Mundial Qatar 2022: Países Bajos se anota entre los ocho, de la mano de un ajedrecista

El equipo naranja brilló en lo táctico-estratégico desde la banca encabezada por Louis van Gaal para imponerse por 3-1 a Estados Unidos.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: FIFA

Países Bajos tiene historia en los mundiales. Aunque con la denominación de Holanda ha jugado tres finales del mundo (ante Alemania en 1974, Argentina en 1978, y España en 2010) sin ganar ninguna y, además le ha dado al universo futbolero nombres de la talla de Cruyff, Neeskens, Rensenbrink, Gullit, Van Basten, Bergkamp, Van Marwijk, Esnaider y Robben, entre otros.

No sólo eso. Desde la banca, los naranjas siempre han mostrado lucidez extrema, empezando por la del entrenador Rinus Michels, considerado por la FIFA como el mejor DT del siglo XX.

Por todo es que el retorno de Holanda a la Copa del Mundo -ahora como Países Bajos- causaba tanta expectativa.

Y si bien el andar del equipo fue satisfactorio, pero no brillante en la primera fase, se entendía que en el duelo que inauguraba la disputa de los octavos de final del Mundial podría ser más explícito en cuanto a concepción futbolística.

Claro que lo fue.

Países Bajos venció por 3-1 a Estados Unidos con anotaciones de Depay (10’), Blind (45+1’), Dumfries (81’) y descuento de Wrigth (76’) donde se notó de manera nítida la mano técnica de su entrenador el ya histórico Louis van Gaal.

¿Cómo se notó? ¿Cuáles fueron las claves técnicas del triunfo naranja?

Sistema defensivo colectivo: Holanda se agrupó muy bien en su zona y la línea de tres, que contó con la colaboración constante de los volantes, logró desactivar las dos grandes apuestas estratégicas de Estados Unidos: la dupla que por la derecha conformaban el lateral Sergiño Dest y el atacante Tim Weah, y la conducción desde la izquierda y hacia el centro de Christian Pulicic. Pese a que hubo algunos yerros en los cierres y se perdieron balones en apariencia fáciles, igual la defensa liderada por Virgil van Dijk estuvo sólida.

De Jong, un entrenador en la cancha: pese a que no brilló en la faceta ofensiva, el volante Frenkie de Jong fue una pieza importante. El jugador de Barcelona se situó en una zona de escasos metros entre sus zagueros centrales y sus delanteros, con el objetivo de ser quien le daba el tono a la salida holandesa tras la recuperación de la pelota. De Jong, en definitiva, fue el escudero de Van Gaal en la cancha.

Los laterales-volantes dieron clases: Holanda no tiene un “9” clásico. Sus atacantes -Memphis y Gakpo- se mueven por todo el frente del ataque y optan por iniciar sus jugadas de gol desde las puntas. ¿Significa eso que carece Holanda de juego ofensivo y resolución de frente al arco? Para nada. Los laterales volantes -Dumfries y Blind- no sólo son capaces de abrir juego, sino que también de dejar sus posiciones y aparecer sorpresivamente por el medio, donde se supone debería haber un “9”. Que ambos hayan convertido no es casualidad. Es trabajo.

Manejo de las velocidades: el equipo de Van Gaal no es adicto a la posesión ni tampoco a la presión alta. Más bien, las utiliza de acuerdo a los momentos del partido. Y eso le da la posibilidad de graduar esfuerzos. Muchos confunden eso con falta de intensidad. No. Es manejo certero de las velocidades.