Primer conflicto en la U: contratan un jugador que no pidió el técnico

Azul Azul tendría todo amarrado para la incorporación de Matías Sepúlveda, un volante de irregular campaña en Audax, pero que pertenece al corral de Fernando Felicevich.

Por SERGIO ANTONIO JEREZ / Foto: ARCHIVO

Al parecer, el representante de jugadores Fernando Felicevich tiene más poder de convencimiento en Universidad de Chile que el que posee el nuevo técnico Gustavo Álvarez. Ello se desprende de la decisión directiva de contratar a Matías Sepúlveda –que ya cumplió con los exámenes médicos- a contrapelo de lo que piensa el entrenador, Gustavo Álvarez.

Si se tratara de un futbolista de probada trascendencia tal vez el hecho que fuera representado por el cuestionado Felicevich no fuera tan relevante. O si el técnico lo hubiera pedido porque le parecía importante para lo que pretende.

Pero no es así.

Álvarez fue enfático en insistir en la incorporación de César Pérez, de interesante campaña en Unión La Calera, la selección panamericana y actualmente seleccionado sub 23 para el Preolímpico, donde aparece como titular, condición quen tuvo en todo el torneo pasado con los caleranos. Pero el jugador no aceptó la oferta, pensando, tal vez, que en el torneo de Venezuela pueda mejorar su cotización en el mercado.

Sin embargo, y a despecho de la majadera y sospechosa actitud de algunos medios, Matías Sepúlveda, próximo a cumplir 25 años, está lejos del perfil de figura trascendente. Su temporada 2023 en Audax Italiano –aunque haya convertido uno de los goles más destacados del año- no fue para nada convincente. Más allá de que la estadística diga que estuvo en 39 partidos, lo cierto es que la mayoría del año fue a la banca, lo que es mucho decir.

Inútil es el afán de cierto sector de la prensa de presentarlo como un jugador de buen nivel, porque es irregular, aparece a ratos y sus características están lejos de las de César Pérez, que era el jugador que quería el técnico Álvarez.

Entonces, ¿por qué llega Sepúlveda a la U? Técnicamente es una incógnita que sólo tiene una respuesta: su representante es Fernando Felicevich.

Porque, por más que sea hoy un agente libre, porque no quiso renovar su relación con Audax, en ese sector del campo la U tiene otras variantes de sobra. Comenzando por los canteranos Renato Cordero, Jeison Fuentealba y Enzo Fernández, porque no tiene nada que ver con las características de Lucas Assadi. Y para similares labores están, además, Federico Mateos e Israel Poblete. Sin contar a Marcelo Díaz y Emmanuel Ojeda, que completan el grupo de volantes.

Sin embargo, el problema mayor es que Gustavo Álvarez ya había asegurado que, de no llegar César Pérez, prefería esperar los primeros amistosos para definir si necesitaba otro jugador y en qué posición.

Primer conflicto al interior de la U. Que puede pasar sin mayor relevancia, pero que no será lo mismo en lo que se refiere a las confianzas. Y eso es grave.