Nominada al Grammy Latino como mejor artista nueva tiene… 95 años

Con cuatro hijos, nueve nietos y 14 bisnietos, la cubana Ángela Álvarez entrega su receta: “No hay que pensar que algo es imposible”.

Por SERGIO ANTONIO JEREZ / Foto: ARCHIVO

Ángela Álvarez es una cantante cubana, que comenzó tarde a aventurarse en el mundo de la música, con cuatro hijos -uno de ellos, su hija, ya falleció-, nueve nietos y 14 bisnietos y 95 años. Todo un ejemplo de esfuerzo personal y de creer en sus propias posibilidades. Pero lo más relevante de su caso es que hoy es candidata al premio Grammy Latino en el apartado de… mejor artista nueva. Y es que, a pesar de comenzar a componer canciones y entonarlas sólo al interior de la familia, hoy es un personaje mundial.

Este jueves, en la ceremonia a llevarse a cabo en Las Vegas, Álvarez competirá con su primer álbum, que se llama, justamente, “Ángela Álvarez”, demostrando que los nuevos artistas tienen la misma oportunidad, sin importar la edad o el género musical.

Ángela cuenta que, a pesar que en su época no todas las mujeres se atrevían a tocar la guitarra, ella aprendió en el internado de monjas donde estudiaba. De hecho, su padre quería que aprendiera a tocar el piano -“el piano es un adorno muy bonito para la mujer”-, decía. Per ella conoció allí, en el internado, a un profesor de guitarra y descubrió que ésa era su verdadera pasión. Y para mejor, su padre le dio la bendición.

Pero claro, no a todo lo que ella quería, porque a su progenitor no le parecía bien que se dedicara a la música.

“Pero a mi esposo sí le gustaba mucho que yo cantara”, cuenta, desde su casa en Baton Rouge, Luisiana. “Él viajaba mucho por su trabajo, trabajaba en la industria azucarera, íbamos mucho a El Salvador, a Guatemala, a Costa Rica, en todos esos países él decía que yo tocaba la guitarra y que me gustaba cantar y él me decía ‘canta’ y yo cantaba. Me hacía feliz ver cómo a las personas de otros países les gustaba mi música”.

Incluso alguien la escuchó en El Salvador y quiso que grabaran una canción en su estudio. Pero no pasó más.

Tras emigrar a Estados Unidos, aunque eso le costó estar separada de sus hijos por años, primero porque no pudieron salir del país y luego porque como no podía mantenerlos, el gobierno estadounidense los internó en un orfanato, finalmente pudieron reunirse, primero en México, donde se reencontró con su esposo, hoy ya fallecido.

Lo increíble es que en todos esos años no se dedicó profesionalmente a la música, pero seguía componiendo canciones, algunas de las cuales están en su álbum debut, como “Mi gran amor”, un tema que escribió cuando tenía unos 15 años.

Pero faltaba que el mundo conociera su música. Y ello llegó de la mano de su nieto Carlos, que es músico, estudió percusión clásica y cubana y trabaja componiendo temas para medios audiovisuales en California. Él llevaba años esperando el momento perfecto para grabar el álbum de Ángela, hasta que un amigo en España le dijo “¿estás esperado a que muera?”.

“Para mí fue la experiencia más mágica de mi carrera musical y vida”, contó Carlos. “Los músicos empezaron a llorar, fue una experiencia emocional loca”.

El nieto hizo los arreglos del álbum con la ayuda de Álvarez. Sumaron instrumentos como flauta, clarinete, maracas, bongó y tres en temas mezclan géneros como danzón, bolero, son y toques afrolatinos. Lo que más impresionó a los músicos es que los temas de Álvarez sonaban como clásicos de la época de oro de la música cubana, gracias a que habían estado guardados en el tiempo y a que ella efectivamente vivió esos años.

Ángela reconoce que le encanta recibir el aplauso del público como el del teatro Avalon de Los Ángeles donde dio su primer concierto oficial presentado por Andy García. Álvarez también tiene un cameo en la película “The Father of the Bride” («El padre de la novia»), protagonizada por García y Gloria Estefan. Su historia es contada en el documental “Miss Ángela” de Paul Toogood y Lloyd Stanton.

Para quienes tengan un sueño que no se atrevan a cumplir, ella les dice: “Nunca decir no se puede… Cuando ustedes tienen una inspiración o sienten un deseo, tienen que realizarlo y no sentarse a decir ‘esto es imposible’”.

Escucha su versión de «Mi gran amor»