Nuevas manos técnicas para una ilusión eterna

Lo curioso es que tanto el campeón como el subcampeón chileno llegan a competir con nuevos habitantes en su cabina técnica.

Por SERGIO GILBERT J.

Los dos equipos chilenos clasificados a las fases de grupos de la Copa Libertadores 2021, que está a punto de partir, asumen justas ilusiones en el inicio de la ruta competitiva. Universidad Católica y Unión La Calera, representantes en el campeonato más relevante del subcontinente, fueron por lejos los mejores y los más regulares equipos del accidentando Torneo Nacional pasado y, por cierto, no caben dudas de que llegan a la instancia grupal con méritos indiscutibles (algo que en alguna medida no habría sucedido si Unión Española y Universidad de Chile, que jugaron la instancia eliminatoria previa, hubiesen clasificado a esta instancia).

Lo curioso es que tanto el campeón como el subcampeón chileno llegan a competir con nuevos habitantes en su cabina técnica. Los cruzados, en una fórmula que ya parece patentada, sustituyeron al DT que logró el tricampeonato -el argentino Ariel Holan, hoy en Santos de Brasil- por el uruguayo Gustavo Poyet, cuya última experiencia como entrenador la había culminado hace dos años en Girondis de Francia.

Los caleranos, en tanto, sorprendieron aún más. El argentino Juan Pablo Vojvoda, quien supo dar pruebas de suficiencia pese a no tener gran nombre en su país, fue relevado por el aún más desconocido Luca Marcogiusepe, proveniente de Real Pilar, un cuadro de la Primera C de Argentina (es decir, la cuarta división).

¿Significa esta situación, irremediablemente, un cambio atentatorio para el nivel futbolístico de ambos equipos de cara a la competencia a internacional?

Sí, supone un cambio. Pero no necesariamente uno que sea perjudicial.

Vamos por parte.

En el caso de la Católica, hay una idea general que puede serle favorable en la actual versión copera: su plantel no sufrió grandes cambios. De hecho, hace más de tres años mantiene una estructura más o menos definida con nombres que se han hecho piedras angulares en este tránsito nacional feliz como Dituro, Fuenzalida, Aued y Puch. A ellos, la UC ha sabido integrar refuerzos que se han acoplado al esquema e incorporando valores jóvenes que han potenciado no solo el plantel, sino que la propia oncena titular (como en caso de Saavedra).

Poyet, por cierto, tiene que trabajar sobre una base entregada por el club (esa es la apuesta de Cruzados) y su misión es encontrar un buen funcionamiento y una potenciación que permita conseguir los objetivos institucionales.

Desde esa perspectiva, se diría que hoy la UC, con Poyet al mando del equipo, está en condiciones de dar un paso más en uno de esas metas que es una mejor figuración de la Católica a nivel internacional. El uruguayo ha dejado ver en los partidos que ha dirigido a la UC en el plano doméstico un cierto apego mayo al manejo táctico- estratégico de su equipo y un evidente fortalecimiento a la intensidad de juego. Y si bien esto último ha bajado los niveles de seguridad en la posesión de la pelota con respecto a los equipos pasados de la UC (desde Beñat San José) sí es dable esperar que esta nueva versión que intenta darle Poyet a su equipo puede resultar satisfactoria.

El caso de Unión La Calera es distinto. Ello porque en el dogma de sus dueños, la opción de mostrar en su vitrina para luego salir a vender sus productos, hace cada año deba apostar a figuras que detecta (o manejan sus dueños-representantes) para iniciar de nuevo el ciclo de la muestra y la venta.

Junto a ello, por cierto, quien dirige el equipo no solo debe adecuarse, sino que también buscar rápido un funcionamiento colectivo que deje al equipo bajo estado de observación.

No ha habido, hasta ahora, mayores señales de que se está en tal estado de funcionamiento.

Unión La Calera, bajo el mandato técnico de Marcogiusepe, ha tratado de mantener la idea táctica central del equipo del torneo pasado, cambiando solo algunos acentos y entregándole protagonismo a figuras individuales por sobre ofertas colectivas. Y ellas aún no responden en la cotas exigibles.

Está claro que existe un margen aún importante para que los cementeros aumenten sus capacidades y se conviertan en un equipo sólido que pueda dar la pelea en la Copa Libertadores (donde están en un grupo de alto vuelo).

Pero por ahora solo están ahí, en el terreno de la observación.

Claro, nadie puede quitarles la ilusión. Ese es un bien que todos tienen al iniciar un camino.