[Opinión] Abanderada: otra vez un designio del “aplausómetro” digital

  • Hoy se cierran las votaciones y Érika Olivera debería convertirse en la abanderada de Chile en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Sin seguir un curso normal, sin ampararse en parámetros técnicos sino que emocionales. Al descarte, al tuntún.

Tal como aconteció para los Juegos Panamericanos de Toronto, el Comité Olímpico de Chile (COCH) decidió lavarse las manos y transferir -por un monto indeterminado de dinero- la decisión de quién será la abanderada de Chile en los Juegos Panamericanos a un medio digital. Si antes fue Emol, ahora es La Tercera. Si antes fue Isidora Jiménez, ahora es la Olivera.

Siguiendo el vaivén de una votación por Internet que segrega etaria y económicamente, esta vez al menos la maratonista de 40 años acumula bastantes más méritos que la joven velocista.

Pero no es suficiente que ahora el índice apuntara a la adecuada.

Somos partidarios de una decisión técnica, que involucre a entrenadores, especialistas, a dirigentes y a los mismos atletas, que son quienes mejor conocen el trabajo detrás de un resultado, de la trayectoria libre de manchas y del “peso específico” que cada deporte tiene en el mundo. Porque no es lo mismo destacar, por ejemplo, en la lucha grecorromana que en el atletismo, así como no es lo mismo ser goleador de la liga australiana que de la italiana.

El escrutinio público y digital, para peor de males, es discriminatorio porque no todos tienen las plataformas adecuadas (Facebook, Instagram y Twitter) o acceso a Internet. Porque se puede votar más de una vez por la misma o distintas personas y porque el Internet es usado mayoritariamente por jóvenes.

«Otro factor a considerar es que las páginas más fáciles de hackear en la web son las de votaciones, por lo que uno de estos genios de la computación perfectamente podría alterar el resultado».

Según las últimas encuestas, del 70 por ciento de chilenos con acceso a Internet, la mayoría tiene entre 15 y 29 años (Subsecretaria de Telecomunicaciones). A modo de ejemplo, a los 18 años el 90% de los jóvenes usa internet, mientras a los 70 años un 90% no usa internet. O, dicho de otra forma, la edad promedio de los que no usan Internet es de 50 años, mientras que la edad de los que usan internet es 29 años (Centro de Estudios Digitales, Fundación País Digital).

Otro factor a considerar es que las páginas más fáciles de hackear en la web son las de votaciones, por lo que uno de estos genios de la computación perfectamente podría alterar el resultado.

Así sucedió, por ejemplo, con el pirata informático colombiano Andrés Sepúlveda, quien en prisión confesó en abril pasado haber manipulado las elecciones presidenciales de nueve países: Nicaragua, Panamá, Honduras, El Salvador, Colombia, México, Costa Rica, Guatemala y Venezuela.

El hacker cumple una condena de 10 años de cárcel en Colombia por los delitos de uso de software malicioso y violación de datos vinculados a las elecciones de ese país en 2014.

Imagínese lo fácil que sería manipular una elección de este tipo.

Hasta la medianoche de hoy se reciben los votos, en una elección en la que participaron, además de Olivera, Natalia Duco (lanzamiento de la bala) y Francisca Crovetto (tiro skeet).

Érika, quien cumplirá en Brasil su quinta participación olímpica, dijo con humildad que “imagino que me eligieron por la trayectoria y porque hay mucha gente que me quiere ver ahí, gente que sigue el deporte”. De todos, es la que tiene obviamente los mayores méritos por trayectoria, aunque tenga nulas opciones de figurar en Río.

«Ojalá algún día nuestras máximas autoridades deportivas sepan aquilatar la diferencia entre Odesur y los Juegos Olímpicos».

¿Por qué no Bárbara Riveros o Tomás González?

En el caso de la triatleta, razones atendibles de planificación: la deportista no estará en Río de Janeiro el día de la ceremonia inaugural. Así de claro y contundente. Profesional.

Pero respecto del gimnasta, la razón esgrimida por Neven Ilic, presidente del COCH, es simplemente insólita: fue descartado porque “ya fue abanderado en los Juegos Odesur de Santiago 2014 y, según se acostumbra, no hay repetición de este honor”.

Ojalá algún día nuestras máximas autoridades deportivas sepan aquilatar la diferencia entre Odesur y los Juegos Olímpicos.