Pedropiedra se despide con “piedrazos” de Chile

El cantautor nacional dijo adiós para ir a radicarse en México, la tierra prometida para los artistas chilenos, escritores y músicos, sobre todo.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

No es fácil decir adiós, menos al terruño, por difícil que sea, por feo que lo estén dejando. Para un artista vivir en Chile es lo más próximo al infierno y a la enfermedad. Pedropiedra, chileno hasta los cálculos, ha decidido marcharse y, según escuché, en sus últimos conciertos se dirigió discursivamente al populacho. Bien que haya tomado la palabra alguien que dice: “Libertad, te queremos en la vida/ Compañía, te queremos en la vida”.

No siento un gusto especial por su música, que me gusta, menos por su voz, que también me gusta, es única. Lo mío es Cristóbal Briceño, el mejor artista del país. Nuestro Violeto Porro (aunque tal vez, como muchos artistas, fue un gran alumno que tuvo que superar las aulas abandonándolas). Es difícil decir adiós. Quizá sea lo más difícil. Hace poco tuve que hacerlo y una de las canciones más referenciales de Pedropiedra me ayudó a soliviantar el dolor de separarme de la mujer que más amo en el mundo. La canción es “Pasajero”, que bien leída somos todos.

Por suerte llegué a Chile y pude encontrar la vía regia de nuestra cultura. Aterricé en Chile y a punta de dibujos encontré a Antonia, que disfruta de Pedropiedra y Briceño. Trabaja en el Gobierno y bueno. Pasamos todo un día en el Persa y puse el tema mencionado de Pedropiedra, al que reaccionó preguntándome: ¿Te gusta? Sí, dije, aunque no particularmente. Pero es verdad que Pedropiedra tiene su encanto, tiene temas hermosos, es gran compositor. Lamentablemente, para él y para todxs, existe Briceño, que es el mejor.

Ahora, sé que nadie resiente el hecho de que él lo sea. Es como comparar Dylan con Neil Young. Yo prefiero a Neil Young, pero ambos son imprescindibles. ¿Se puede ser imprescindible en una cultura? Mallarmé diría que sí, siempre y cuando se dé un sentido más puro a las palabras de la tribu. Diría un sentido más extraño, en lo que los chilenos somos los mejores. Somos maestros de la extrañeza, de allí viene la calidad de todos nuestros artistas. Incluido Pedropiedra, que dijo adiós.

Ojalá no regrese nunca, para que sea feliz. Yo soy feliz, y tuve que regresar.