Palestino: cuando la lucha y la dignidad no son suficientes

El cuadro “árabe” perdió inapelablemente por 2 a 0 frente a River Plate, vigente campeón de América, y sólo le resta pelear por un eventual cupo en la Copa Sudamericana. Nada se le puede reprochar, en todo caso, al equipo de Basay, que simplemente cayó ante un rival muy superior.

Más allá de la ilusión, de los legítimos sueños y aspiraciones, el duelo Palestino-River Plate, por el Grupo A de la Copa Libertadores, se antojaba un partido muy desigual. Y más allá del esfuerzo y la dignidad demostrada por el cuadro “árabe”, lo fue, al punto que el triunfo por 2 a 0 del cuadro argentino, en el Estadio Monumental de Colo Colo, sólo evidenció la inmensa diferencia que existe entre el vigente campeón de América y un cuadro nacional que marcha en la medianía de la tabla en la competencia local.

Poco pudo hacer Palestino ante la fuerza futbolística que tuvo al frente. Es más: tras el 2-0, y la expulsión de Fernández, River le hizo precio al equipo de Basay, porque de haber estado sus jugadores más certeros en el área en ese lapso, la cuenta bien pudo escalar a cifras de escándalo.

Para decirlo pronto: nadie habría podido reclamar como exagerado o injusto un marcador de 5-0 ó 6-0 para el cuadro de la “banda sangre”.

Necesaria es, sin embargo, la aclaración: mientras el partido estuvo a favor de River por la cuenta mínima, Palestino no fue vapuleado ni mucho menos. Era inferior, es cierto, pero en cada pelota disputada dejaba en claro que como fuera iba a vender cara su derrota, como la había vendido en Porto Alegre frente a Inter.

¿Cuál fue la diferencia? Lo que uno y otro hacía en posesión de la pelota. Cuando la tenía Palestino, o podía recuperarla no sin poco trabajo, le costaba encontrar los receptores adecuados. En idéntica situación, los hombres de Gallardo lograban una y otra vez salir limpios, haciéndola circular con precisión y criterio hasta las inmediaciones del área “árabe”. Recién allí algo se nublaban, un poco por la marca palestinista en sus últimas posiciones, y porque Pratto, que en el país defendió los colores de Universidad Católica, se mostraba como desenchufado del resto.

Cuando River abrió la cuenta, en el minuto 31 mediante “palomita” del central Pinola, que apareció sin marca para empalmar un tiro libre de Fernández, el cuadro del  “Muñeco” Gallardo se había insinuado mejor. Mientras sus delanteros amenazaban con vulnerar en cualquier momento la portería de González, los delanteros de Palestino no conseguían poner en apuros al fondo riverplatense.

El “Mago” Jiménez, vital en el funcionamiento de su equipo, no conseguía aparecer y transformarse en el generador de juego que todos esperaban.

Reanudado el partido en su segunda etapa, apareció por fin el “Mago”, sólo que tomando una mala decisión final: tras invadir el área de Rivero optó por un remate que se perdió junto al vertical, en circunstancias que tenía a Passerini y a Cortés mucho mejor ubicados.

Frente a un equipo como River, una ocasión así no se puede dejar pasar, simplemente porque difícilmente se tenga otra.

De cualquier forma, frente al campeón de América Palestino cumplía un partido más que digno. Inferior en juego y en figuras desequilibrantes, el cuadro de Basay compensaba con aplicación, esfuerzo y lucha lo que le faltaba en fútbol.

Sin embargo, a los 63 minutos, River dio el golpe de gracia. Un pelotazo al área que era del meta González, quedó mansamente en los pies de Fernández, luego que el portero soltara increíblemente una pelota que era suya. El volante de River, por cierto, aprovechó el regalo.

La última posibilidad de seguir peleando la dejó ir el grandote Passerini dos minutos después del error de su arquero. Ahumada metió el balón al área, el delantero la bajó de pecho y quedó con todo el arco para él, pero en lugar de mandarla a las mallas, frente a un Armani absolutamente batido, la estrelló allí donde el travesaño se une al vertical.

Asunto liquidado. Y más luego que Julián Fernández se ganara la tarjeta roja por una entrada muy violenta contra Pérez, provocándole incluso un corte a la altura de la rodilla.

Si en igualdad numérica Palestino no había podido, los minutos restantes auguraban incluso un partido de pesadilla.

Pesadilla que estuvo muy cerca de concretarse, de no haber sido por la impericia de los jugadores riverplatenses en el remate final y por un par de atajadas de González muy meritorias, pero que ciertamente no lo exculpaban del infantil error cometido poco antes.

A Palestino sólo le resta la ilusión de ir a Lima a pelear frente a Alianza por un eventual cupo en la Copa Sudamericana. Recompensa nada de desdeñable para un cuadro que, como sea, cumplió con creces las expectativas.

Si no pudo más, no fue por falta de personalidad ni ambición. Tampoco por falta de toques de buen juego. Pedirle más habría sido desconocer la realidad de nuestro fútbol.

PORMENORES

Partido válido por el Grupo A de la Copa Libertadores.

Estadio: Monumental.

Público: 15 mil personas, aproximadamente.

Arbitro: Andrés Rojas (Colombia).

PALESTINO: I. González; Soto, A.  González, Del Pino, Véjar; Farías, J. Fernández, Jiménez, Cortés (46’ Guerrero); Ahumada (77’ Jorquera), Passerini.

RIVER PLATE: Armani; Montiel, Martínez-Quarta, Pinola, Angeleri; I. Fernández, Zuculini (59’ Palacios), De la Cruz, Pérez (76’ Ponzio); Suárez (21’ Borré) y Pratto.

GOLES: Pinola, de cabeza, a los 31’ y Fernández a los 63’.

Tarjetas amarillas: en Palestino, A. González, Fernández y Jiménez; en River, Montiel y Zuculini.

Tarjeta roja: Julián Fernández, de Palestino, a los 72’.