Nueva negligencia de parte del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio

Se bajaron dos proyectos preseleccionados en el concurso para representar a Chile en la Bienal de Venecia 2024.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

“Pabellón Atacama”, del artista Patrick Hamilton (foto principal), y “El Pabellón de la Libertad”, del tándem audiovisual León & Cociña, fueron los proyectos que se retiraron del proceso tras una mala gestión y una peor comunicación a los afectados, Chile perdió el espacio físico que ocuparía en la muestra de arte más importante del mundo. De un total de siete proyectos preseleccionados para representar a Chile en la vigésimo sexta Bienal de Venecia, renunciaron estas dos.

El equipo conformado por el ya mencionado Hamilton, la curadora venezolana Gabriela Rangel y Sergio Parra, más el gestor cultural Juan Pablo Vergara, decidieron bajarse del proceso y presentar su renuncia al proyecto con el que estaban preseleccionados.

Lo mismo ocurrió con el proyecto de la díada que se hizo reconocida con “La Casa Lobo”: León & Cociña renunciaron conjuntamente con las curadoras Amalia Cross Gantes y Carol Illanes López, más la gestora Daniela Arriado.

Con este rotundo error, estamos hablando de un segundo episodio de similar característica, cuando durante el primer semestre Chile decidió bajarse como invitado especial de la Feria Internacional del Libro en Frankfurt, el mayor evento editorial del mundo, acarreando serios problemas en las jerarquías ministeriales, al punto de que hubo que cambiar de ministro.

El artista Patrick Hamilton sostuvo lo siguiente: “Un estímulo determinante para nuestra participación en dicho concurso fue dictado precisamente por el espacio que ocupaba el pabellón de Chile al final del recorrido de la muestra central de la Bienal de Venecia. Dicha ubicación fue una conquista histórica para las artes visuales chilenas que desde el año 2009 ha contado con pabellón propio en el Arsenale”. Y añadió que “la nueva ubicación del pabellón fuera del recinto de la bienal es un grave retroceso para la representación nacional de Chile”.

Si la cultura en Chile ya es un negocio y una escalada sinfín de posicionamientos e intereses particulares, este nuevo escándalo deja en evidencia que ni siquiera la lógica impuesta a la cultura es una lógica viable por sus participantes.

Mientras nadie se molesta en cuestionar las condiciones de posibilidad de una cultura en este país, el Mincap hace agua por todos lados, independiente de quién sea el mandamás. Hace años que es hora de revisar cómo funciona la cultura y las artes en Chile, cuyo motor industrial y oficial producen taras como la que ha ocurrido nuevamente.

Hamilton, en conversación con El Mostrador, fue categórico y se refirió de tal modo a la gestión ministerial: “Si lo sabían es una negligencia inexcusable y si no lo sabían es otra negligencia inexcusable. Tú no puedes lanzar un concurso diciendo que va a estar en un espacio y luego cambiarlo en la mitad. Nunca jamás mandaron un correo señalando que no había pabellón, sino que colgaron una resolución de extensión de plazos que fue algo que molestó mucho, porque todo el mundo ya tenía la primera etapa terminada del concurso de ideas”.

Otro grupo de industriosos afectados, el equipo del segundo proyecto seleccionado, cuyo título es “Cuando el agua flota”, del ubicuo artista Enrique Ramírez, junto a la gestora Bernardita Pérez González y los curadores Luz Herminia Muñoz y Diego Parra, informaron que su iniciativa también se vio afectada por los cambios de última hora y la poca claridad en la comunicación de los mismos de parte del Ministerio de las Culturas.

“En un primer momento fue una sorpresa bastante inquietante, ya que no tuvimos claridad del pabellón hasta que se nos informó de la preselección. Nos habría gustado que desde el Mincap esta situación hubiese sido resuelta con la suficiente antelación que amerita un gran evento como es la representación nacional en la Bienal de Venecia, que sigue siendo la gran vitrina internacional del arte contemporáneo global. Nuestras aprensiones estaban centradas fundamentalmente en la ubicación del nuevo pabellón, que deseábamos no quedase demasiado lejos de los circuitos tradicionales por donde transitan los públicos de la bienal (Giardini y Arsenale)”, indicaron los curadores.

Finalmente, agregaron que “la Bienal de Venecia es ya una política de Estado para la promoción del arte contemporáneo chileno en el mundo, un espacio que ya ha sido ganado, por lo que se espera que cada versión sea mejorada en su despliegue técnico, político y comunicacional”.

Los candidatos tuvieron como plazo desde el 7 de junio al 28 de julio del presente para postular sus proyectos. En principio, las bases concursables establecían que tanto artistas, curadores y gestores tenía 25 días hábiles para presentar sus propuestas, pero el 30 de junio desde el Mincap se informó la extensión del plazo hasta el 28 de julio, debido a que -según registra la resolución- habían recibido información de parte de la Fundación Bienal de Venecia de que el pabellón chileno no estaba disponible por remodelación.

“Con fecha 28 de junio de 2023, se informó por parte de la Fundación Bienal de Venecia, que el recinto previsto no se encontrará disponible, por lo cual se deberá buscar un recinto alternativo de similares características. En virtud de ello, es necesario modificar las bases para ajustar los requerimientos de la propuesta curatorial al nuevo recinto”, se lee en dicha resolución.

Desde el Ministerio aseguraron que “no existe deuda ni retraso en la gestión del pabellón chileno”.