Por qué 50 imbéciles pueden parar el fútbol chileno

Los incidentes en Coquimbo, el estadio Nacional y San Carlos demuestran que un puñado de violentos puede jaquear una actividad que no otorga seguridad a sus hinchas, por la inoperancia e imprevisión directiva para segregar a quienes disfrazan su vandalismo de un absurdo cariz de demanda social. Los partidos internacionales de la «U» y Coquimbo este martes son una prueba y una oportunidad para erradicar a aquellos seudobarristas que amparan y fomentan algunos clubes.

A Balzac se le atribuye como frase célebre aquella que asegura que “un imbécil que no tiene más que una idea en la cabeza es más fuerte que un hombre de talento que tiene millares”». Y este fin de semana, el fútbol chileno dio una muestra fehaciente de que un puñado de 40 o 50 imbéciles son capaces de sembrar el terror en un estadio y paralizar un fútbol sumido en la indefensión por la incapacidad de sus directivos.

Nada fue casualidad ni una justificación, tampoco, que en Chile siga latiendo un estallido social impulsado por legítimas demandas sociales. Ocurriò primero en Coquimbo, cuando 50 imbéciles invadieron la cancha amparados en la careta de brristas y obligaron a suspender el partido del local frente a Audax Italiano.

Despuès sucedió algo similar en el estadio Nacional, cuando otro puñado de 50 encapuchadps lanzaron proyectiles a la cancha y quemaron barricadas en algunas calles aledañas, sin alcanzar el objetivo del malograr el encuentro.

Y tambèn pasó en San Carlos de Apoquindo este domingo, cuando un nuevo puñado de 50 imbéciles aterró a los hinchas, a los niños y las personas normales que asistían al estadio, rompiendo rejas y autos para demostrar su absurda condición de barristas bravos e irracionales. No pudieron impedir el juego pero, a despecho de las medidas de Carabineros,dejaorn su estela de estpudiez y violencia.

Todos ellos, de seguro, se sienten depositarios de una condición irreal de su héroes populares que luchan a favor de las reivindicaciones sociales. Sin embargo, ni uno solo de esos 50 imbéciles emblemáticos del fútbol representan algo más que su propio egocentrismo salvaje que los lleva a golpear, agredir y romper, sin entender ni pizca del fenómeno verdadero: una multitud de millones de chilenos que marchan en paz para imponer su clamor de mayor justifica social.

Mientras alguien les explica cómo se escribe la historia, en el ambiente futbolero criollo flota la misma incógnita: lo qué pasará este martes cuando la «U» y Coquimbo Unido jueguen por las copa internacionales, en dos estadios que ya fueron amenazados por el salvajismo tribal de 50 imbéciles encapuchadps…