Por qué el fútbol chileno pide luz verde, pero propone condiciones utópicas a la vuelta del torneo

En una carta enviada al Gobierno solicita autorización para iniciar los entrenamientos. Sin embargo, por un lado pretende fijar condiciones ideales de casi un mes de preparacion antes del torneo y, por otro, muchos sueldos de jugadores son pagados con recursos estatales del Plan de Protección al Empleo.

Una carta enviada al Gobierno por los clubes del fútbol profesional y el gesto unitario de los dos candidatos a la presidencia de la ANFP –Pablo Milad y Lorenzo Antillo- para impulsar el retorno seguro dentro del plazo estimativo del 31 de julio, se convirtió en la primera señal clara de que la actividad está cerca del punto de partida, en medio de una pandemia que en Chile empieza a reflejar cifras menos dramáticas.

A diferencia de otras épocas en que la inactividad era sinónimo de falta de recursos e, incluso, el Sifup presionaba con huelgas para defender los intereses de sus agremiados, ahora la decisión ha sido lenta y trabajosa, especialmente porque las millonarias cifras generadas a cuenta del CDF permiten que la “industria” sobreviva, aunque hoy acredite apenas 60 días de competiciones en los últimos diez meses, contabilizando el estallido social y la crisis sanitaria.

Mientras las principales ligas europeas ya están en pleno desarrollo –Alemania, España e Italia, por ejemplo- tras abrir los estadios con todas las medidas de seguridad optando por el regreso sin cumplir los plazos óptimos de preparación, en Chile la postura apunta a imponer una situación ideal sobre la dura realidad: algunos especialistas proponen que los jugadores dispongan de tres semanas o un mes de acondicionamiento antes de entrar a la cancha, lo que evidentemente no fue considerado en forma tan extrema en Europa, donde hubo flexibilidad para saber cuando la teoría choca con la realidad y las necesidades comerciales abren otras soluciones.

Como sea, los clubes no desean seguir esperando: “No estamos pidiendo permiso para ir al centro y estar en contacto con más personas. Vamos a estar con médicos, con exámenes y con las precauciones para lo cual los equipos médicos de los clubes se han preparado desde hace bastante tiempo. Espero que se nos autorice», resumió el gerente de Unión española, Luis Baquedano.

En La Moneda y en el ministerio del Deporte se estudia la solicitud que plantea permitir la reanudación de entrenamientos, pidiendo «a la autoridad competente un permiso especial y específico de circulación, para los jugadores y staff de cada club profesional, con el propósito exclusivo de poder comenzar los entrenamientos siguiendo estrictamente los protocolos, durante la pandemia, independiente de las cuarentenas impuestas en las distintas ciudades según riesgo epidemiológico, para poder volver a la competencia con un periodo razonable de entrenamiento, sólo cuando las condiciones sanitarias y las medidas de control para eventos deportivos sin presencia de público así lo permitan”.

También puntualiza que “volver a entrenar no implica fijar una fecha para el retorno a la competencia, que se definirá cuando la autoridad sanitaria así lo determine. Sin embargo, si los jugadores no tienen 4 a 6 semanas de entrenamiento, aunque se autorice desde el punto de vista sanitario, no vamos a estar en condiciones de iniciar la competencia, con todos los problemas que esto determina para la actividad y que se ha intentado explicar precedentemente desde un punto de vista estrictamente científico”.

Sin embargo, entre los especialistas médicos y el Sifup existe temor natural a las lesiones previsibles que se producen cuando la preparación es breve y urgente, pero de otro sector también apuntan a las necesidades económicas de los clubes en un receso demasiado prolongado, con conflictos laborales que hoy se discuten en tribunales del trabajo. Otra paradoja del mismo fútbol que distribuye millones, pero que –increíblemente- solventa muchos sueldos con el dinero público del Programa de Protección del Empleo…