Columa de Gerardo Silva: Otra vez la misma historia 

Con Coquimbo Unido y La Serena se repite la experiencia de técnicos extranjeros que fracasan y que son reemplazados por entrenadores nacionales cuando el destino ya parece sentenciado.

Por GERARDO SILVA / Foto: PHOTOSPORT

Una vez más, como todos los años en el fútbol chileno, los técnicos nacionales terminan intentando salvar el año de algún equipo que inició la temporada con un extranjero que lo dejó metido en las últimas posiciones y que, lejos de asumir el desafío, salió arrancando.

Esta vez fue el turno de Fernando Díaz y Óscar Correa, dos entrenadores locales que están tratando de tapar los hoyos dejados por colegas argentinos que dirigieron a los casi ya sentenciados Coquimbo Unido y Deportes La Serena, respectivamente.

Los dos equipos que representan a la Cuarta Región han tenido un 2022 paupérrimo. El cuadro “Pirata” inició el torneo bajo la dirección técnica de Patricio Graff, quien venía antecedido de pésimas campañas con O’Higgins de Rancagua y Palestino. Con los celestes obtuvo un vergonzoso 26,1% de rendimiento; no obstante, como ya había tenido una buena performance en Coquimbo Unido en la primera división B, lo contrataron y apostaron a su trabajo. Una vez más, el rendimiento fue bajísimo. Su 33%  obligó a la dirigencia coquimbana a cambiar el jefe de su cabina técnica. Para algunos, la medida fue demasiado tardía.

Es en este tipo de situaciones complejas donde casi siempre un técnico nacional asume el desafío con valentía. El experimentado Nano Díaz, quien ha cumplido excelentes campañas en Unión Española, Cobreloa y Ñublense de Chillán, entre otros, vivió con Santiago Morning una situación similar y lo salvó del descenso. Ahora está a una fecha de conseguir el milagro. No depende de sí mismo, pero su equipo estará luchando hasta el último minuto, y eso es bastante meritorio: hace unas pocas fechas a Coquimbo se lo daba por muerto, y ahí está todavía con opción de quedarse en la primera categoría del fútbol chileno.

A la vez, Deportes La Serena inició la temporada contratando al conocido Pablo Marini, técnico argentino, que en la temporada 2012-2013 alcanzó con Audax Italiano un 37,3% de rendimiento. Ahora “se superó” a sí mismo obteniendo el 27,7%. Después del 0-5 que le propinó Palestino, no le quedó otra que renunciar. «Soldado que arranca sirve para otra batalla»: seguramente en un par de años se olvida todo y vuelve a venir por estos lados a trabajar en nuestro generoso torneo, como ha pasado con muchos.

Hay una lista enorme de técnicos trasandinos que se pasean por nuestro largo territorio futbolero haciendo de las suyas. Acá se les da cancha, tiro y lado para que realicen su labor sin mayores inconvenientes, y cuando las cosas se ponen difíciles terminan el vínculo contractual en las mejores condiciones posibles. Luego -ocurre siempre- lo reemplaza un técnico nacional para salvar el cagazo institucional.

Óscar Correa, técnico interino de La Serena, nuevamente.

Para reemplazar a Marini, el cuadro papayero echó mano a Oscar Correa Álvarez, que ya hizo lo propio en una oportunidad anterior realizando un trabajo de transición con buenos resultados antes de que Miguel Ponce llegara desde Bolivia. Oscar, ahora, ya ganó un partido y le queda otro. Si logra ganar salva la categoría, le dan las gracias y vuelve al fútbol formativo. Mientras tanto la dirigencia revisa una larga lista de técnicos trasandinos para elegir uno para la temporada 2023.

Así funciona nuestro querido y amado fútbol chileno. Desde esta tribuna no resta más que desearle mucho éxito a Fernando Díaz y Óscar Correa