórmula del éxito, el checo Milan Kundera murió cumpliendo casi un siglo. Nacido en Brno el año 1929, fijó residencia en París en 1975, con su esposa, con quien obtuvieron la residencia recién en 1987.

Sus libros estuvieron prohibidos en la antigua República Checa, lo que le valió un mayor reconocimiento. Conocido por su reticencia con los medios, tuvo una vida tranquila dedicada a la escritura de novelas que han sido traducidas prácticamente a todas las lenguas del mundo. Durante años fue candidato al Premio Nobel de Literatura, y entre los premios que recibió destacan el Premio Jerusalén, el Premio Austríaco de Literatura Europea y el Premio Herder.

Su padre era musicólogo y pianista, siendo gran influencia para sus novelas y sus primeros años de dubitativa formación, algo que refleja la inquieta búsqueda de los seres humanos: primero estudió lo mismo que su padre, después comenzó Literatura y Estética en la Universidad Carolina de Praga, pero finalmente se cambió a la Facultad de Cine de la Academia de Praga.

Durante años enseñó Historia del Cine en dos instituciones relevantes de su país, estuvo afiliado al Partido Comunista del cual sería expulsado junto a su amigo Jan Trefulka, también escritor. Los motivos que determinaron la expulsión del tándem están reflejados en “La broma” y “Les llovió la suerte”, novela de Trefulka. Tras la invasión soviética, quedó desempleado y se dedicó a ser pianista de jazz durante un tiempo, hasta que migró a tierras galas.

El éxito no tardaría en llegar. Con “La vida está en otra parte” ganó el prestigioso Premio Médicis cuando apareció en Francia el año 1973. Su siguiente novela, “La despedida”, fue galardonada con el Premio Mondello al mejor libro editado en Italia. En adelante, todo sería color de rosa.

La cúspide de su obra la alcanzó con el libro “La insoportable levedad del ser”, donde devanea un poco sobre la idea del eterno retorno de Nietzsche. Los derechos de la novela fueron adquiridos para llevarla a la pantalla grande por Philip Kaufman, en 1988, sellando el reconocimiento mundial del checo y, de paso, la fragilidad ontológica de la población mundial. El círculo se cerraba.

La última novela que publicó fue “La fiesta de la insignificancia”, título muy propio del checo, el año 2014. Ya entrada la edad, el ejercicio de la escritura cansa, sobre todo porque invita a estar quieto y, seguramente, cuando la muerte es una perspectiva inminente, estarse quieto no parece la mejor idea.

El 2019 las autoridades checas le remitieron un pasaporte de esa nacionalidad, disculpándose por el trato de la dictadura comunista en su país y también por la excesiva dilación en tomar una medida reparatoria como ésta. Kundera la aceptó sin aspavientos, ya que la relación con su país nunca fue la mejor.