Primera B

Primera B: dos semanas de receso para un torneo que ofrece muchas incógnitas

Como nos tiene acostumbrado esta categoría del fútbol chileno, una vez más resulta apasionante, al término de la primera rueda. No olvidemos que en 2019, y producto del estallido social, la ANFP determinó suspender la competencia y eliminar el descenso; por lo tanto este año, además de la tabla anual de rendimiento, tenemos que estar atentos, pero muy atentos, a la tabla de coeficiente acumulada, que en esta división está que arde…

Por GERARDO SILVA

Se habían jugado cuatro fechas del torneo de la temporada 2020 cuando nuevamente se detuvo todo: esta vez, por la irrupción de la pandemia mundial, que tanto perjuicio nos ha traído en todos los ámbitos. Así, después de largos meses de incertidumbre, se retomó la competencia en la Primera B, y los equipos, en un corto tiempo, han tenido que hacerle frente bajo circunstancias nunca antes vividas, como los protocolos sanitarios correspondientes, por ejemplo.

Se reanudó el certamen y algunos planteles lograron un excelente rendimiento, como Ñublense -el líder del torneo- y  Melipilla, su escolta más cercana. Al ubicarse en los primeros lugares, uno ascendería directamente a la Primera División y al otro, esperar ganador de la liguilla y disputar un partido de ida y vuelta para subir de categoría.

Luego, en zona de liguilla, están Magallanes, Rangers, Unión San Felipe y, arremetiendo sorpresivamente, Deportes Copiapó. Si el torneo terminara hoy, los equipos mencionados se llevarían  el premio mayor… Sin embargo, aún resta la mitad de la competencia y cualquiera puede alcanzar posiciones de liguilla: Deportes Valdivia, Deportes Puerto Montt, San Luis de Quillota, Deportes Arica, Deportes Temuco (que por ahora es la decepción del torneo, dada la calidad de su plantel); luego están Club Atlético Barnechea, Unión Santa Cruz y Santiago Morning. Estos cuatro clubes están observando la tabla desde muy abajo y severamente comprometidos con el descenso.

Aquí es donde tenemos que empezar a mirar y revisar la tabla de coeficiente de rendimiento. Una estadística en la que pareciera condenado, ya, Deportes Valdivia, producto de su paupérrima campaña de 2019, en la que concluyó último y sólo fue salvado por la campana del estallido social. Ahora, no obstante, ha mejorado su rendimiento. Algunos equipos, apostando a que Deportes Valdivia no logrará revertir su suerte, apenas invirtieron, lo que claramente desjerarquiza el espectáculo. 

Dado el escenario descrito, con premios y castigos orbitando sobre los clubes, en estas dos semanas de receso muchos cuerpos técnicos trabajarán afanosamente para  reforzar sus planteles, por lo que se vislumbra una competencia dura y reñida hasta el último partido: Ñublense, por ahora, corre con ventaja; Rangers -me parece- también es un candidato; San Felipe se muestra un tanto irregular, mientras que Magallanes viene de menos a más, y Deportes Copiapó asoma con mucha fuerza. 

Todos ellos tendrán que confirmar su estadía entre los seis primeros lugares. Sin embargo, aún hay que esperar lo que puedan hacer Puerto Montt, Deportes Temuco y el propio Cobreloa, equipos grandes y que van a luchar con todo para meterse arriba. Abajo, insisto, Deportes Valdivia deberá acelerar el tranco si quiere zafarse del descenso, cuestión que se ve difícil, pero no imposible: quizás su principal objetivo sea Santiago Morning…

Así, con refuerzos, cambio de entrenadores y con energías renovadas, en quince días los equipos volverán a la cancha para seguir en la lucha por sus objetivos. Lindo torneo, incierto desenlace. Como siempre ha sido nuestra Primera B.