“Proyecto Villa” analiza la relación entre arquitectura y memoria

Desde el 5 al 21 de mayo, los viernes, sábados y domingos, se muestra la obra Proyecto Villa, dirigida por Edison Cájas y Daniela Contreras Lopez, con la actuación de Paulina Urrutia y Daniel Candia.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: TWITTER

En Curacaví, hace unos días, se declaró patrimonio nacional un pequeño inmueble que durante la dictadura fue utilizado para torturar y fusilar personas, que en esa época era una tenencia de Carabineros.

El 16 de septiembre de 1973 una camioneta de la institución trasladó a siete detenidos hasta las cercanías de Cuesta Barriga para fusilarlos. Dos personas sobrevivieron: Enrique Venegas y Guillermo Barrera, que baleados huyeron entre los cerros. Meses después, el 13 de marzo de 1974, Barrera quiso regular su situación y acudió al Ministerio de Defensa en Santiago, donde le dijeron que tenía que ir a la tenencia de Carabineros de Curacaví. Esa noche, un grupo de carabineros y militares llegaron a detenerlo a su casa. Desde ese entonces que figura como detenido desaparecido.

A propósito de estas historias como tantas otras, amén de las casas que siguen sin ser identificadas como centros de tortura, amén de todas las casas que la familia del dictador se quedó y nadie les puede arrebatar, “Proyecto Villa” intenta poner en relieve la relación entre arquitectura y memoria, ya no desde el morbo que suelen tener las obras de memoria, sino que desde un ángulo práctico y crítico.

Según la definición de sus creadores, “’Proyecto Villa’ es una performance teatral que aborda este tema, explorando la relación entre la arquitectura y la memoria de estos lugares, y propone una reflexión sobre la dictadura y su persistente efecto en el presente”.

Creada por el cineasta Edison Cájas y la actriz Daniela Contreras López, la obra es protagonizada por Paulina Urrutia y Daniel Candia, que en escena muestra un recorrido con varias detenciones (bien digo) en las que el público ve diálogos y escenas recreadas a partir de testimonios de personas que sobrevivieron a la tortura y por supuesto al exterminio.

Daniela Contreras comentó que “no queríamos convertir la puesta en escena en cómo mostrar el morbo. Por el contrario, nos interesaba mostrar la historia de la gente. Tomamos varias aristas de distintos testimonios, pero los que más escogimos fueron los que tenían que ver con la sobrevivencia dentro de estos centros, más allá de la tortura misma. Es decir, cómo era el compañerismo que había entre ellos o cómo era su día a día”.

La obra se estrena el 5 de mayo y estará en cartelera hasta el 21 de mayo en la sala B1, edificio B, piso 2 del GAM, centro de operaciones de la dictadura cívico-militar.