Paolo, el héroe improbable

En el enfrentamiento ante Brasil en España `82, Paolo Rossi se llenó de gloria. Le marcó los tres goles con los cuales Italia ganó 3-2 a la escuadra cuyo mediocampo parecía ser de otra galaxia.

Por SERGIO GILBERT J.

Paolo Rossi llegó al Mundial de España 1982 cuestionado y su entrenador en la selección, Enzo Bearzot, tuvo que tragarse un vendaval de críticas por su decisión “alejada de toda ética”. Rossi, para la prensa y gran parte de los tifosi, no era digno de ponerse la “Azzurra” y jugar por la Nazionale Italiana di Calcio. Y no por su capacidad futbolística y goleadora. Simplemente era un tramposo.

La historia había llenado páginas en los diarios lo años precedentes a la Copa del Mundo y también originado fuertes sanciones. El juicio por el escándalo de apuestas ilegales en el torneo italiano en las temporadas 1979-1980 -conocido como “Totonero”- determinó que Rossi y otros jugadores habían estado involucrados en el arreglo de partidos, por lo que él y el grupo fue sancionado con tres años de inactividad profesional, castigo que fue reducido a dos años.

Rossi volvió entonces a estar habilitado para jugar justo para ir al Mundial de España, pero se pensaba que tal opción era nula, en vista de los antecedentes del goleador (quien, además, siempre alegó inocencia). Pero el DT Bearzot tenía otra visión amparada por la fe ciega que tenía en Paolo y en la necesidad de contar con un goleador que se sumara a un equipo construido básicamente para anular a los rivales (con el gran Gaetano Scirea como líbero y líder de la defensa).

Lo de Bearzot, en todo caso, no era una simple apuesta ni una tincada. Para el Mundial de 1978 en Argentina, el mismo entrenador había incluido al joven Paolo Rossi en la nómina mundialista a pesar de tener solo 21 años y no haber jugado ningún partido por las eliminatorias. El resultado dejó a todos contentos porque Rossi hizo una gran dupla ofensiva con Roberto Bettega, convirtió tres goles en el Mundial y terminó siendo una de las figuras de esa Italia que quedó cuarta en el torneo.

Pero pese a los antecedentes, no fue fácil amparar la determinación de Bearzot. Ni siquiera en pleno Mundial de España.

En la primera fase, tanto el equipo italiano como Rossi fueron denostados por su baja producción (se clasificaron a la segunda fase como segundos, superando solo por diferencia de goles al sorprendente Camerún del arquero Thomas N’kono) y se pensaba en un retorno pronto a casa puesto que en la siguiente ronda debían jugar un triangular ante la Argentina del debutante Diego Maradona y el Brasil de ensueño del DT Telé Santana, máximo favorito para ganar la Copa del Mundo.

Y ahí todo cambió para Italia. Y para Rossi.

Si bien en el triunfo 2-1 ante los argentinos no convirtió, Paolo hizo un gran partido y por primera vez la prensa de su país alabó su retorno al equipo. 

Pero lo mejor estaba por venir…

En el enfrentamiento ante Brasil, Paolo Rossi se llenó de gloria. Le marcó los tres goles con los cuales Italia ganó 3-2 a la escuadra cuyo mediocampo parecía ser de otra galaxia: Falcao, Toninho Cerezo, Sócrates y Zico. Impensable. Imposible. Mágico.

Lo que vino después fue la consagración total.

En las semifinales, Italia se enfrentó nuevamente a Polonia (habían sido rivales en la fase de grupo) y esta vez Rossi le ganó la partida y la chapa de mejor jugador del torneo al extraordinario atacante Zbieniew Boniek (con quien sería compañero de ataque en Juventus, campeón de Europa, en la temporada 1984-1985).

Dos goles de Rossi pusieron a Italia en la final de Madrid.

Y el premio impensado llegó esa tarde en el estadio Santiago Bernabeu cuando Rossi abrió la ruta ganadora que luego completaron Tardelli y Altobelli ante los alemanes guiados por el lesionado Rummenigge.

Gloria eterna para Paolo. 

Antes de su muerte producida este miércoles 9 de diciembre de 2020, Rossi ya estaba en los cielos.

Revisa los goles de Paolo Rossi en España ´82.