Para llorar fue la despedida de don Gualberto

El entrenador interino de Colo Colo se despidió con un partido no tan horrible como los anteriores, pero que develó severas deficiencias en la organización de juego y que marcó su tercera derrota consecutiva (ahora 0-1 con Huachipato) en el otrora temible Estadio Monumental.

Por JULIO SALVIAT

Mucha culpa no tiene Gualberto Jara de lo que le pasa a Colo Colo. Lo pusieron ahí por una emergencia, aplicó lo poco que sabe y se va con el rendimiento del equipo tan malo como cuando llegó.

No hay que olvidar que don Gualberto reemplazó a Mario Salas, que entró a la historia alba como el entrenador de peor rendimiento en un comienzo de campeonato: después de golear a Palestino en el debut, y abrir enormes expectativas de éxito, sus dirigidos se fueron por el tobogán de las derrotas y el equipo albo cayó sucesivamente con Cobresal, Audax Italiano, Universidad Católica y Curicó Unido.

Todos pensaron que, fuera quien fuera el reemplazante, nada podía ser peor. 

Y si no fue peor, anduvo cerca. 

Con el paraguayo en la banca, Colo Colo consiguió una victoria (La Serena), tres empates (U. de Concepción, U. de Chile y U. La Calera) y tres derrotas, todas en el otrora temible Monumental (Wanderers, O’Higgins y ahora Huachipato). Y podrían ser cuatro los contrastes en casa si el Tribunal de Penalidades lo castiga y le cede a Antofagasta los puntos del partido que no se jugó por el Covid de un dirigente.

El desastre es absoluto y Gustavo Quinteros, el nuevo entrenador, se encontrará con un panorama desolador. La preparación post pandemia fue tan deficiente, que hay una decena de lesionados, y a eso hay que agregar el quiebre en la directiva, las diferencia entre los jugadores y la indignación de la hinchada.

Solitario en el penúltimo lugar, Colo Colo confirmó en su recinto que, si le falta categoría en la Copa Libertadores, no es mucho más lo que muestra y logra en la competencia local.

Huachipato era el rival propicio para una despedida alegre de su entristecido entrenador interino y para vislumbrar una mejoría en el juego y en el ánimo del equipo. Tres derrotas y un empate exhibía el cuadro acerero en sus últimas cuatro presentaciones y aparecía como rival directo en la lucha por salir de las últimas posiciones de la tabla. Y no lo supo, o no pudo, aprovechar.

Son tantas las falencias de Colo Colo que ni siquiera el espíritu de lucha que mostró en los minutos finales logró revertir su suerte. Sin hace nada extraordinario Huachipato nunca se sintió inferior. Al revés, mostró superioridad en varias facetas. El juego aéreo, por ejemplo. La defensa acerera ni siquiera vaciló cuando Esteban Paredes y Javier Parraguez se instalaron como estacas en el área a buscar centros elevados. 

También fue mejor Huachipato en la elaboración de juego, algo que a Colo Colo le pena desde que se fue Jorge Valdivia. A pesar de su despliegue, Matías Fernández no consiguió la misma influencia que César Valenzuela ni Leonardo Valencia resultó tan valioso como Israel Poblete, ni Bryan Soto, de aceptable debut, tuvo el rendimiento de Javier Altamirano. Sólo Gabriel Suazo se puso a la altura de Claudio Sepúlveda, comparando funciones.

Se echa de menos un asuntito tan elemental como son las sociedades. Casi todos los equipos muestran trabajo en ese sentido. Universidad Católica es el que lo luce mejor: Fuenzalida y Pinares por la derecha; Puch y Aued por la izquierda. En Colo Colo, nada; parte Marcos Bolados por su banda, y no tiene a nadie cerca con quien combinar. Se mete alguno por el otro lado, y comprueba que hay cero de colaboración cercana.

Sin laterales que avancen razonablemente y sepan hacer un buen centro, tampoco se puede esperar que el negocio ofensivo funcione. Con Paredes sintiendo los rigores del esfuerzo, el gol queda escondido. Y sin rematadores de media distancia, cualquier murito defensivo se convierte en un fuerte amurallado.

Hay trabajo grande para Gustavo Quinteros. Y, mientras tanto, don Gualberto deberá volver a las canchas aledañas para proseguir un trabajo formativo que está lejos de parecer auspicioso.

PORMENORES

Cancha:  Estadio Monumental.

Árbitro: Rodrigo Carvajal.

COLO COLO (0): Brayan Cortés; Felipe Campos, Johan Rojas, Juan Insaurralde, Ronald De la Fuente; Bryan Soto (85’, Gabriel Costa), Matías Fernández (76’, Johan Cruz), Gabriel Suazo, Leonardo Valenzia; Marcos Bolados (76’, Javier Parraguez) y Esteban Paredes. DT. Gualberto Jara.

HUACHIPATO (1): Gabriel Castellón; Joaquín Gutiérrez, Nicolás Ramírez, Ignacio Tapia, Cristián Cuevas; Claudio Sepúlveda, Javier Altamirano  (85, Denilson Ovando), Israel Poblete, César Valenzuela (76’, Joaquín Verdugo);  Joffre Escobar y Chris Martínez (90+3), Sebastián Martínez. DT Gustavo Florentín.

GOL: 53, Sepulveda, penal (H).

Amonestados: Valencia y Suazo (CC): Valenzuela, Escobar y Poblete (H).

Expulsado: 81’, Escobar, por doble amonestación.