Neymar puso la magia para Brasil ante una Argentina de poca monta

No fue un baile el de Brasil, pero el 3-0 resultó hasta mezquino para el cuadro de Tite, líder indiscutido de las Clasificatorias para Rusia 2018.

Brasil regresaba a este estadio tras la derrota 7-1 frente a Alemania en la Copa del Mundo de 2014, y los cambios parten por una solidez defensiva cimentada en una línea de volantes de pierna fuerte y ataque permanente al balón y también a las piernas de sus adversarios.

Así el equipo brasileño encontró el equilibrio que hace tanto buscaba. Y para llegar al gol tiene a Neymar y a todo quien le acompañe, porque esta verdeamarelha tiene talento en los pies de muchos y explosión en el atacante del Barcelona que lucha, corre, exaspera a sus rivales y deleita a sus hinchas.

En frente, una Argentina pequeña pequeña, incapaz de soltar amarras ni siquiera cuando va en desventaja. Inepta para enhebrar un ataque colectivo en 90 minutos, buscando con desesperación a Messi para que el genio saque la varita en cualquier momento, y con tan pocos interlocutores válidos en el campo que parece un oasis en medio de un desierto inhóspito.

Porque si Neymar puede ensayar una pared con Marcelo, Coutinho, Gabriel Jesús, Firmino o Alves, Messi sólo puede esperar algo de Di María o Agüero, porque el resto parece un bosque de piernas (Enzo Pérez, Biglia, Higuaín, un irreconocible Mascherano).

Luego de unos minutos de respeto mutuo en que no se generaron más que situaciones desde larga distancia (la mejor, de Biglia, a los 23’, que salvó el blandengue Allison), bastó que Neymar acertara con un toque de primera para dejar destapado a Coutinho, ante una defensa argentina que se desarmó por completo, con Mascherano y Otamendi ausentes, testigos privilegiados de la entrada en diagonal y el derechazo cruzado furibundo que destapó la algarabía en Belo Horizonte (25’).

Argentina quedó impávida y si no es por una entrada de Mas a pase de Di María que el lateral cruzó desviado (42’), habría dado la impresión de que ganaba por lejos.

Brasil, sin hacer mucho más, consiguió el segundo al término de la etapa, cuando desde un lateral Gabriel Jesús recibió sin marca y sirvió para Neymar, quien -más solo todavía- avanzó sin oposición para castigar con una derecha baja a un Romero que se sintió batido apenas vio venir destapado al delantero.

Bauza intentó un cambio de reparto con el ingreso de Agüero por un opaco Pérez, y el Kun respondió con pergaminos y algo de buen fútbol, pero el desequilibrio celeste quedó de manifiesto en tantas ocasiones y de tan diversas formas, que después del tempranero 3-0, lo de Argentina pudo ser un derrumbe total.

Incluso antes de la estocada final que asestó el limitado Paulinho a los 58’, Brasil lo había tenido en los pies de Gabriel Jesús y del mismo Paulinho (salvó Zabaleta desde la línea). Y después, Neymar en tres ocasiones y Firmino, en otra, pudieron poner cifras de escándalo ante un cuadro argentino que ni siquiera mostró sangre para oponer a tanta magia.

PORMENORES

Estadio: Mineirao, de Belo Horizonte, Brasil.
Público: 55 mil espectadores, aproximadamente.
Árbitro: Julio Bascuñán (Chile).

Brasil (3): Allison; Dani Alves, Marquinhos, Miranda (87’ Thiago Silva) y Marcelo; Renato Augusto, Fernandinho y Paulinho; Coutinho (85’ Douglas Costa); Gabriel Jesús (81’ Firmino) y Neymar. DT: Tite.

Argentina (0): Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Nicolás Otamendi, Ramiro Funes Mori y Emmanuel Mas; Enzo Pérez (46’ Sergio Agüero), Lucas Biglia, Javier Mascherano y Ángel Di María (72’ Ángel Correa); Lionel Messi; Gonzalo Higuaín. DT: Edgardo Bauza.

Goles: 1-0, 25’ Coutinho; 2-0, 45’ Neymar; 3-0, 58’, Paulinho.

Tarjetas amarillas: Fernandinho y Marcelo (B); Funes Mori, Otamendi y Biglia (A).