O’Higgins hundió aún más a un impotente Colo Colo

El elenco rancagüino venció por la cuenta mínima a un cuadro albo que sigue sin levantar cabeza. Y es que, más allá de los errores de Mario Salas, como mantener en cancha hasta el pitazo final a un inexistente Costa, el “Cacique” no tiene fútbol ni jugadores para aspirar a nada, como no sea a una discreta ubicación en la medianía de la tabla.

Faltaba un minuto cuando el “Mago” Valdivia vio ante sus ojos la tarjeta roja directa que le mostró el árbitro Angelo Hermosilla. El volante albo, seguramente, no había reclamado en términos muy académicos una supuesta falta del volante Alarcón, que pasó colado incluso de una amarilla, no por lo violentas de sus faltas, pero sí por lo reiterativas. En el segundo minuto de descuento de los cinco otorgados, el técnico albo Mario Salas se tomó la cabeza a dos manos luego de un pase largo absolutamente desmedido de Costa. Fue la más palpable muestra de la absoluta impotencia de Colo Colo, que viajó a Rancagua para cosechar su segunda derrota consecutiva frente a un O´Higgins más que discreto, pero que con lo que exhibió le alcanzó y le sobró para quedarse con los tres puntos por la cuenta mínima.

Peor que la derrota misma, es que el juego de Colo Colo sigue mostrándose absoluto chato y ramplón. Y todavía peor no sólo es que haya completado su tercer encuentro consecutivo sin anotar, sino que su pérdida de rumbo y de nivel lo priva incluso de procurarse ocasiones de gol.

Si el evertoniano Campestrini primero, y el curicano Santelices, luego, habían vivido frente a la ofensiva alba una jornada casi en absoluto tranquila, esta vez el meta rancagüino Ureta se aburrió toda la tarde, al punto que hasta debe haber lamentado no llevarse una revista de historietas a la cancha para sacudirse del tedio mientras, de soslayo, a los delanteros albos los veía desde lejos.

Lo dramático para este Colo Colo de Salas absolutamente desprovisto de capacidad, ideas y jugadores de cierto nivel, es que ni siquiera el haber utilizado esta vez a Paredes y al “Pajarito” Valdés desde el inicio, y haber mandado a la cancha al “Mago” faltando media hora de partido, le ayudó a disimular su juego poco armónico, su lentitud exasperante en el traslado y la completa incapacidad para crearse al menos una (¡una…!) posibilidad de gol.

O´Higgins, sin ser ninguna maravilla, porque no en vano marcha en puestos secundarios y venía además de dos derrotas consecutivas, redujo a este pobre Colo Colo a su más mínima expresión.

Mario Salas no logra levantar a un equipo que deambula por la cancha sin saber qué hacer cuando tiene la pelota. Y es que, claramente, no tiene jugadores ni para armar un ataque coordinado y profundo ni individualidades que, producto de una genialidad aislada, lo ayuden a salir del paso.

Lo dijimos en el comentario anterior, luego de la derrota sufrida en el Monumental frente a Curicó Unido: Colo Colo no juega a nada porque, entre otras cosas, carece por completo de jugadores de calidad. Y aunque a muchos pudiera parecerles una exageración, dijimos también que los actuales elementos del “Cacique” difícilmente hubieran podido ser suplentes en otras formaciones históricas.

Con Carmona lesionado, Salas echó mano a Provoste. Como Villanueva no da el ancho como conductor, ubicó como titular al “Pajarito” Valdés. El resultado: Valdés no anduvo, Provoste definitivamente no existe y hasta Suazo, que venía al menos cumpliendo, envuelto en la mediocridad alba terminó haciendo uno de sus peores partidos de este campeonato.

Como si todo eso fuera poco, Mouche jamás pudo por la banda izquierda y el peruano-uruguayo Costa volvió a ratificar que es uno de los mayores fiascos de los últimos tiempos llegados desde el exterior. ¿Paredes? ¡Pobrecito…! Debió jugar todo el partido de espaldas, marcado además al centímetro y sin ningún tipo de contemplaciones por parte de Acevedo. Y como ya no tiene velocidad para arrancar, ni chispa para el giro, en todo el encuentro no le quedó ni una sola como para, aparte de empatar, acercarse un poco más a ese record que muchos esperan verlo alcanzar y superar.

Por contraste, O’Higgins careció absolutamente de jerarquía, pero al menos tuvo solidez, orden y la idea clara de sacarle el máximo de provecho a sus pocas cualidades como equipo.

Porque, para ser justos, tampoco es que haya tenido a Cortés a pelotazos. Se insinuó un poco más y mejor que su rival durante la primera etapa, gracias al oficio de Fernández y al desgaste de sus hombres por las bandas -Castro y Doffo- que tan pronto cruzaban la cancha como colaboraban con sus laterales y el mediocampo, pero estuvieron lejos de zamarrear a un fondo albo lento y que no conoce la palabra “anticipo”.

Hasta el gol que le significó el triunfo y los tres puntos, llegó gracias a una jugada en que el oportunismo de Magalhaes no hubiera servido de nada si el meta albo no hubiera salido tan mal. Cortés, que viene cometiendo al menos un error por partido desde que se fue Orión (y graves, porque han costado goles y derrotas), salió absolutamente a destiempo frente a esa pelota que Cereceda metió “llovida” al área, por si algo pasaba. Y pasó: Magalhaes se anticipó a Insaurralde y dejó absolutamente pasado a Cortés para hacer llegar la pelota lentamente al fondo de las mallas.

Más allá de los errores que comete Salas, como mantener en cancha a un Costa que no constituye ningún aporte, está claro que, con el plantel que tiene, no puede aspirar a nada, como no sea quedar en la medianía de la tabla. ¿Qué significaron los ingresos de Vilches y Bolados? Nada. Cero.

Valdivia, al menos, en el rato que jugó metió un par de pases de su marca. El problema es que fueron hacia De la Fuente, que ni marca ni posee recursos para el desborde y el centro que haga daño.

El equipo del “Fantasma” Figueroa, que ayer no dirigió, por estar suspendido, encontró en la victoria un invaluable tanque de oxígeno, porque a dos derrotas consecutivas se sumaba la eliminación de Copa Chile, a manos de Everton.

Para Colo Colo, en cambio, significa hundirse cada vez más en la tabla, y lo peor es que no se ve por dónde podría salir de este verdadero pantano en que ha caído. Un punto de nueve, cero gol a lo largo de 270 minutos de juego, son para poner nervioso a cualquiera que, ingenuamente, piense que con este equipo el “Cacique” estaba para pelear por el campeonato.

A estas alturas está claro que, para el líder, Universidad Católica, Colo Colo dejó de ser el rival del cual preocuparse y tener en cuenta.

PORMENORES

Torneo Nacional. Fecha decimoséptima.

Estadio: Bicentenario El Teniente, de Rancagua.

Público: 8.008 espectadores.

Arbitro: Angelo Hermosilla.

O’HIGGINS: Ureta; Magalhaes, Acevedo, Cahais, Cereceda; Ramírez (65’ Sepúlveda), Alarcón, Fernández (90+3’ López); Castro, Pol (86’ Osorio), Doffo.

COLO COLO: Cortés; Opazo, Barroso, Insaurralde, De la Fuente; Valdés (62’ Valdivia), Provoste (71’ Vilches), Suazo; Costa, Paredes y Mouche (62’ Bolados).

GOL: Magalhaes (cabeza) a los 30’.

Tarjetas amarillas: En O’Higgins, Cereceda, Magalhaes y Sepúlveda; en Colo Colo, Suazo, Costa, Provoste y Mouche.

Tarjeta roja: Valdivia, a los 89’ minutos.