Para la U no llueve, apenas gotea

El cuadro azul sumó su cuarto empate consecutivo luego del 1-1 registrado en el Santa Laura frente a Unión Española. El equipo de Caputto se está salvando más por lo que no son capaces de hacer los otros que van en la cola que por méritos propios.

Por EDUARDO BRUNA

Como en tantos otros partidos, pareció que la U esta vez sí ganaba. Con mayor razón luego que, a los 48 minutos, Benegas abriera la cuenta para el elenco azul finiquitando un gran contragolpe que pilló al fondo rojo absolutamente desarmado. Y es que Unión Española había perdido dos de los tres últimos partidos disputados y se pensó que no tendría mayores armas para intentar emparejar.

Como ha ocurrido tantas veces, también, la U no supo atesorar la ventaja mínima y terminó empatando 1-1 ante un cuadro hispano que, en el recuento final, contó con las mejores oportunidades para haber ganado el partido y llevarse los tres puntos.

Algo le pasa a este equipo azul que, aún abriendo la cuenta, no transmite seguridad, no es capaz de imponer sus términos. Puede ser ansiedad, exceso de nerviosismo. Puede ser, también, que cuenta con demasiados jugadores “laguneros”, de esos capaces de armar una buena jugada y luego desaparecer por largos minutos. Y otros que, como Riquelme, llegado en pleno ejercicio del uruguayo Arias en la cabina técnica azul, no ha podido justificar su incorporación entregando lo que se suponía llegaba a aportar: goles.

Tuvo un par y las desperdició. Su paso por el Santa Laura fue tan mustio que Caputto decidió que era el destinado a salir en cuanto supo que debía empezar a mover sus piezas.

Pero así como Riquelme no anduvo, tampoco anduvo Oroz, el que se supone debe echarse el equipo al hombro y “manejar los tiempos”, como dicen los expertos. Henríquez, que hizo un aceptable primer tiempo, terminó por desaparecer de la cancha. Al cabo, el más peligroso fue Benegas, que corrió tanto que terminó por abandonar la cancha absolutamente acalambrado.

Tampoco el bloque posterior azul da muchas garantías. Por las bandas Rodríguez y Beausejour son frecuentemente superados en velocidad y, al menos “Bose”, ya no llega a ganar línea de fondo como solía hacerlo antes. En cuanto a los centrales -Echeverría y Aveldaño- mezclan buenas y malas con singular entusiasmo.

Al final, en el cuadro de Caputto los más parejitos son ambos “fogoneros”, es decir, Espinoza y Moya. Ninguno de los dos brilla, pero aportan una lucha y un quite que, de no existir, dejarían aún más desnudo a un fondo azul muy poco confiable y sólido.

Unión Española, un cuadro que tampoco estuvo desprovisto por cierto de errores, terminó al final haciendo más méritos para haberse quedado con el triunfo. El mejor parámetro la constituye la actuación de ambos arqueros: mientras Sánchez debió repeler en general disparos al cuerpo, De Paul tuvo que exigirse dos o tres veces al máximo para evitar una nueva conquista roja.

No pudo, sin embargo, frente al lateral Pavez cuando se jugaba el minuto 71. El defensor, que invadió reiteradamente las últimas posiciones de la U, en esta oportunidad aprovechó de maravillas el movimiento de Dávila, que amenazó con ir a buscar el pase profundo y obligó a Echeverría a ir a su marca. Era el claro justo que necesitaba Pavez para meter el zurdazo alto que se coló en un rincón imposible para De Paul.

Tuvo el cuadro de Ronald Fuentes jugadores más determinantes de los que tuvo el de Caputto.

Pavez, aparte del gol, hizo un muy buen partido. El muchacho Víctor Méndes, volante central, se mostró como un buen “tiempista”, cortando reiteradamente juego en la mitad de cancha. Y Aránguiz, que abandonó el terreno de juego lesionado en el minuto 77, tiene al menos el atrevimiento personal que tanto escasea en nuestras canchas. Es cierto que muchas veces pierde, que muchas veces se equivoca y la gambeta no le resulta. Pero también hay ocasiones en que pasa, consiguiendo con ello no sólo despejar la cancha para meter el centro intencionado o buscar al compañero mejor ubicado, sino que a veces él mismo se atreve con el remate.

Como cuando, en el minuto 60, se despejó el terreno por la izquierda y le dio alto y con comba, buscando el segundo palo. El gol, que habría sido un golazo, lo evitó De Paul manoteando desesperadamente al córner por sobre el travesaño.

Que Unión al final quería más se notó en un desmedido balonazo azul que se perdía por la línea de fondo. En lugar de quemar segundos, el meta Sánchez corrió presto para reanudar cuanto antes el juego.

La U, por cierto, tampoco podía quedar conforme con el 1-1 final registrado. Es cierto que no pierde, pero tampoco gana. Y en la comprometida posición en que se encuentra sumar de a uno no le sirve de mucho. De hecho, el equipo de Caputto registró su cuarta paridad consecutiva, tras igual con Unión La Calera, Universidad Católica y Coquimbo.

Al cuadro azul no le llueve, apenas le gotea. Para salvarse está dependiendo más de lo que no hacen los otros que están también en el fondo que de sus resultados propios.

PORMENORES

Torneo Nacional. Fecha vigésimo primera.

Estadio: Santa Laura.

Público: 9.100 espectadores.

Arbitro: Felipe González.

U. ESPAÑOLA: Sánchez; Gómez, Aja, Mancilla, Pavez; Méndes, Sandoval (69’ Palacios); González, Dávila, Aránguiz (77’ Mejía); Llanos (46’ Caballero).

U. DE CHILE: De Paul; Rodríguez, Echeverría, Aveldaño, Beausejour; Espinoza, Moya, Oroz (71’ Ubilla); Henríquez, Riquelme (63’ Fernández) y Benegas (82’ Guerra).

GOLES: Para Unión, Pavez a los 71’; para la U, Benegas a los 48’.

Tarjetas amarillas: En Unión, Sandoval, Aránguiz y Dávila; en Universidad de Chile, Echeverría y Aveldaño.