¿Por qué soy hincha de…? Andrea Hernández: “Por mis venas sólo corre sangre blanca”

La periodista de ESPN señala que su conexión con Colo Colo “es, en mi caso, hereditaria. De mi abuelo a mi padre, de mi padre a mí. De ver los partidos cada domingo después del asado en el campo a compartir en dos oportunidades un clásico en el Monumental, algo casi imposible cuando se vive tan lejos de La Ruca”.

Por ANDREA HERNÁNDEZ / Fotos: ARCHIVO

Si me preguntan el cuándo, no sé qué responder; si me preguntan el por qué -y ni siquiera en esas circunstancias, porque me he sorprendido en la soledad cuestionándomelo- el recuerdo vuelve a aparecer: un mausoleo, el violín, los hinchas. En ese orden. Pocas veces se viven cosas así, y por ello me siento profundamente afortunada. Sin ser violinista, me di el lujo en esta vida de homenajear a tantas leyendas a través de una sola melodía. Pero, claro, eso jamás será suficiente si tienes al frente el lugar de descanso eterno del fundador.

“Porque el recuerdo de David Arellano” caló tan profundo que por un momento me olvidé de las notas y me concentré en las lágrimas, que a tiempo pude contener. En caso contrario, válgame Dios en ese lugar santo, no había cabida para la improvisación: es un himno, y los hinchas lo entonaron conmigo.

Asumo que la conexión con Colo Colo es, en mi caso, hereditaria. De mi abuelo a mi padre, de mi padre a mí. De ver los partidos cada domingo después del asado en el campo a compartir en dos oportunidades un clásico en el Monumental, algo casi imposible cuando se vive tan lejos de La Ruca.

Y si bien es correcto señalar que el amor por estos colores venía en la sangre, a los 16 un regalo de mi madre me voló la mente. Su portada reza “Colo Colo 73: El equipo que retrasó el Golpe” y es algo que atesoro con amor infinito. Un rebelde de mano esquiva y corbata roja, de convicción con la redonda y sin ella, y un equipo que llegó a disputar la final de la Libertadores del 73, un año que desencadenó uno de los capítulos más oscuros de nuestra historia, con una dictadura feroz y sangrienta de diecisiete años en los que 90 minutos se consagraban como un paréntesis a la represión, me invitaron a ser parte de un viaje sin retorno.

Esa final prácticamente robada, la gloria (y revancha) alcanzada en el 91, el tetracampeonato de Borghi y el subcampeonato en la Sudamericana sin duda son episodios que seducen y enorgullecen a cualquiera, mas mi sentir se aferra al espíritu rebelde de su fundación. En David Arellano, en Carlos Caszely, en Chamaco Valdés y -por qué no- en ese título tan significativo del 2002.

El recuerdo del fundador de Colo Colo, David Arellano,

La vida es tremendamente curiosa, imprecisa y a ratos con tintes de lógica. Las casualidades existen y fue eso, más una combinación de todo lo anterior, lo que me llevó esa mañana fría al Cementerio General. El mausoleo de Colo Colo fue el escenario en el que pude tomar mi violín e interpretar el himno del club frente a un centenar de hinchas, de referentes, de leyendas y de rebeldes. La emoción de aquel día sólo se compara a pisar La Ruca, a abrir ese libro del 73, a compartir un partido con mi papá. Así de intensa y anhelando algún día ser así de rebelde.

Revive la interpretación del himno de Colo Colo realizada por la periodista Andrea Hernández: