Por fin una muestra sobre el arte de Enrique Lihn

En la Galería Gabriela Mistral se exhibirán folletos, poemas, cómics y videos, que también forman parte de la obra del poeta chileno.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

La muestra que se inaugura el 30 de agosto y se extenderá hasta el 15 de diciembre cuenta con una sorpresa que los asiduos a la obra de Enrique Lihn estábamos esperando: la exhibición de “La cena última”, una obra que quedó inconclusa tras la muerte del poeta y que al fin se podrá ver, en el formato y calidad que sea.

“Enrique Lihn: Por fuerza mayor” es el nombre de la muestra que ha sido considerada parte de la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado y es una selección de obras en distintos formatos, creadas entre los años 1975 y 1988, cuando falleció. Conviene aclarar que, si bien Lihn fue crítico de la dictadura, también fue crítico de sus colegas izquierdosos. Baste recordar el affaire Padilla en Cuba, de donde fue expulsado y declarado persona non grata.

Es una gran noticia la muestra, pero no creo que sea atingente meter a Lihn en el paquete del programa conmemorativo del Gobierno. El poeta Enrique Lihn Carrasco era un disidente como pocos, siempre crítico, siempre más allá de las modas o posiciones por conveniencia, que hoy parece ser la única forma de tomar posición.

Su pensamiento poético, la dimensión visual y performática de su trabajo (recordemos que Lihn era un gran dibujante desde niño, pensemos en su alter ego Gerard de Pompier, una suerte de tirano adorable), estaba en contra de ambas partes y no era bien visto con buenos ojos por la parcialidad de izquierda, aunque trabajó en Quimantú durante la UP y vivió en Cuba tras ganar el Premio Casa de Las Américas de 1966 con “Poesía de paso”.

“Por fuerza mayor” (1975) fue el primer libro editado por Lihn tras el Golpe de Estado, pero recordemos que su libro “Álbum de toda especie de poemas” quedó en prensa y no vio la luz hasta muchos años después.

En tanto poeta, Lihn estaba de parte de la poesía. Es archiconocida la anécdota y la frase que esgrimió en contra de los “poetas comprometidos”, cuando les pidió que también se comprometieran con la poesía. Hoy vivimos el mismo síntoma, pero a través de otros compromisos: las etiquetas y banderas preceden y coartan la calidad del arte que surge del discurso y la representatividad política. No en todos los casos, claramente, pero al ser tan sintomático, se vuelve una especie de regla.

La gran novedad de esta muestra es la película conocida habitualmente como “La cena última”, aunque ahora se llama “La (ex) cena última” (1985). Este trabajo ha sido un mito y ha desplegado una mitología entre los lectores y lectoras de Lihn, cuya vigencia va en aumento desde hace unos años, en primera instancia gracias al trabajo de edición de UDP y posteriormente de Ediciones Overol.

Esta película cuenta con la participación de su hija, la actriz Andrea Lihn; los actores Tito Bustamante, Gregory Cohen y Aldo Parodi; los artistas visuales Nemesio Antúnez y Hugo Marín, el escritor Felipe Alliende y el cineasta Carlos Flores. También se podrá ver “Adiós a Tarzán”, que de todas formas está en YouTube.

La curatoría de la exposición está a cargo de la académica Ana María Risco, el artista Cristián Silva y la licenciada en arte Vania Montgomery. A propósito de la muestra, la académica expresó lo siguiente: “Esta muestra documental ‘Enrique Lihn: Por fuerza mayor’ abre un panorama amplio de su producción poética, visual y audiovisual entre los años 1975 y 1988, plenamente atenta y alerta a las transformaciones culturales, sociales y económicas que el golpe cívico-militar había propiciado en Chile, dejándolo orientado hacia un neoliberalismo extremo”.

Lihn no sólo critica la violencia de la dictadura, de maneras hiperformales, como lo fue en sus libros de sonetos y en esta dimensión artística de su obra, donde muy audazmente apeló a otros formatos para poder seguir pensando sin levantar tanta sospecha.

Otra obra destacada dentro de la muestra es el libro “Derechos de autor” (1981) que el propio Lihn hizo circular de manera muy escasa y que también ha quedado como una suerte de obra fantasma dentro de su trabajo, pero existe y podrá “hojearse” en un video de esta obra hecha en fotocopias. La presentación de este trabajo estuvo a cargo de Adriana Valdés, académica y escritora que fue pareja de Lihn. Si no me equivoco, el tiraje hecho a mano por el autor, fue de 80 ejemplares.

Ya saben los fanáticos de Enrique Lihn, los lectores de Lihn, quienes todavía no lo leen o quienes lo han leído y no han accedido a la dimensión artística del poeta, que fue mucho más que un versificador y que me atrevería a llamar reluctante a ambos polos de la política.

Por lo mismo es interesante esta muestra, ya que da cuenta del trabajo crítico de un poeta con su contexto, pero que al mismo tiempo lo trasciende, y que hoy, toda la corrosión de sus ideas sigue activa en este oasis de aburrimiento plagado de gente biempensante.

En efecto, esta muestra puede ser una especie de antídoto para el mal de época, al menos una gragea de arte para poder pasar el mal gusto.