¿Quién era realmente Belisario Velasco?

El fallecido político democratacristiano es destacado por un amplio sector como un hombre íntegro y comprometido con Chile y con su partido, mientras para la izquierda radical fue un peón anticomunista.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: ARCHIVO

Belisario Velasco falleció este viernes a los 87 años, y su pérdida es lamentada por un amplio sector político, desde la extrema derecha hasta lo que se conocía como “izquierda renovada”. Se le considera un hombre íntegro, confiable y solidario, quien puso al país por delante de sus intereses personales.

Ingresó a la Democracia Cristiana (DC) desde su creación en 1957, cuando tenía 21 años, y permaneció “casi” siempre fiel al conglomerado. El “casi” es más que significativo, pues fue uno de los 13 falangistas que, dos días después de consumado el Golpe de Estado encabezado por Pinochet que derrocó al presidente Salvador Allende, firmó una declaración en la que rechazó el quiebre institucional.

En el documento se explicaba que la responsabilidad en la crisis institucional le correspondía tanto al gobierno de la Unidad Popular como a la oposición de la DC y el Partido Nacional. O sea, tanto al “dogmatismo sectario” de la izquierda como a las trabas impuestas por la derecha económica.

Durante la dictadura, Velasco fue director gerente de la opositora Radio Balmaceda desde 1973 a 1976. Ese mismo año fue detenido y relegado a Putre. “Fui detenido por la dictadura de Pinochet, porque yo era el director de la Radio Balmaceda, único medio en Chile que hacía oposición, hablaba de derechos humanos y la situación económica que aquejaba al país. Me detuvieron por la noche, cuando iba camino a una comida. No pude avisarle a nadie”, afirmó en una entrevista concedida en 2018.

Recordaba también el miedo que sintió: “Después de pasar unos días en un cuartel de Investigaciones, me dijeron que tenía que subir a un avión para irme relegado al norte. Yo tenía miedo de que me tiraran al mar. Afortunadamente, pasó un general de Carabineros a quien yo conocía, y él me explicó que iba relegado a Putre”.

Luego ejerció como presidente del directorio de la revista Análisis, entre 1980 y 1986, y, años más tarde, se convertiría en uno de los hombres clave de la transición chilena a la democracia, pues ejerció como subsecretario del Interior durante un récord de nueve años: desde marzo de 1990 a marzo de 1999, navegando con diplomacia y aplomo entre los gobiernos de Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Luego fue ministro del Interior durante el primer período de Michelle Bachelet, desde julio de 2006 hasta enero de 2008.

Otro episodio importante, y que implica la inquina de algunos sectores de la ultraizquierda, es que después del asesinato del senador de la UDI Jaime Guzmán (1 de abril de 1991), Velasco fue uno de los artífices de la creación, el 26 de abril de 1991, del Consejo Coordinador de Seguridad Pública (CCSP), organismo de inteligencia civil a cargo del Ministerio del Interior.

También participaron en su creación el ex diputado socialista Marcelo Schilling y el ex diputado y ex ministro DC y actual integrante de Amarillos Jorge Burgos, y tuvo por misión desarticular las operaciones del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y del MAPU Lautaro, debido al riesgo que implicaba que el primer gobierno democrático post dictadura no pudiese garantizar la seguridad ciudadana.

“Creo que ‘La Oficina’ hizo un gran trabajo y el país se lo debiera agradecer. No fue represión. Patricio Aylwin encargó que se desarticulara a esos grupos, y no que se liquidaran. Era una tarea difícil y necesaria para el país. Las críticas, por supuesto, venían desde los sectores ultras que querían seguir asaltando bancos en poblaciones, camiones que iban con mercadería, etcétera. Y había que ponerle fin a eso de forma democrática”, afirmó en 2016.

Además, Velasco ofició en muchas oportunidades de vicepresidente de la República, fue embajador en Portugal y presidente del Consejo Nacional de Televisión.

Luis Antonio Belisario Velasco Baraona dejó el gobierno de Michelle Bachelet el 3 de enero de 2008, por profundas diferencias sobre lo que él consideraba era un fracaso del Transantiago. Esa fecha marcó su alejamiento del mundo político, aunque el mundo político no se olvidó de él, y hoy lo despide con inusitado afecto y respeto.