[Opinión] Bipolar

Universidad Católica está ad portas de conseguir un registro histórico: un bicampeonato, dentro de una historia de títulos que incluye 11 en el plano local, más una Copa Interamericana y un segundo lugar en la Libertadores.

El objetivo prioritario, excluyente, para esta temporada fue atrapar esta marca inédita en la bitácora del club. Y -creolo va a conseguir. Un empate en Temuco y listo. Fiesta en San Carlos de Apoquindo y en todos los rincones del país donde hay hinchas cruzados. Ojo, no son pocos…

Detrás de este logro está la figura de Mario Salas. Ex volante de Everton, Unión Española y Colo Colo, entre otros clubes, devino como entrenador en Barnechea y alcanzó notoriedad como el estratego que clasificó a la Roja Sub-20 al Mundial de Turquía, donde alcanzó el sexto lugar. Luego, Huachipato y la UC.

Salas se mueve dentro de las coordenadas que privilegian la intensidad y verticalidad, ésta última sobre todo por las bandas. Sus equipos suelen jugar con un enganche (sinónimo de talento), pues en su ideario también asoma el buen fútbol, asociado y a ras de piso, tal como lo exhibe esta Universidad Católica con figuras como Buonanotte, Kalinski, Fuenzalida (el “Chapa” está en su mejor momento a nivel de club y de selección) y Castillo, quien también aporta contundencia frente al arco rival.

Los universitarios ganaron con dificultades el Clausura, en el primer semestre, y ahora, tras la contundente presentación ante Deportes Iquique, tienen el “bi” al alcance de las manos. Sin embargo, el crecimiento y la consolidación de Salas ha sido dentro de un medio chato como el nuestro. Un contexto mediocre, que sólo escapa a un juicio más categórico por el desarrollo de la Roja en la última década, con títulos continentales incluidos (otro “bi”).

De otra manera no se explica que un entrenador en plena evolución haya regalado dos torneos oficiales: la Sudamericana y la Copa Chile. En ambas competencias, merced a decisiones pensadas ex profeso, Católica alineó equipos alternativos en duelos fundamentales, con las consiguientes humillaciones ante Real Potosí, de Bolivia, y Colo Colo, respectivamente.

A pesar de esto, tanto Salas como el actual directorio de Cruzados S.A. han pregonado ampulosamente que, por respeto a la rica historia del club y a todos sus hinchas, la UC está obligada a ganar todos los partidos y campeonatos en los cuales intervenga. ¿Ganar, sin proponer a su mejor gente? ¿Ganar, dosificando bajo criterios cuestionables? ¿Ganar así no suena “levemente” contradictorio y paradójico: declaro algo y hago lo contrario?

Acá surge el otro “bi”, el de la bipolaridad, ese que está enraizado en un fútbol endogámico, por momentos amateur y con una sostenida tendencia a nivelar hacia abajo. Envuelto en estas influencias casi ancestrales, Salas optó por lo fácil: pese a la fertilidad de su plantel, botó dos torneos para obtener otros dos.

Para reflexionar…

Este comentario también lo puedes leer en el periódico Cambio 21.