Quelentaro: una historia de rebelión inclaudicable (segunda parte y final)

Este viernes 26 de enero, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, se lanza la biografía de los hermanos Gastón y Eduardo Guzmán, un dúo cuyas coplas desnudaron durante más de 50 años la dura vida de los trabajadores y campesinos chilenos.

Por JORGE CASTILLO PIZARRO / Fotos: ARCHIVO

En la siguiente entrevista, Carlos Rodríguez, el autor del libro “Los hermanos Eduardo & Gastón Guzmán, Quelentaro, Biografía Testimonial” (ver capítulo anterior), da algunas luces sobre Quelentaro y su trascendencia en la música social chilena.

-¿Cómo y cuándo nació tu interés en Quelentaro?

“De profesión soy sociólogo, y conozco a Quelentaro desde niño, se escuchaba en mi familia. Eso siempre me ha hecho un seguidor de ellos. Tuve la oportunidad de conocerlos personalmente, logrando una cierta cercanía por unas propuestas musicales que les mostramos en su momento. Luego ahora el 2021 ingresé a estudiar un magíster en Patrimonio, y dediqué la tesis a la investigación de su biografía y su obra, logrando como resultado el presente libro”.

-¿Cómo definirías la música de Quelentaro?

Quelentaro fue uno de los grupos musicales que acompañó el proceso social histórico vivido en Chile durante la segunda mitad del siglo XX. Por medio de su poesía supieron enfrentar la injusticia y cantarle al amor, plasmando así cautivadoramente la vida, pasión y muerte de nuestro pueblo. A pesar de esto, su música no tuvo una difusión masiva ni en dictadura ni en democracia, lo que les dio siempre un estilo underground que hasta ahora ha abarcado tanto su obra como su biografía”.

-¿Cuál es la característica que más lo distingue dentro de la música popular?

“Dentro de nuestra música popular Quelentaro ha logrado trascender los movimientos de época, tales como la Nueva Canción Chilena o el Canto Nuevo, siendo su estilo del ‘cantar hablado’, un rasgo que los hizo y los hace inconfundibles hasta el día de hoy. Si bien dentro de su repertorio es posible encontrar bellas y simples melodías cantadas, lo que los distinguió siempre fue la declamación de largos textos, o coplas, referidas hacia vivencias profundas y conmovedoras. Se caracterizan además por encontrar sus raíces musicales en el folclore argentino, en la zamba, la chacarera, la vidala, la baguala, más que en el folclore chileno tradicional”.

Carlos Rodríguez, el autor del libro que narra la historia de Quelentaro.

-¿Cómo mantuvieron la relación durante el exilio de Eduardo?

“El exilio de Eduardo no detuvo la producción de Quelentaro, y esto fundamentalmente porque crear a distancia no era algo nuevo para ellos. Una vez que salen juntos del liceo en Angol, en 1958, prontamente separan sus caminos hasta reencontrarse en Santiago en 1970. En todo este tiempo Gastón musicalizó la poesía que Eduardo escribía a distancia. Eso siempre fue así. Lo que sí fue nuevo durante la dictadura, fue el hecho de que Eduardo en el exilio se animó también a actuar por su cuenta, logrando así el Quelentaro tener actividad tanto en Chile como en Canadá al mismo tiempo. De todas maneras, lo que más destaca de este período fue la intensidad que tomó el trabajo musical de Gastón en Chile y el extranjero, y además la gran obra y labor poética que Eduardo asumió desde su destierro”.

-En su canto no había espacio para concesiones de ningún tipo. Sus letras retrataban sin velo alguno el dolor, la desesperanza, la amargura del pueblo. ¿Alguna vez explicaron por qué no intercalaron en su repertorio temas menos duros o ásperos?

“De hecho, sí lo hicieron. Creo que además de ese canto a la amargura frente a la injusticia, es posible distinguir al menos cuatro pilares fundamentales en la obra de Quelentaro: la pregunta existencial por el sentido de la vida y de la muerte, el canto al amor, que abarca gran parte de su repertorio, la defensa de la mujer, y además un completo paisaje descriptivo de las diversas profesiones y oficios del pueblo trabajador. Una frase muy de ellos siempre fue decir ‘el amor también es revolucionario’. Esta diversidad de temáticas fue lo que les permitió permanecer activos en tiempo de dictadura, siendo los discos ‘Tiempo de amor’, ‘Qué de caminos’ o ‘Buscando siembra’, el mejor testimonio de esto”.

-¿Es ese canto sin contemplaciones su mayor aporte al acervo del canto popular?

“Claro, un canto e interpretación frontal y sin contemplaciones, hilvanado por una poesía franca, bella por lo simple y directo de sus versos, que logra interpretarnos en nuestras hebras más profundas. En ese sentido, a diferencia de la Nueva Canción Chilena por ejemplo, la obra de Quelentaro no se abandera por una praxis revolucionaria, por una propuesta partidista, sino que funciona más bien como una reserva ética frente a la que nos vemos permanentemente interpelados, que es ‘porfiada y volvedora’, y que a partir de la cual debería resultarnos imposible ser indiferentes”.