Palmeiras clasificó caminando y haciéndole precio a un paupérrimo Colo Colo

El cuadro paulista pasó cómodamente y sin ningún tipo de sobresaltos a las semifinales de la Copa Libertadores repitiéndole la dosis de 2 a 0 a un cuadro albo que produjo una mezcla de vergüenza y pena. Por su fútbol ramplón y su absoluta impotencia.

Fue la eliminación esperada, pero por suerte no fue papelón en el resultado. Sí -rotundamente- en el juego. Porque para clasificar a semifinales de la Copa Libertadores Palmeiras apenas necesitó entrenar en público frente a Colo Colo para derrotarlo otra vez por 2 a 0. En palabras simples, el “Verdao” le hizo precio a un cuadro de Tapia verdaderamente paupérrimo, que con su fútbol chato, previsible y desprovisto de cualquier asomo de reacción, llegó hasta dar pena.
Como para que cualquier espectador neutral se preguntara: ¿Y qué diablos hace este equipito en esta fase de Copa Libertadores?

Lo cierto es que, luego de su mustia caída en el Monumental, nadie con dos dedos de frente, o con un mínimo de conocimientos acerca del fútbol, podía darle crédito al posible “milagro” que podría protagonizar Colo Colo en San Pablo. Se entendía la frase como una simple promoción de la cadena internacional que tiene los derechos del certamen para conseguir espectadores incautos. Como una propaganda burda para lograr que hinchas delirantes compraran el servicio “premium” para ser testigos de ese pregonado milagro.

En el supuesto “milagro” no creía nadie, empezando por el técnico albo, que debe saber mejor que nadie que si no tiene equipo para afrontar con ciertas posibilidades la mediocre competencia casera, menos tiene equipo para una confrontación internacional que, aunque suene de Perogrullo decirlo, es otra cosa.
Clara y rotundamente.

Y tan claro lo tenía que, a sabiendas que la realidad obligaba a una remontada épica, optó por diseñar un equipo en que el miedo era evidente. En otras palabras, un cuadro que salió a aguantar lo que pudiera, pero teniendo claro que bastaría con un primer acierto de Palmeiras para que el frágil castillo de naipes se desmoronara.

Con tres en el fondo (Zaldivia, Barroso e Insaurralde), dos laterales que podían transformarse en volantes si lo permitía la Divina Providencia (Opazo y Suazo) y tres volantes de quite (Baeza, Pavez y Carmona), las ya dudosas posibilidades de gol quedaban entregadas a Barrios si es que se iluminaba Valdivia. Sólo que el “Mago”, aparte de ser marcado al centímetro, no puede hacerlas todas para habilitar con ventaja además a un Barrios que -lo hemos dicho en más de una oportunidad- es una sombra de aquel de su primer paso por el “Cacique”.

Por largos 37 minutos, y a favor de un Palmeiras que dada su cómoda ventaja obtenida en la ida no metía nunca el pie en el acelerador, la apuesta de Tapia estaba dando resultados. ¿Y cuál era esa pueril apuesta? Evitar por todos los medios la boleta, esa goleada inmisericorde a la que estaría expuesto su equipo, que no por nada sumaba ya cinco derrotas consecutivas. Es decir, librarse del papelón para tener al menos la pequeña posibilidad de que su contrato sea prolongado al menos por 2019.

Tapia se aferraba a ese objetivo como el náufrago al tablón. Porque sabía, como sabíamos todos, que este Colo Colo no tiene nada como para sostener pretensiones para las cuales simplemente no está calificado.

El sueño de Héctor Tapia, el verdadero delirio de los hinchas albos más recalcitrantes, duró hasta que, tras perder Colo Colo la enésima pelota en mitad de cancha, Dudú inició una veloz corrida en la que nadie salió a marcarlo. Los defensores albos, por el contrario, fueron retrocediendo, permitiéndole al delantero un limpio zurdazo ya cerca del área que tornó estéril el vuelo de Orión.

Con un global de 3-0, Palmeiras claramente le perdonó la vida a Colo Colo. Volvió a su juego más bien anodino sólo roto de tanto en tanto. En lugar de martillar sobre el arco albo, el cuadro de “Felipao” la entregó la cancha a los hombres del “Cacique”. Fue como si les hubieran dicho “vénganse y límense los dientes”, que con lo que tienen pueden estar horas sin que jamás puedan convertirnos un gol.

Una verdad tan inmensa como irrebatible. Colo Colo sólo tuvo una posibilidad de gol en 90 minutos. ¡Una…! Y de haberse transformado en conquista el puntazo a quemarropa de Insaurralde, en el minuto 39, lo más seguro es que la conquista se habría correctamente anulado -VAR mediante-, porque al momento de servir Suazo el tiro libre desde la izquierda había al menos dos hombres albos en posición fuera de juego.

A la espera de su rival en semifinales, y previo al partido de este fin de semana, ante el Sao Paulo, Palmeiras se limitó a contener y a zarandear de vez en cuando al fondo albo mediante veloces contragolpes. Borja puso el 2-0 mediante lanzamiento penal, pero Orión se salvó en dos o tres oportunidades clarísimas de haber ido una vez más a buscar el balón a las mallas.

Colo Colo, pues, produjo una mezcla de vergüenza y pena en su paso por el Allianz Parque. Porque no puede dejar de ser llamativo que el club más importante de ese país doble campeón de América, se muestre tan desprovisto de recursos, tan poquita cosa. ¿Cómo es que esa Roja -deben preguntarse muchos- represente a estos equipos que en la alta competencia internacional son capaces de exhibir tal nivel de inopia?

Lo dicho: lo único positivo de este paso de Colo Colo por San Pablo fue que no se comió la boleta que se pudo comer si Palmeiras le hubiese puesto un poquito más de empeño, si hubiese tenido sólo un poquito más de ambición para concretar esa goleada que estaba a la vuelta de la esquina.

PORMENORES
Copa Libertadores. Cuartos de final. Partido de vuelta.
Estadio: Allianz Parque, de San Pablo.
Público: 40 mil espectadores, aproximadamente.
Arbitro: Wilmer Roldán, de Colombia.

PALMEIRAS: Weverton; Mayke, Antonio Carlos, Bracena, Víctor Luis; Thiago Santos, Moisés, Henrique, Willian (83’ Jean); Borja (76? Deyverson), Dudú (76’ Hyoran).
COLO COLO: Orión; Zaldivia, Barroso (46’ Morales), Insaurralde; Opazo, Baeza (44’ Campos), Pavez, Carmona (86’ Pinares), Suazo; Valdivia; y Barrios
Goles: Dudú a los 37’ y Borja (penal) a los 53’.
Tarjetas amarillas: En Colo Colo, Zaldivia.