Nunca, nadie desconoció resultados: el llamado de Teillier a “defender en la calle” votos del “Apruebo”

  • El presidente del Partido Comunista planteó que “la derecha va a tratar de cuestionar el resultado”. Sus declaraciones fueron rechazadas por el Gobierno.

Si hay algo de lo que Chile debiera sentirse orgulloso, es de su sistema electoral y el proceso mismo. Históricamente, las votaciones han sido jornadas limpias, en las que siempre se ha impuesto la democracia, incluso hasta en los momentos más tensos del país. El Servel, sin más, ha gozado de un prestigio intachable. Por eso, los dichos del presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, no pasaron inadvertidos en la recta final previa al plebiscito del domingo.

En Radio Nuevo Mundo, propiedad del PC, el ex diputado planteó que “si gana el Apruebo de manera estrecha, la derecha va a tratar seguramente de cuestionar el resultado, va a hacer cualquier maniobra”.

Teillier justificó su hipótesis al sostener que la oposición ya ha tenido intentos en esa línea, “frente al Servicio Electoral o como acudió a Contraloría para decir que aquí hubo fraude o cualquier cosa para intentar quitarle piso a la instalación de la Nueva Constitución”.

En ese mismo sentido, dijo que “soy un convencido que, ya conociendo los primeros resultados del triunfo del ‘Apruebo’, hay que salir a la calle a defender ese triunfo, a defenderlo”, aunque no detalló a qué se refería con esa convocatoria.

Sus dichos fueron cuestionados hasta en el propio Gobierno y el oficialismo. La ministra del Interior, Izkia Siches, hizo un llamado a la prudencia; mientras que el senador del PPD, Ricardo Lagos Weber, convocó a Teillier a rectificar sus palabras y ofrecer disculpas.

ELECCIONES PASADAS

En nuestra historia reciente, al menos, nunca un sector ni otro desconoció resultados. Ni para el Plebiscito del Si y el No, en 1988. Ese mismo 5 de octubre, por la noche, el general Fernando Matthei reconoció el triunfo del No, lo que puso fin a la dictadura de Augusto Pinochet.

Al año siguiente, con la primera elección presidencial tras el régimen militar, la victoria de Patricio Aylwin fue holgada. Ganó en primera vuelta con el 55% de los votos y -al igual que en el evento anterior-, a las 22:15 horas de aquel jueves 14 de diciembre de 1989, Hernán Büchi -el candidato de la UDI- salió a reconocer su derrota.

Eduardo Frei Ruiz-Tagle más que doblegó en votos a Arturo Alessandri Besa. La victoria del DC fue tan inapelable, que nadie se atrevió a cuestionarla. Frei consiguió casi el 58% de los votos, y Alessandri -su más cercano competidor-, apenas alcanzó el 24% de las preferencias en las urnas.

La contienda más reñida fue la del 2000-2001, cuando Ricardo Lagos se impuso a Joaquín Lavín con menos de 200 mil votos de diferencia. En esa ocasión, tampoco se discutieron los sufragios. Apenas dos horas después del cierre de las mesas, Lavín concurrió al comando de Lagos y asumió el resultado. Terminaron en un apretado abrazo.

El domingo 15 de enero de 2006 se escogió al sucesor de Lagos. Fue Michelle Bachelet, que asumiría su primer mandato y se transformaría en la primera mujer Presidenta de la República, tras ganarle en las urnas a Sebastián Piñera. Ellos también cerraron la jornada electoral con un abrazo en público.

Luego se volvieron habituales los telefonazos. Cuando Bachelet felicitó a Piñera, al imponerse en las elecciones de 2010. Lo mismo a la viceversa, cuatro años más tarde en el retorno de Bachelet a La Moneda. Y el propio Piñera a Gabriel Boric en diciembre del año pasado, la misma jornada de las elecciones hubo reconocimiento del gobierno saliente a su victoria.

Cada noche de cada votación, desde el plebiscito de 1988 en adelante, se reconoció y respetó el resultado. Se asumieron victorias y derrotas. La historia habla por si sola.