¿Por qué Lasarte no sigue la huella de Mirko Jozic?

¡Pitazo final! Chile 2 – Bolivia 1. Inmediatamente se producen las primeras reacciones y una vez más, con el resultado puesto, empezamos a hablar de las posibilidades ciertas que Chile tiene en las Clasificatorias rumbo a Qatar 2022. Y también en el tan manoseado recambio generacional. 

Por GERARDO SILVA

Es cierto, el recambio se debe producir, es un hecho de la causa. Los futbolistas no son eternos y en algún momento deben ser reemplazados. Lo que me llama poderosamente la atención es que, cada uno de los técnicos que han estado al mando de nuestra Selección en los últimos 20 años, no hayan tenido la facultad de intervenir en nuestro fútbol de manera más profunda.

En Chile es necesario un proyecto de Selecciones que permita un recambio natural y eficaz. Al carecer de ese proyecto, nos vemos en la obligación de encomendarnos al buen ojo del seleccionador de turno y a la “Diosa Fortuna” para que los nuevos convocados aparezcan de la nada y se conviertan en estrellas por obra de magia. Así pasaron y seguirán pasando muchísimos años y grandes decepciones antes que aparezca otro José Sulantay, minucioso, trabajador y exigente, que nos regale una nueva generación con altos estándares competitivos. 

Por todo lo expuesto, quiero recordar a un entrenador que si esbozó un proyecto de largo plazo para nuestro representativo nacional: Mirko Jozic. Sí, el mismo que por primera y única vez ganó una Copa Libertadores de América para Chile con el histórico Colo-Colo 91. 

Tengo un grato recuerdo de él para contar. Jozic, a través de la ANFA, me invitó como técnico de la Tercera División, dirigiendo específicamente a Deportes Rengo, por allá en el año 1993, a participar junto a otros tres técnicos de la categoría (Manuel Espinoza, por esos años dirigiendo a Magallanes; Carlos Durán, al mando de la banca de Deportes Linares, y Lionel Gatica, quién dirigía a San Luis de Quillota). Todos equipos de la tercera categoría del fútbol chileno, que estaban divididos en cuatro zonas y con más de 40 equipos participantes. No existía aún la Segunda División. 

En detalle, ¿cuál era la misión que nos encomendó personalmente Mirko Jozic en una reunión en el antiguo complejo deportivo Juan Pinto Durán? Dividirnos el territorio que componía la Tercera División y buscar en el fútbol amateur futbolistas que pudieran ser una alternativa para el Seleccionado Nacional sub-17 que dirigía Vladimir Bigorra en aquella época. 

Nos pusimos a trabajar arduamente, con mucha dedicación, motivación y profesionalismo, cada uno en su zona de participación. Todos juntos, y bajo criterios preestablecidos por el entrenador de la La Roja absoluta, se armó una selección que permitió a los jugadores de la ANFA ser visualizados por primera vez de manera organizada por el seleccionador nacional de la categoría.

No sé cuántas veces puede haber sucedido algo así en este país. Se jugaron tres partidos para evaluar nuestro trabajo en esta inédita selección amateur, en donde destacaba nítidamente Francisco Huaiquipán.

Nos enfrentamos a la preselección nacional con jugadores elegidos del torneo del fútbol joven de la ANFP (reitero, dirigida por el “Flaco” Bigorra). El primero de los tres partidos fue en el “Estadio Ester Roa”, en la ciudad de Concepción, de preliminar de la Selección sub 23 de Chile versus su similar de Brasil. Como para ilustrar un poco, en Chile jugó Marcelo Salas y en Brasil el gran Ronaldo, dirigido por el “Lobo Zagallo”. ¡Lindo escenario!. Luego lo hicimos en el Santa Laura y posteriormente en la comuna de Quintero. Fueron varios meses de trabajo y tres partidos que nos permitieron sacar dos importantes conclusiones: la inclusión que la Federación de Fútbol de Chile le permitió al fútbol amateur participar de un proceso selectivo y, por otro lado, que el técnico pudiera ver la mayor cantidad de futbolistas para armar su selección.

No digo que esta sea la fórmula. Pueden y deben haber muchas más, pero soy un convencido de que el entrenador nacional debe tener la facultad de realizar bajo un esquema jerárquico un barrido absoluto de los futbolistas de que dispone este país en todas y cada una de las categorías. Instaurar selecciones regionales podría ser una linda iniciativa, pero definitivamente hay que armar y proponer un plan maestro, una estructura digna, inclusiva y visionaria para nuestro fútbol. Para que así, de una vez por todas, tengamos el control y a la vista de todos, un trabajo que obedezca a lineamientos generales ofrecidos y evaluados por el técnico de nuestra Selección.