Esteban Paredes

«Quédate un rato más, admirado goleador»

Hoy tengo sentimientos encontrados: soy de los que piensan que un futbolista a los 40 años ya debiera estar retirado de la actividad; sin embargo, también me gusta cuando hay algunos que tienen la templanza, el carácter y la actitud para querer cumplir con todos sus objetivos.

Por GERARDO SILVA

Esteban Paredes es un futbolista que admiro, por ser un egocéntrico deportivo. Él no estará tranquilo hasta batir todos los récords que existen en el fútbol chileno, porque es un convencido de que lo puede hacer y trabaja de manera ardua, con adecuada concentración y disciplina para cumplir con su tarea. Tengo la certeza de que dejará un legado muy importante a un montón de futbolista jóvenes que finalmente entenderán el mensaje. 

Hace un buen tiempo estuve muy, pero muy molesto con Pedro Heidi González sin conocer sus motivaciones, sus problemas o dificultades, su entorno familiar; en definitiva, sin saber ni querer entender por qué un futbolista estando tan cerca de batir un récord deja el fútbol teniendo aún la capacidad y las armas para haberlo intentado y logrado. 

Se dice que la desmotivación no existe, pero siempre hay una razón para estar sin incentivo, y esa es la que Pedro «Heidi» González nunca nos dejó conocer. Estuve con mucha bronca porque le tenía toda la fe y porque creía y deseaba que un jugador provinciano que había hecho un tremendo esfuerzo para abrirse camino hasta conseguir ser parte de la selección nacional  y transformarse en un referente en la Universidad de Chile, merecía alcanzar la meta. Sin embargo, a metros de conseguirla, renunció a seguir corriendo y luchando por un propósito que, quizás desde su perspectiva, nunca tuvo y sólo las generó entre sus más acérrimos seguidores. 

Sigo molesto con él porque creo que la actitud de un futbolista profesional debe ser siempre conseguir el máximo de galardones posibles, que en definitiva son las experiencias que te llevas a tu vejez, y que es lo único con lo que podrás convivir en el tiempo del retiro. La gente se olvida rápidamente. Este país deportivo no tiene memoria. Sin embargo, cuando lograste hacer historia y registraste números azules, cada cierto tiempo alguien se acuerda de ti. Por esta misma razón me gustan aquellos que defienden sus pergaminos y su historia con todas sus fuerzas, como don Elías Figueroa, por ejemplo: un hombre con carácter que, cada vez que siente que los medios de comunicación amenazan su primer lugar como el mejor futbolista chileno de la historia, sale al frente y golpea la mesa. 

Esos son, para mí, los que verdaderamente aman su profesión y se sienten orgullosos de lo que pudieron lograr. Ellos nomás saben cuánto esfuerzo tuvieron que realizar para conseguirlo.  

Por lo que acabo de mencionar ,y aun pensando que el futbolista debe retirarse a tiempo, siento que como todo en la vida existen excepciones. Aún no es el tiempo del retiro de Esteban Paredes, porque sigue teniendo propósitos en la vida. Ya igualó al Tanque Campos en la obtención de goles en los clásicos entre Colo-Colo y Universidad de Chile y, de acuerdo al historial de este futbolista, lo más probable es que en el próximo clásico lo supere; y lo mismo pasa con los doce  goles que lo separan del récord del gran Carlos Caszely como máximo goleador de la historia del club albo. 

Por el bien del fútbol chileno, por el legado que les puede dejar a los jóvenes para que luchen por sus sueños hasta el último suspiro, le deseo a este jugador de cuatro décadas el mayor de los éxitos y que consiga superar a todos porque se ha caracterizado por ser un jugador humilde, extremadamente fuerte desde lo mental y con un talento innato para definir frente al arco contrario, algo que le permite seguir soñando con retirarse con los máximos pergaminos y galardones. Finalmente, de eso se trata el fútbol: competir y ganar. 

Ojalá este legado permita que existan en este país muchos Esteban Paredes, impregnados de este espíritu luchador ganador y ambicioso, y que su ejemplo llegue  a todos los jóvenes futbolistas que hoy están comenzando esta carrera. Y que, en definitiva, puedan cambiar la forma de vivir el fútbol, y lo hagan con enorme autoexigencia y verdadera pasión.