Recuerdan los 80 años del Levantamiento del Gueto de Varsovia

El presidente de Alemania ofreció disculpas por los crímenes contra los judíos cometidos por su país en la Segunda Guerra Mundial.

Por EL ÁGORA / Foto: ARCHIVO

El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, ofreció disculpas por los crímenes cometidos por su país en contra de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, con motivo del aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia en la capital polaca.

El primer presidente alemán que interviene en las conmemoraciones se unió así a los jefes de Estado polaco e israelí para conmemorar los 80 años del fatídico levantamiento de los insurgentes hebreos contra los ocupantes alemanes nazis.

“Me presento hoy ante ustedes y les pido perdón por los crímenes cometidos por los alemanes aquí”, dijo Steinmeier en la ceremonia anual celebrada en el antiguo barrio judío de Varsovia.

La ceremonia oficial tuvo lugar en el Monumento a los Héroes del Gueto, situado en el lugar de varios de los enfrentamientos armados que ocurrieron durante el levantamiento del 19 de abril de 1943, cuando los judíos de Varsovia lanzaron su revuelta armada contra los nazis, para morir luchando en lugar de ser enviados a un campo de exterminio.

Más de trece mil judios murieron en el Gueto de Varsovia.

Fue el mayor acto de resistencia judía contra los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

“Debemos recordar que la memoria del Holocausto no es relativa. El mal absoluto existió, en la forma de los nazis y sus cómplices. Y existió el bien absoluto, en la forma de las víctimas y los rebeldes de todas las naciones”, dijo el presidente israelí, Isaac Herzog.

Se calcula que unos siete mil judíos murieron en las batallas de Varsovia y otros seis mil en los incendios provocados por los nazis en el gueto.

El gueto, establecido por Alemania en 1940, un año después de invadir Polonia, era un espacio de poco más de tres kilómetros cuadrados, y en su interior miles de judíos murieron de hambre y enfermedades, mientras el resto fue enviado al campo de exterminio de Treblinka. Al producirse el levantamiento, unos 50 mil civiles seguían escondidos en sótanos y búnkeres.

Los alemanes sofocaron el alzamiento con extrema brutalidad e incendiaron todo el distrito, convirtiéndolo en escombros y cenizas. “La revuelta fue un suicidio. No podíamos ganar, pero teníamos que hacerles daño”, declaró Halina Birenbaum, de 93 años y sobreviviente del gueto.