Ricardo Soto, a pulso… Y de acero

El ariqueño de 16 años sorprendió en Río de Janeiro con un aplomo y unos nervios a toda prueba. Ya está entre los 16 mejores del mundo y de acá en adelante cualquier puede ser su destino.

Anton Prilepov comenzó a practicar arquería en 1997, cuando tenía 13 años y dos antes de que en Arica naciera Ricardo Soto. Hoy se vieron por primera vez a los ojos, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, durante la primera ronda de la competencia directa del tiro con arco.

A 70 metros estaba la diana. A sus espaldas, la experiencia del bielorruso de 32 años y el desenfado de Soto, estudiante de tercero medio del colegio Adolfo Beyzaga Ovando.

No había tenido suerte el ariqueño (113° en el ranking mundial) en la clasificación del viernes. Y no por su espectacular récord chileno (675) y su impensado decimotercer lugar, sino porque el cuadro lo emparejaba con el ex campeón mundial juvenil Prilepov, quien tuvo una mala jornada y había quedado 52°, con 643 puntos.

“Me siento decepcionado por los resultados. No tengo ni idea del porqué de este rendimiento. Tanto mi estado de ánimo como el clima eran muy buenos, pero he cometido errores que espero no repetir”, dijo en la prensa de su país el 18° del ranking.

Así llegaba hoy, con la esperanza de superarse a sí mismo y devolverle gloria a su carrera (una lesión lo dejó fuera de Londres 2012). Soto tenía otros planes.

Fue una eliminatoria espectacular y de gran nivel. En el primer set de flechas igualaron a 27, y el europeo sacó ventaja en el segundo (27-26). Un nuevo empate a 27 en el tercero ponía cuesta arriba la tarea para el chileno. Pero en el cuarto, Soto puso un notable 29-27 para igualar. Tras el 27-27 del quinto y último set, se llegó a la definición a una flecha.

Prilepov acertó con un 10 apenas sobre la línea, y Soto respondió con lo único que podía darle la victoria: un 10 en el centro de la diana. 6-5 para Chile (se otorgan dos puntos por cada set ganado y uno por empatado). Increíble. Sublime.

A segunda hora, la tarea fue bastante más relajada. Y Soto reconoció luego que le divirtió algo que jamás había vivido: estar con el público en contra. El brasileño Bernardo Oliveira (99° del mundo), quien poco antes había superado al australiano de 20 años Alec Potts, era su adversario.

Y el chileno sentó supremacía desde el comienzo: 26-25, 26-26, 27-24 y 28-27. 7-1 y paso a octavos de final, que se disputarán el viernes, desde las 8:00 de la mañana hora chilena.

Su rival, muy complicado: el holandés Sjef van den Berg, de 21 años, quinto del ranking mundial y que en las clasificatorias fue cuarto, con 684 puntos.

Hoy, el europeo dejó en el camino al danés Hans Arne Jensen por 7-3 y luego al turco Mete Gazoz por el mismo marcador.

Pero a estas alturas todo puede suceder. Se dan sorpresas, y mayúsculas. Por ejemplo, el coreano campeón del mundo Kim Woojin, hoy quedó eliminado.

Impensable no sólo porque es el número 1 del ranking, sino porque el viernes, en la clasificatoria, batió el record mundial y olímpico, con 700 puntos de 720 posibles. Y porque su verdugo esta mañana, el indonesio Riau Ega Agatha, 29°del mundo, había clasificado en el puesto 33 con modestos 660 puntos.

Además, la progresión fue impensada: 29-27 para Woojin; y luego 28-27, 27-24 y 28-27 para Agatha. Nocaut para el campeón.

Esperemos que no sea la única gran sorpresa de los Juegos.