[Opinión] Pizzi, sobre el “volcán”: más leña al fuego de los campeones…

  • El técnico asumió en la Roja cuando aún incandescía la lava de la erupción tras el nefasto episodio de Jadue y Sampaoli, y más allá de la Copa Centenario no ha sido fácil una transición donde algunos siguen azuzando el “fantasma” de Jorge Valdivia.

Sólo la campaña mediática generada “espontáneamente” para que Sebastián Beccacece asumiera en la U, tras su divorcio de Jorge Sampaoli, tuvo tanta concertaciòn y persistencia como el fervor expresado en estos días por diversos voceros para que Jorge Valdivia regrese a la Selección chilena, contra viento y marea.

En un medio aún pasmado frente al impacto de la realidad futbolera criolla y la partida sanadora de Sampaoli a expiar sus culpas en ligas normalmente menos permisivas y complacientes frente a los negocios paralelos de sus figuras, la eventual vuelta del mediocampista se ha convertido en el único motivo que disturbia el complejo proceso de transición al mando de Juan Antonio Pizzi.

Si “todo es efímero en la vida”, según parafrasea un tango famoso, absolutamente nada es gratuito ni casual en el fútbol. Hace casi un año, culminada la coronación de Chile en la Copa América, soplaban ráfagas de cambios violentos, con el presidente de la ANFP entregado al FBI en Miami y algunos programas y noticiarios nacionales de televisión proclamando sin pudor la candidatura del inexperto Beccacece al banco de Universidad de Chile. Por ejemplo, la propia señal pública donde entonces estaba coincidentemente Luis María Bonini, devenido en comentarista y revenido en preparador físico y “salvador” del mismo técnico ahora entronizado en los azules.

Como sea, para el circunspecto Pizzi ha sido tan complejo acertar con el rendimiento óptimo de un equipo disminuido por el desgaste natural de sus estrellas tras la temporada europea, como eludir los “disparos” de quienes simpatizan con el tan díscolo como talentoso volante de 32 años, quién actualmente disfruta de los petrodólares en Emiratos Árabes.

«Pizzi no busca amparo en los viejos códigos del fútbol ni se deja llevar por la controversia insulsa que debilitaría más la escasa incondicionalidad que le prodiga el ambiente, todavía conmocionado por las delaciones de Jadue, las inversiones turbias de Sampaoli…»

Suspendido por su expulsión en la refriega final con Uruguay por las clasificatorias, Valdivia quedó fuera de la convocatoria para la Copa Centenario y no se resignó a esperar su próximo turno para las clasificatorias. Primero se hizo patente el “lobby” de los propios amigos del mediocampista en el plantel -incluyendo a Bravo, Beausejour, Vidal y Alexis-, quienes se atrevieron a expresar que “Jorge es el único distinto” a modo de presión muy poco sutil sobre el comando técnico.

Más tarde, emparentado desde siempre con la farándula televisiva por su esposa, el mismísimo Valdivia asistió a un programa nocturno de TV donde reivindicó su derecho a estar en la Selección desde la tribuna mediática menos idónea y adecuada.

Y si faltaba algo, la ‘guinda’ del pastel la pusieron su pareja y el inefable Marcelo Ríos. También en un foro televisivo de alto nivel sobre modas y otros temas esenciales para la vida intelectual de la población, Daniela fustigó la decisión técnica de Pizzi y se despachó una sesuda confesión: “El técnico que más me gusta es Bielsa, porque con él, Jorge y todos andaban derechito, bien concentrados”.

Al fin, el “Chino” Ríos se sumó a una cofradía temeraria por la levedad de sus argumentos corporativos para defender lo indefendible. “Pienso que (a Pizzi) le falta personalidad para tirar a la Selección hacia arriba y es un amargo, debería haber metido a Valdivia”, disparó en Twitter, su nueva arma letal parea arremeter contra el mundo y sus amenazantes molinos de viento.

Puesto en la coyuntura menos populista de todas –porque, en rigor, Valdivia es un personaje mediático de fácil “consumo” masivo-, sin embargo Pizzi no busca amparo en los viejos códigos del fútbol ni se deja llevar por la controversia insulsa que debilitaría más la escasa incondicionalidad que le prodiga el ambiente, todavía conmocionado por las delaciones de Jadue, las inversiones turbias de Sampaoli y aquella peligrosa sed de gloria eterna que contagió a todos los devotos del nuevo campeón de América…